hago el camino de los libros que me buscan, me llegan sugeridos, solos, se abren como pétalos de pedeefes adelante de mis ojos, vienen por mí, por mail, por encomienda, se me regalan sin más motivo que volverse una reseña, una mención, libros de mano en mano, de otros libros, me son prestados o se auto-envían, obscenamente, se caen de los estantes cuando paso, se me entregan, se me imponen en ciertas páginas, para que haga el camino que me dictan, libremente, ellos, los dueños de mis lecturas, me sugieren desandar la calle inversa de la razón, y yo me he dado por vencida en la tarea de tratar de sostener, el gobierno estricto de mis ideas, mis deseos, mis mentiras, el gobierno de mis propios pensamientos.
hago el recorrido que me sugieren
hago el recorrido que me sugieren
las lecturas que se me imponen
que se me instalan
me dejo arrastrar por ellos
me llevo en el ritmo de la prosa
sobre el ruido de la frase y los atajosme dejo arrastrar por ellos
me llevo en el ritmo de la prosa
del sentido
que se hace versos
a veces
me dejo chicle
palabras apiñadas
empastadas pegatinas.