Un
día de lluvia es también un día de sol. Todos los climas se apelotonan en las mismas veinticuatro horas por estas zonas. Parece imposible pero es así. Lluvia, viento, nubes,
viento, lluvia, sol. Manejo hasta el Mirador del Filo a diez kilómetros de acá.
Llegamos a Merlo y subimos la cuesta. Cuesta. El auto en primera pide motor,
pide más velocidad, no se agarra, no da abasto. Una vez arriba vemos la puesta
del sol detrás de algunas nubes. Saco fotos a contra luz como me sugiere
Malena. De regreso escuchamos un jazz de Ornette Coleman y me hago una con la
sierra, el auto, el piano. Una con el jazz, con el momento. Soy una con el
presente, pienso, como Ides con sus brazadas sobre el Paraná, Viel Témperley,
el agua, la cabeza vendada, el hospital, Fogwill, el ensayo británico, todo en
armonía.
.
"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
19.2.14
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