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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

21.6.13

#pensar los olvidos

rezo el credo a ver si lo recuerdo. es como el himno, el padrenuestro, sólo pensarlo y a la vez decirlo, de un tirón. se me monta una frase o la salteo, se me encima, creo, con la siguiente. vuelvo atrás y la digo correctamente: "el perdón de los pecados". por como viene la súplica, lo que se está diciendo es que se cree en el perdón de los pecados. si sigo a Levrero ese olvido, ese error, es otra cosa que un problema de la memoria. ¿de qué perdón, de quién estoy hablando? de pronto, entonces, recuerdo aquellos entrenamientos por la General Paz, o de la casa de mis padres a la placita San Pantaleón, las cuadras y cuadras al trote para matar el asma y tener los músculos preparados. sin proponérmelo, a veces, contaba las cuadras con oraciones. había calculado un rosario cada cincuenta y un misterio cada decena de cien metros. igual que cuando me mandaban a Don Bosco. "esta chicas se cura el asma si se pone a nadar". tres ave Marías para cada largo, un misterio sin el gloria y las peticiones cada tres largos completos, un rosario para los quince largos y una corona entera para los cuarenta y cinco. a veces iba a nadar y las frases se me rezaban solas. estaba pensando y de repente "padre nuestro". rezar es cronometrar, medir un murmullo interior con repeticiones, es ocupar el pensamiento evitando el pensamiento. cuando se reza no se peca, no se piensa, no se duda. cuando se reza se cuenta, se suma, se reitera.

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