Malena me dice, mamá estás más negra que Octavio, y tiene razón. miro mi brazo y es de otra raza, miro a mis hijos y no puedo creer la diversidad de esas pieles, la carga genética que recibieron, la mezcla de caracteres y los gestos adquiridos. negociamos la compu por un paseo más tarde y así me hago de esta disputada Netbook, que ya entró en tiempo de descuento. Octavio se viene a sentar conmigo. estamos en el quincho comedor de Inacayal. trae dos taza, un vasito de vidrio, un saquito de té, y un frasco de azúcar comunitario. son las cinco y media de la tarde. para inglés viene retrasado, para argentino se equivocó de infusión. lo primero que hago, antes de empezar esta breve entrada, es leer unas recomendaciones de lecturas veraniegas que aparece hoy, en Infobae. a la mañana miré las tapas de los matutinos nacionales, y el diario on line de La Angostura. hay un sesenta por ciento más de turismo en la zona que en 2011. a mi derecha el té ya está repartido entre las tazas, el vasito y la fórmica de la mesa. se parece a un lago que en lugar de arena tiene un importante fondo de azúcar. no digo nada, es un juego. sólo le pido que seque el té volcado con una servilleta de papel, por temor a que se moje la computadora. él me dice algo que no escucho y se va. antes seca el enchastre. al medio día almorzamos con Toti La Boglia y Hernán Lucas. hablamos del oficio de librero, de la venta de saldos, de los perfiles falsos de Facebook y de la presidenta de la Nación. obviamente planeamos un asado a la parrilla en unos días y una caminata que será mañana, al mirador de Belvedere y la cascada de Inacayal, unos kilómetros más allá del Río Correntoso. luego E se sumó a la conversación y el tono de la charla se puso más abstracto. Hernán citó a Piglia para hablar del corrimiento del cine a la esfera representacional y desembocamos en las series yankies con mega presupuestos holliwoodenses. iba a dormir la siesta, pero me abracé a Levrero una vez más, como tantas veces, después de almorzar, que me tiro en el pasto, o en la arena, o donde estemos, y me apoyo el libro sobre la cara, cierro los ojos, aspiro el olor de las páginas, e imagino que puedo recibir sus influencias, que me pasa por los poros, del papel a la piel. a la mañana, recuerdo ahora, hablamos de las influencias. dije algo así como, uno no elige sus influencias, uno lee los libros que le llegan, elige libros, sí, pero no la escritura que lo marcará o que despuntará sin aviso en su propia narrativa. E asintió, pareció sorprendida por mi pensamiento, entonces seguí, yo quisiera que mis influencias fuera Fogwill, Levrero, Lispector, pero tal vez mi escritura esté marcada desde antes por Márquez, Cortázar, Allende, esos que leí sin pensar, en la adolescencia y la primera juventud, esos que enfervorecieron mi perfil lector y ahora veo tan lejanos. hay una distancia difícil en la paz de estos días de privilegio, lectura, análisis y escritura. hay una distancia difícil, un dolor del que algún día, tal vez, pueda escribir. ahora dejo esta máquina a mis hijos, vuelvo a la lectura de La novela luminosa.
.
"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
19.1.13
#sueños y tábanos
las arrugas de la cara. desde la nariz, hasta los bordes de la boca, encerrándola apenas, un poquito hacia abajo. me miro en una foto y las registro. son las arrugas de la risa. si fueran las únicas no me preocuparía. pero también tengo las arrugas de la seriedad, las del ceño fruncido de vieja chota. están firmes, rectas entre mis cejas, como postes anunciando lo peor. llevo días acá, sin enfrentarme al espejo. lo evito en todas sus formas, incluidos los reflejos de las ventanas, los lagos, y mi propia sombra. alguna vez supe ir mirándome en mi propia sombra, calculando las dimensiones de la cintura y la cadera. evito los espejos y un poco el alcohol. anteanoche tomé y terminé cantando a los gritos. arengando a unos niños percusionistas. al otro día todos me saludaron con la distancia necesaria. decía, me vi las arrugas en una foto. vi a mi madre en esas arrugas y las próximas que voy a tener. mi cara entera, y mi cuello arrugado. entré en una especie de malhumor momentáneo. entonces salí a caminar. éramos varios. por supuesto estaba E. mis conversaciones con E se parecen un poco a las de Leto y el Matemático. seguro Saer se está retorciendo en la tumba al leer estas líneas desde el espacio sin tiempo donde siguen existiendo los escritores que partieron. volviendo a E, decía, sus preguntas y los cruces con las mías resultan de una profundidad que me retornan a Buenos Aires. de ese modo no extraño a mi lugar y este viaje se vuelve parte de mi verdadero viaje, la escritura. el cuerpo cansado, luego de varios kilómetros, da lugar a los mejores momentos de nuestras conversaciones. E tiene un saber y una capacidad de transmisión que despiertan deseos de conocimiento. llevo dos libros descargados para seguirle el hilo en las caminatas. además E interpreta mis sueños. me cuenta el suyo a la mañana, cada día, mientras tomamos café, y después le cuento el mio. a medida que avanza la jornada, que nuestros fallidos dan espacio a nuestro inconsciente para que salga a mostrarse, construimos un relato. le cuento una parte de lo que leo, me cuenta una parte de lo que lee, nuestras charlas se referencian, después, en citas del libro propio, o del libro de la otra. no sólo ese día, sino también los subsiguientes, todo este espacio de descanso en la montaña, es un gran relato, un googlear dudas cuando volvemos a casa, un interpretar los errores, los deja vu, los fallidos, las citas, los hechos significativos de estos días, desde el principio de este paréntesis. pienso en silencio a ratos. camino a la par, se nos sincroniza el paso, y cierro la boca, hablo conmigo. ¿quién es VZ si no fuera mi compañera de trabajo? ¿por qué aparece en ese sueño? ¿qué es el 3? ¿qué es el 5? ¿por qué tiré La novela luminosa al Nahuel Huapi? dos termos rotos en un mismo día. abstinencia de mate y de alcohol, algunos días, tábanos ensañados con el olor de una crema que me puse en la piel, tábanos zumbando fuerte en la cascada, girando alrededor de mi cabeza, con saña, molestándome hasta el borde de la locura.
18.1.13
#soñar con escaleras
soñé con mi psicólogo. pero no era él, así como es, sino E. mi psicólogo con la cara de mi amiga. también estaba V.Z. una compañera de trabajo muy enorme, casi una amiga de la militancia laboral. mis únicas palabras en el sueño eran unas que alguna vez pronuncié en mi sesión de terapia. "yo podría enamorarme de cualquiera." estábamos en Almagro cuando las decía. luego comenzaba a subir la escalera de una casa antigua de un departamento por piso. era de esas escaleras angostas de escalones altos, difíciles de subir. concentrada en mirar el piso me pasaba del tercero, donde vivía, y llegaba hasta el quinto, último departamento del edificio. una señora me preguntaba: "a donde vas", y yo le decía "al piso 3". por detrás de ella, desde más arriba, unos escalones más allá del lugar donde me encontraba, otra mujer, más vieja y avinagrada, decía: "no puede ser, señorita, los nenes del tercero no tienen madre, viven solos, con una chica que los cuida". muda, yo, bajaba las escaleras. lo extraño es que no me dolían esas frases, y que me levanté a trabajar en vacaciones, de un humor increíble.
17.1.13
#mi memoria
durante las caminatas anoto datos en el celular, les saco fotos a las flores, a los árboles, a las plantas. después vengo y googleo los nombres de todo. a veces, cuando me quedo sin batería, me hago una mnemotécnica. como esta tarde; "yo en silencio" le puse a la flor provincial de Neuquén. Mutisia se llama. Leticia calladita, en silencio. muttis por el foro. pienso que mi memoria y mi vista son las capacidades que primero voy a perder. cada año veo menos, de lejos y de cerca, y recuerdo menos datos. ayer le dije a E que tengo "memoria emocional", y es así, cada vez más. calculo que en algunos años sólo podré recordar aquello que ame. ayer y anteayer estuve con mi hermano Julián y su mujer. vinieron de Bariloche a La Angostura y se quedaron a dormir dos noches. un día caminamos de punta a punta la Península de Quetrihué, y al día siguiente nos bañamos en el Lago Espejo. de esos dos días y lugares no voy a olvidar detalle. lo sé. casi se me arranca algo cuando nos separamos y vi a mi hermano alejarse, desde el micro, cargando esa mochila inmensa sobre la espalda. ahora se huele una trucha, una, tal vez, de las que vi esta tarde en el criadero de la UBA. M nos contó muchas cosas, hizo un relato hermoso, con gracia y destreza de oradora nata. la gente llega de a poco al comedor comunitario, en breve van a sacarme de esta mesa, para poner platos y mantelitos individuales. voy a cenar trucha a la parrilla. tal vez nunca lo recuerde.
#abstinensia
llevo una semana sin mi equipo de mate. algunos tomo, igual, me convidan acá. pero estoy falta de mi termo, de mi matera, de mi antojo de darme mate a cualquier hora. también estoy lejos de mi Mac. la extraño. ahora mismo debo entregarle esta Netbook a mi hija, con las ganas que tengo de escribir.
#sobreabundancia de bellezas naturales
si dijera que escribí mentalmente el boceto de esta entrada no estaría mintiendo. sin embargo tal vez haya para esa acción una palabra más apropiada, o debiera haberla. imagibir, escrinar. se trata de diseñar mentalmente lo que se va a plasmar luego en la entrada del blog, en el word, en una libreta de notas o, a veces, incluso, en el mismísimo celular. la cosa es que esta tarde me asalté en medio de esa práctica. estoy en el colectivo verde precedido por un cartel de letras rojas al estilo infotrans que señala el destino: Lago espejo, y me sorprendo en la escritura mental. es algo que sucede más allá de mi propia voluntad. no dialogo conmigo misma, bah, sí lo hago, también, pero no me refiero a esas charlas ahora, sino al dictado de frases y posterior corrección mental del texto. miro a mi izquierda, por la ventanilla, el Lago Nahuel Huapi, por momentos escondido detrás de los pinos, repito frases parecidas a estas, no las mismas, pero repito frases con cierta métrica y cierta coherencia bastante similar. no es que piense un tema y sus detalles, por ejemplo, o una posible estructura narrativa. lo que hago es una versión del relato. voy narrando en el aire. escribo las frases, las limpio, las repito. no hablan de este paisaje infernal, tampoco. no se trata de un divague producto del tiempo vacacional. mis palabras hablan de esto que hago ahora, cuando escribo. cuento cómo voy a contar ahora -mientras tipeo en la compu- lo que estoy contando. E me dijo esta mañana, durante el desayuno "el inconsciente escribe su propia historia". voy a pensar un poco en esto, y también voy a dormir. puede ser que a la larga escriba algo más sobre este viaje del que no me salen, casi, descripciones. tal vez sea por la sobreabundancia de bellezas naturales.
15.1.13
14.1.13
#desovar
no sé qué soñé. no recuerdo mis sueños. nunca. tampoco sabía la historia de las truchas. parece que desovan en el mismo lugar del lago donde nacieron y que mueren al hacerlo. cuando no esté desfalleciendo de sueño como ahora, volveré sobre esta imagen romántica de la maternidad que ofrecen las truchas y repiten los guías turísticos en el sur argentino. ahora sólo pienso en dormir. espero recordar mi sueño mañana.
13.1.13
#orden
ordeno el dormi de Villa La Angostura donde estamos parando. tengo cuatro cosas pero las ordeno. son lugares provisorios que les adjudico para encontrarlas fácilmente. me hace sentir poderosa el hecho de estar tomando algún tipo de decisión. esto se guarda en el cajón, esto queda colgado en la punta de la cama, esto va al picaporte de la ventana. vengo a escribir al dormi, pero pierdo el tiempo en dar lugares. hoy a la tarde leía tirada en una piedra. soy una señora, una madre, pero me tiro en una piedra a leer, cerca de los pibes del camping que toman cerveza y tocan la guitarra al borde del río. pispeo lo que hacen. pienso que los anteojos de sol disimulan la dirección de mi mirada. hay uno en cuero que tiene una espalda trabajada, me gusta. reprimo el impulso de seguir mirando. ahora en la soledad de las mochilas tiradas me acuerdo de la situación de esta tarde. estiro los toallones en el ventiluz del baño. en marzo voy a cumplir 38 años. ese dato no sé en qué cajón guardarlo.
12.1.13
#demorar las cosas
saco una foto del atardecer en el lago. el sol se pone por detrás de la Isla Menendez. guardo la cámara, me pongo la remera sobre la maya y sacudo la arena que tengo entre los dedos. hago todo con La novela luminosa de ML debajo del brazo. finalmente doblo la lona donde estaba recostada, leyendo, y apoyo el libro en una roca grande. sin dar aviso el texto se resbala hacia atrás, frente a mis ojos, y termina en el agua, de espaldas a la isla. cae mientras se abre en la página que estaba leyendo hace diez minutos, la misma que acabo de señalar con un doblez en la punta, diciendo mucho por hoy, tengo que pensar. me estiro, despatarrándome, pero no llego ni lejos a atrapar el libro antes de que caiga. el párrafo recién leído, rodeado de las páginas que lo contienen, termina por hundirse en el agua helada del Nahuel Huapi. sin tardar lo saco angustiada, lo seco con mi toalla, digo un par de palabrotas al aire y trato de reírme de los comentarios de E, que intenta ponerle humor al momento. simulo una carcajada, escucho la anécdota que me cuenta mi amiga, la tarde de lluvia que se inundó el micro en que viajaba y le mojó completamente su hermosa edición del libro En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. nada me conforma. sin embargo fabrico con gestos prudentes una falsa exterioridad. soy una chica amable, pienso. siempre muestro una chica amable. me encierro en el dormi, enciendo el secador de pelo y muevo las hojas de un lado al otro. parecen cabellos, las hojas del libro, y de a poco se van secando. la página más arruinada, la más ajada -ahora manchada de amarillo- resultó ser la que había leído con tanto cuidado.
"En un ir y venir de reflexiones, me surgió de pronto la idea de que la intención del niño al tirar las llaves es dificultarse a sí mismo el retorno. Lo pienso en el sueño: ¨¿Cómo va a hacer para entrar más tarde?¨. Y ahora veo que las llaves son las claves, y al tirarlas, la intensión es ocultarlas -pero no mucho-. Más bien, demorar las cosas; esconderlas un poco para no perderlas. Esto significa que las claves de mis conductas indeseables, entre ellas la adicción a drogas como computadora y libros, están ahí, buscar en la arena, entre unas matas de pasto. En el sueño recupero las llaves, pero las examino como si no las reconociera del todo. Creo que los significados están bastante claritos. Ahora que me estoy planteando un ¨retorno¨ a mí mismo y a mi literatura, y retomar una novela dejada sin concluir hace más de quince años, el sueño me dice que no voy a poder lograrlo si las claves de mí mismo que yo mismo escondí; no las escondí mucho, no las hundí en el inconsciente pero tengo que escarbar un rato en la arena subconsciente para que aparezcan y, cuando aparezcan, trabajar otro rato para desentrañarlas".
releo el párrafo signado por la desgracia. ¿quise ahogar a ML? ¿mi propio inconsciente quiere ahogar a LM? ¿quiso señalarse la idea para siempre, dejar al libro presetteado para abrirse en esa página? ¿cuál es el sentido sino el que guarda el mismo párrafo mojado, que aún puedo releer? la clave está en mí misma.
11.1.13
#destellos
acá las estrellas se ven
se recortan claramente sobre el cielo
negroazul, sin smog, sin edificios
sin el resplandor de las ciudades.
acá es duro mirar para arriba
el show del cielo es un descaro
te ablanda, te encandila, te despierta
y es de noche para estar tan perceptivo.
brillan como vidrios las estrellas
como los vidrios de los termos que rompimos
a la mañana y a la tarde, en la bahía
en el istmo espejado del gran lago.
se recortan claramente sobre el cielo
negroazul, sin smog, sin edificios
sin el resplandor de las ciudades.
acá es duro mirar para arriba
el show del cielo es un descaro
te ablanda, te encandila, te despierta
y es de noche para estar tan perceptivo.
brillan como vidrios las estrellas
como los vidrios de los termos que rompimos
a la mañana y a la tarde, en la bahía
en el istmo espejado del gran lago.
10.1.13
#detrás del silencio
me siento y busco. no es un acto de exigencia, ni un forzamiento de la voluntad. buceo en mi psiquis reciente algún suceso que despunte, y espero. ya vendrá, digo, en silencio. no tiene que ser un hecho extraordinario, único, novedoso. pienso cómo tiene que ser un hecho para ser narrable. sé que está. eso lo sé. que me siento, espero un rato, cumplo los rituales, y por ahí, tapado un poco, atrás de la basura de otros hechos cotidianos, también triviales y sin estridencias, estará ése que voy a objetivar entre palabras. tímido, a veces, camuflado, aparecerá de entre el resto de sus pares como un rayito de luz. algo se me ocurre. a un hecho lo vuelve narrable su potencialidad. el ruido armonioso que pueda componer con las vibraciones de este momento en mi interior. el orden de los pensamientos previos, la consonancia del sentido que pueda despertar un, todavía velado, subtexto que lo secunda. tiro del hilo, voy probando. lo pongo en sintagma, lo comparo. esta tarde escuchamos el silencio. a la mañana la avenida, los motores, las bocinas. a la tarde el silencio del bosque profundo. un silencio denso de kilómetros y kilómetros separando a un sonido, del sonido siguiente. un silencio que revelaba el sobredimensionado volumen de nuestros diálogos. con el correr de la tarde comenzamos a escucharnos sin alzar la voz. por momentos nos hicimos señas para evitar pedirnos nada y así no interferir en el milagro supremo de que nada perturbe nuestros oídos. por la noche el silencio, el mismo de la tarde, reveló no ser tal cosa. debajo de su manto de ausencias había un universo interminable de pequeños micro sonidos en todas sus gamas y colores. imperceptibles movimientos de pasos sobre las piedras, roces de hojas de árboles entre sí, unas con otras revolcándose -a veces- en el piso, brisas, zumbidos de insectos, alertas de esporádicas aves de paso, trinos, croares, silbidos. todo un concierto y nosotros -digo yo- creyendo que estábamos inmersos en el silencio.
9.1.13
#tetas
espero sentada un rato largo. llega, me saluda con cierta distancia y me hace pasar. después se acomoda. yo me saco la ropa y me recuesto. un poco por pudor me dejo la bombacha. la luz es tenue. veo mi cuerpo casi todo desnudo, un poco blanco, por partes, y la pantalla flat en la pared. pongo mis dos manos detrás de la nuca y vuelvo a esperar. quiero estar tranquila pero se me nota la tensión. pienso en acomodarme de tal forma que no se me note. tarda en venir sobre mis tetas, lo hace al rato, sin sacar los ojos de encima de ellas. primero vierte un gel frío que me pone la piel de gallina y me para los pezones. yo muevo las piernas, encojo los dedos, y ella se calza los guantes de látex, toma el transductor y lo acerca a mi pecho. me amasa las tetas, una y otra vez, de arriba a abajo, pasando por el centro, que sabe que me duele. me charla. se hace la que está pegando etiquetas, o armando cajitas, o sacando las piezas falladas de una cinta transportadora. "esto es re común, re normal", parece decir su gesto. "tenés unas mamas glandulares", me tira por fin, "muy glandulares". y me seca el gel con una toalla de papel. "están bárbaras, mami".
8.1.13
#travestismo
primero fue una sombra oscura, algo inesperado en la mesa del bar. después una cucaracha, con nombre y apellido, ese bicho resistente que asociamos con la basura y las enfermedades. subestimé el hecho y seguí hablando con M.Z. antes miramos debajo de la mesa, por donde la tipa había desaparecido, y después seguimos conversando. un estado de intranquilidad acompañó los tres o cuatro minutos siguientes. M.Z. me contaba de la página de libros que administra, de las reseñas que escribió, de los géneros literarios que prefiere. en eso, así sin aviso, la tipa asoma nuevamente. sube por el hombro de él, como mirándome, y se mete por el cuello de su camisa. yo retengo el grito en la garganta, quiero obviar el hecho pero me nace una solidaridad inesperada con el género humano. me pongo de pie, me extiendo por encima de la mesa y le pego en el hombro a M.Z. le digo ahí la tenés, qué hija de puta, le digo, y él se sobresalta, se sacude también, no ve nada pero se sacude. volvemos a sentarnos mientras pienso que él debe pensar que yo estoy loca, asustada, que veo bichos de sólo el miedo que les tengo. trato de hilvanar otra vez la conversación. cuando se acerca la moza, nuevamente, detrás de M.Z resurge el insecto resistente. ahora está posado en el vidrio del bar de Corrientes y Gascón. alzo la voz y me dirijo a la camarera. le digo que es la tercera vez que una cucaracha anda en la mesa, molestando al periodista, lo señalo, y a mí, que es una vergüenza, que la comida está cerca, nuestras tazas. M.Z. gira hacia atrás y me baja el tono de voz con la mano. es una abeja, me dice. hay una abeja en el vidrio, moviendo las alitas.
7.1.13
#mujer
"estoy editando los cachos de mi vida", le digo a J. ahora que lo escribo caigo en la cuenta de que esa idea ya la usó Pedro Mairal en un cuento: El hipnotizador personal. igual yo estoy queriendo decir otra cosa. no pienso en editar mis partes atractivas. cuando hablo con J. estoy pensando en el "sentido". editar una historia personal donde quepan todas las imágenes que la componen, absurdas o bizarras pero que sumen, todas ellas, a la narración de una historia clásica; con introducción, nudo y desenlace. al final de cuentas soy una típica mujer moderna.
5.1.13
#sentidos
miro esta entrada limpia, impoluta, brillando en la pantalla de mi computadora. escribo una línea, la borro, la reescribo. acomodo la tipografía. juego con el índice y el pulgar a traer y llevar la página. pienso en los sucesos del día: el encuentro con P, los libros que me regaló, la tapa marrón de tipografías naranjas de la revista Crisis que rescató para mí de un anticuario en San Telmo. 1974, dice. tengo una revista más vieja que yo, escrita en minúscula, toda, hasta en los inicios de los párrafos y los nombres propios. mi innovación diferencial tiene -como poco- más de 38 años. no quedan formas estéticas por explorar. todo es remake, falsa creación, pura reproducción. no hay grado cero de nada. menos que menos del lenguaje. ¿qué puedo agregar? o más bien ¿puedo agregar algo? El discurso vacío, de nuevo, reaparece con fuerza. Mario Levrero tratando de encontrarle sentido a los signos. el perro, la incitación de la perra en celo, la revista Crisis de 1974. vuelvo sobre el índice y sobre la tapa. seis pesos, dice. "Buenos Aires, enero de 1974". la única intervención femenina en el magazine es una entrevista a Alejandra Boero. "hay que arremangarse y hacer", se titula. entendido -pienso- me queda clarísimo. ahí a la vista está la huella, que termina de articular un sentido en mi cabeza. el signo del día se hace símbolo: mujer = arremangarse.
4.1.13
#diario
me copio de Mario Levrero. me copio porque sé que en el intento de copiar sólo puedo generar una cosa nueva. copio la forma. robo. más que robar me dejo ir en el impulso que me da la lectura de su obra. no me obligo a escribir. lo hago según me lo permite el trabajo. a ratos, sin las condiciones ideales, exprimiendo las ideas que resisten el paso de mi vida por el mundo laboral.
pienso en la obsesión intensa de ML por la necesidad de un tiempo sin interrupciones a la hora de escribir. de movida partimos de realidades diferentes. "nunca lo que hacemos podría parecerse". pensar eso me tranquiliza.
amo a un escritor muerto. nunca vi una foto suya pero leo su diario y siento que lo conozco en persona, que podría conversar con él, mil días seguidos, sin cansarme. cuando termine de escribir iré a buscar su cara a Google Images.
3.1.13
#pito
apenas comenzado, el año ya salpica estrés a diestra y siniestra. las órdenes tienen la durabilidad de un tuit. por momentos me encuentro bajando y subiendo la escalera en un mismo acto.
anoche soñé que tenía pito. no dejaba de ser mujer, pero tenía un pito relativamente grande.
2.1.13
#confusiones
llego a casa a las cinco de la mañana. una amiga vino a darle de comer a mi gato durante nuestra ausencia. lo primero que hago es abrir la puerta del patio. viene desesperado hacia mí. parece hambriento. yo le rasco la panza y lo beso. luego voy a cambiarle las piedritas. extrañamente están llenas de comida. mi amiga se equivocó de recipiente.
sobre la almohada de mi cama hay una bolsa de regalo. pienso que se la olvidó mi hermana y la cuelgo en el perchero del vestíbulo para dársela cuando venga. mis hijos me dicen: "es dos de enero, ma". recuerdo que hace trece años me estaba casando por iglesia.
por la tarde pienso en la posibilidad de darle un nombre real a cada cosa engrosando así el idioma, volviéndolo, de alguna manera, mío.
28.12.12
idealizar lo que no
flotar enamorado flota cualquiera
me enoja la ingenuidad de los amantes
macho, lo que se dice macho
es enamorarse del trabajo
de lo que uno tiene
de lo que uno es
de las vacaciones que le tocan
de la época en la que nació
eso es enamorarse de lo imposible
idealizar y construir belleza
todo lo demás es paja.
me enoja la ingenuidad de los amantes
macho, lo que se dice macho
es enamorarse del trabajo
de lo que uno tiene
de lo que uno es
de las vacaciones que le tocan
de la época en la que nació
eso es enamorarse de lo imposible
idealizar y construir belleza
todo lo demás es paja.
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