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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

16.12.16

sabía que estaba llegando
muy alto y dije
"acá las ramas del árbol son
mucho más endebles"

igual seguí subiendo
sin reparos o resguardos
dejé que la entropía haga su show
a su antojo
y que el cuerpo sucumbiera

ahora que las hingles
todavía cansadas ven el abismo
hacia la izquierda
la casa totalmente vacía
se reprochan haber sacado la red

pero después los días
como siempre
van borrando el dolor y
cuando la herida parece cerrada
otra vez elijo descocerla
por unas breves horas que vuelan
como los pájaros de las ramas altas
endebles
blandas
a las que me hacés trepar

sin embargo
¿cómo prevenir tu risa?
¿cómo evitar tu compañía,
tus ojos cerrados,
tus palabras adormiladas
delatándote?

es tan embriagador el Titanic
tan brillante
está tan bien iluminado
es tan inocente, infantil, tan amplio
abarcativo de mi ser
el Titanic de tu existencia
que al final no termina de matarnos
y nos deja ahí, convalescientes

hoy también hace ruidos
el ventilador de techo, aunque
nadie lo escuche salvo yo

tocaba y pensaba
en el grosor de la piel
creía que el espesor era
cada vez más delgado
y que el tacto era húmedo
como pupilas en las huella dactilares
          papilas gustativas en los dedos suaves
piel tensa al punto de perder sus huellas
creía que el grosor de la piel era
como un papel de film recubriendo
los músculos sujetando huesos
                      sujetando los órganos
                      sujetando el alma rota
que se termina de reconstruir

pero los dedos sensibles
acarician en exceso y no permiten
que el aire pase calmo
por las fosas nasales entre
los cuerpos discordantes

no me llames cuando llueve
y estoy entretenida
soy capaz de poner
toallones en todas las calles
para secar las gotas
y empezar a aburrirme

no me invites cuando la corriente amaina
y sigue su curso, el río
lleva una rama de sauce
a la desembocadura

adiviná la noche gris
esperá la angustia, dejá
que el viento arrase, que el sol
caiga en el piso doce
y nos encandile

no me sorprendas, es mejor
que me abandones
para no faltarme después.

antes