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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

25.5.13

#el Nobel de Sartre

leo a Simone de Beauvoir. cuando extraño vuelvo a ella, me dejo tocar por su magia, la libertad de su razón corrida, las ideas radicales que sostuvo. encuentro el pasaje en que lee junto a Sartre la carta sobre el Nobel. arranca el otoño de 1964, faltan cuatro años para el Mayo del `68. desde el escritorio de Sartre, en el décimo piso de un edificio parisino, se divisa el cementerio de Montparnasse -cuenta  Simone- y después describe el modo en que suele mirar los atardeceres desde esa ventana. muchos intelectuales llaman a Jean, le escriben, lo animan a aceptar el premio Nobel para el que fue seleccionado. Simone se pregunta por el trasfondo político. ¿por qué la Academia Sueca iba a querer mostrarse imparcial otorgando el premio a un comunista? alentado por ella Sartre rechaza el premio enviando una carta donde, muy educadamente, pide a los académicos de Estocolmo que no le otorguen un premio que finalmente no aceptará. pero la carta no es escuchada y un medio día, cuando están a punto de tomar una cerveza, el periodismo comienza a hacer lo suyo: acoso, mentiras, infamias.  Simone cuenta que el Nobel no era sólo prestigio. significaba nada menos que 26 millones. muchos escritores le pidieron que acepte y que luego reparta el dinero en beneficio de alguna causa, cualquiera sea. pero la regla de Sartre era declinar todo reconocimiento. el filósofo consideraba que los lazos entre el hombre y la cultura debían entablarse sin la mediación de las instituciones. 

Simone sigue contando, la dejo hablar a ella: "Nuestras posiciones eran claras respecto al capitalismo, al imperialismo, al colonialismo; había que combatirlos con nuestros escritos y si era posible con nuestros actos. Yo estaba intelectualmente comprometida con la lucha, pero sin militar en el terreno práctico. No soporto el aburrimiento de los congresos y los comités [...] mis convicciones intelectuales se me dieron con tanta evidencia como en 1940 mi rechazo del nazismo [...] fue esencialmente en el dominio de la creación literaria donde empleé mi libertad. Se escribe a partir de lo que uno se ha ido haciendo, pero siempre es un acto nuevo [...] También hay en mi vida lazos muy antiguos que nunca se han quebrado. Dos cosas le confieren esencialmente su unidad: el lugar que Sartre no ha dejado nunca de tener en ellos y mi fidelidad a mi proyecto original: conocer y escribir [...] Mi ejemplo muestra de manera evidente cómo un individuo es tributario de su infancia. La mía me permitió arrancar de un buen punto de partida. Tuve la suerte de que el azar me fuera excepcionalmente favorable poniéndome a Sartre en el camino [...] viví inclinada hacia el porvenir; tendía alegremente al encuentro de la mujer que me aguardaba [...] Mis relaciones con otros ⎯mis afectos, mis amistades⎯ ocupan el lugar más importante de mi existencia.

Final de Cuentas, Simone de Beauvoir.


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