miro esta entrada limpia, impoluta, brillando en la pantalla de mi computadora. escribo una línea, la borro, la reescribo. acomodo la tipografía. juego con el índice y el pulgar a traer y llevar la página. pienso en los sucesos del día: el encuentro con P, los libros que me regaló, la tapa marrón de tipografías naranjas de la revista Crisis que rescató para mí de un anticuario en San Telmo. 1974, dice. tengo una revista más vieja que yo, escrita en minúscula, toda, hasta en los inicios de los párrafos y los nombres propios. mi innovación diferencial tiene -como poco- más de 38 años. no quedan formas estéticas por explorar. todo es remake, falsa creación, pura reproducción. no hay grado cero de nada. menos que menos del lenguaje. ¿qué puedo agregar? o más bien ¿puedo agregar algo? El discurso vacío, de nuevo, reaparece con fuerza. Mario Levrero tratando de encontrarle sentido a los signos. el perro, la incitación de la perra en celo, la revista Crisis de 1974. vuelvo sobre el índice y sobre la tapa. seis pesos, dice. "Buenos Aires, enero de 1974". la única intervención femenina en el magazine es una entrevista a Alejandra Boero. "hay que arremangarse y hacer", se titula. entendido -pienso- me queda clarísimo. ahí a la vista está la huella, que termina de articular un sentido en mi cabeza. el signo del día se hace símbolo: mujer = arremangarse.
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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
5.1.13
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