inquieta llega al anden.
corriendo.
la vista nublándose en las vías
el aire tibio no la entibia
nunca había habido tanto sol
y tanta luz como ese día,
de frente a la máquina
chasqueando en los aceros
dos ojos de luz se acercan
y el pensamiento
la mochila pesada empujando
ideas oscuras, oscas
de muerte se arroja a las vías.
del pasado atrás
presente siempre
latente.
pero pasa el tren
lo deja
como antes, hace tiempo, se dejó
a sí
ella
que ve el tren del otro lado
llegando también a la estación.
uno atrás de otro vienen
cosidos con hilo encerado los vagones
de izquierda a derecha del cuadro de su Schroll
primero
y ahora de derecha a izquierda otro más
cuando decide
que salta y pasa la vaya
pone
las puntas de los zapatos parejos
de frente a los durmientes
se imagina
la bella durmiente de las vías
tirada entre los rieles para siempre
mordiendo la manzana desde el árbol
prendida.
pero el tren viene bajando
de 100 a 10 la velocidad
y
pasa
en cámara lenta pasa
frente a su cara húmeda
pasa
y queda todo lo demás
como siempre,
intacto.