no se me caían los dientes.
alguna vez soñé que me pasaba la mano por la
encía y me quedaba con los dientes en la mano, íntegros.
anoche no.
anoche no.
anoche era distinto.
mordía
un caramelo duro, uno de esos caramelos de dulce de leche y chocolate, y al abrir la boca sentía algo extraño.
un calor primero, una molestia.
con la uña
intentaba despegar el caramelo hacia arriba, con cuidado, y esa muela se desarmaba en muchas
partes.
esa y la de al lado y las de arriba.
sólo me quedaban los dientes de adelante, los
incisivos.
insistentes.
recuerdo haber sentido una angustia profunda en el
sueño, un dolor en el pecho.
también recuerdo que mi mano sacaba los pedacitos
de muela, los tanteaba y al mover los dedos, los deshacía.
fue muy muy
aliviador despertarme 6:50, diez minutos antes de que sonara el despertador.