saco una foto del atardecer en el lago. el sol se pone por detrás de la Isla Menendez. guardo la cámara, me pongo la remera sobre la maya y sacudo la arena que tengo entre los dedos. hago todo con La novela luminosa de ML debajo del brazo. finalmente doblo la lona donde estaba recostada, leyendo, y apoyo el libro en una roca grande. sin dar aviso el texto se resbala hacia atrás, frente a mis ojos, y termina en el agua, de espaldas a la isla. cae mientras se abre en la página que estaba leyendo hace diez minutos, la misma que acabo de señalar con un doblez en la punta, diciendo mucho por hoy, tengo que pensar. me estiro, despatarrándome, pero no llego ni lejos a atrapar el libro antes de que caiga. el párrafo recién leído, rodeado de las páginas que lo contienen, termina por hundirse en el agua helada del Nahuel Huapi. sin tardar lo saco angustiada, lo seco con mi toalla, digo un par de palabrotas al aire y trato de reírme de los comentarios de E, que intenta ponerle humor al momento. simulo una carcajada, escucho la anécdota que me cuenta mi amiga, la tarde de lluvia que se inundó el micro en que viajaba y le mojó completamente su hermosa edición del libro En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. nada me conforma. sin embargo fabrico con gestos prudentes una falsa exterioridad. soy una chica amable, pienso. siempre muestro una chica amable. me encierro en el dormi, enciendo el secador de pelo y muevo las hojas de un lado al otro. parecen cabellos, las hojas del libro, y de a poco se van secando. la página más arruinada, la más ajada -ahora manchada de amarillo- resultó ser la que había leído con tanto cuidado.
"En un ir y venir de reflexiones, me surgió de pronto la idea de que la intención del niño al tirar las llaves es dificultarse a sí mismo el retorno. Lo pienso en el sueño: ¨¿Cómo va a hacer para entrar más tarde?¨. Y ahora veo que las llaves son las claves, y al tirarlas, la intensión es ocultarlas -pero no mucho-. Más bien, demorar las cosas; esconderlas un poco para no perderlas. Esto significa que las claves de mis conductas indeseables, entre ellas la adicción a drogas como computadora y libros, están ahí, buscar en la arena, entre unas matas de pasto. En el sueño recupero las llaves, pero las examino como si no las reconociera del todo. Creo que los significados están bastante claritos. Ahora que me estoy planteando un ¨retorno¨ a mí mismo y a mi literatura, y retomar una novela dejada sin concluir hace más de quince años, el sueño me dice que no voy a poder lograrlo si las claves de mí mismo que yo mismo escondí; no las escondí mucho, no las hundí en el inconsciente pero tengo que escarbar un rato en la arena subconsciente para que aparezcan y, cuando aparezcan, trabajar otro rato para desentrañarlas".
releo el párrafo signado por la desgracia. ¿quise ahogar a ML? ¿mi propio inconsciente quiere ahogar a LM? ¿quiso señalarse la idea para siempre, dejar al libro presetteado para abrirse en esa página? ¿cuál es el sentido sino el que guarda el mismo párrafo mojado, que aún puedo releer? la clave está en mí misma.
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