meter cada
mañana, cada tarde
unos versos
de amor, un ornamento
para hacer
digerible la labor
una poeta
debajo del traje
se acorbata
el cuello, lo rodea
de
fotocopias y estudios apilados
de agendas
de reuniones y tararas
sale al
pasillo y respira
como la
estrofa en el renglón consecutivo
en el blanco
del silencio hasta volverse
pensamiento nuevo en la siguiente estrofa
y en vez de escribir estrofa escribe estopa
por
escaparse también a la poesía
espora,
diáspora, estofado
ramificaciones
divergentes
recreos
mentales del que produce
guiones como
hojas cuadriculadas
ideas trazadas con escuadras
regla de madera y transportador
en mis recreos
no se corre y no se salta
se asalta al
lenguaje en explosiones.