.
"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
27.1.16
20.1.16
"He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se le puede hacer. Puede resultar doloroso, pero no tiene por qué ser una tragedia. Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad..., a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro..., una afirmación pueden ser no sólo diferentes, sino mejores." Hanif Kureishi, Intimidad
14.1.16
11.1.16
un país sin candaditos de twitter
sin miedo
sin despidos
sin censura y prejuicios
donde me convenzan por prepotencia de gestión
de que es mejor así.
un país que acepte el conflicto y la desigualdad
para mirarla de frente
donde no seamos anti
sino a favor
cada uno en su posición
pero peleando por lo mismo
sin renunciar
si arruinar
mejorando desde las ideas
teniendo autoridad
y no autoritarismo.
sin miedo
sin despidos
sin censura y prejuicios
donde me convenzan por prepotencia de gestión
de que es mejor así.
un país que acepte el conflicto y la desigualdad
para mirarla de frente
donde no seamos anti
sino a favor
cada uno en su posición
pero peleando por lo mismo
sin renunciar
si arruinar
mejorando desde las ideas
teniendo autoridad
y no autoritarismo.
"El amor te desafía a que te importen las personas en el borde de la noche."
Pressure
hoy se fue Bowie
hago mucha fuerza para no llorar
por momentos pierdo.
Pressure
hoy se fue Bowie
hago mucha fuerza para no llorar
por momentos pierdo.
8.1.16
poema de los esfuerzos
sonreís por tus hijos
por vos
sos amable, hacendosa, prolija por tus hijos
por vos
presentás la información en orden por tus hijos
por vos
aceptás que otros piensen distinto y no confrontás por tus hijos
por vos
ponés paños fríos por tus hijos
por vos
escuchás a cada compañero despedido por tus hijos
por vos
exponés tu pensamiento y no te escondés debajo de la alfombra por tus hijos
por vos
te negás a borrar tu facebook y tu twitter por tus hijos
por vos
querés vivir en un país libre y mejor por tus hijos
por vos
sos capaz de conciliar y mediar y consensuar por tus hijos
por vos
pero más por tus hijos.
por vos
sos amable, hacendosa, prolija por tus hijos
por vos
presentás la información en orden por tus hijos
por vos
aceptás que otros piensen distinto y no confrontás por tus hijos
por vos
ponés paños fríos por tus hijos
por vos
escuchás a cada compañero despedido por tus hijos
por vos
exponés tu pensamiento y no te escondés debajo de la alfombra por tus hijos
por vos
te negás a borrar tu facebook y tu twitter por tus hijos
por vos
querés vivir en un país libre y mejor por tus hijos
por vos
sos capaz de conciliar y mediar y consensuar por tus hijos
por vos
pero más por tus hijos.
6.1.16
Cinco puestas
Elegir, siempre, es dejar afuera otra cosa.
Celia Dosio, quien dirige El circuito de teatro, me pidió que
seleccione cinco puestas teatrales. Casi le dije que no, pero apenas
quiso insistir, ya estaba pensando cuáles serían. Antes van unos criterios. Hay algo de la simpleza y la síntesis que me están
pareciendo imprescindibles. Ando pensando últimamente que el teatro tiene que
explotar sus ventajas diferenciales, y me gusta cuando no se le quiere parecer
a nadie, cuando todo está dispuesto para que disfrutemos lo que pasa ahí, entre
esos, como nosotros, que comparten la fragilidad del instante fugaz.
Por eso Amanda Vuelve, de Diego Faturos. Una
obra donde todo gira en torno de la fuerza de la palabra, y también ante
nuestros ojos, sobre un escenario circular. Hay muy pocos elementos, y sólo
tres personajes: una mucama que puede salir del centro de la escena para hacer
girar el mundo, un pianista musicalizando de espaldas al público, y una dueña
de casa, firme, en su rol de esperar.
Por eso también Lote 77, de Marcelo Minino, obra que vi
tres veces. Sola, con amigas, y después con mi esposo, tratando de descular el
problema del tiempo en el teatro. Lote, además de ser una oda a la síntesis de
objetos significativos, narra tres modos de construcción de la masculinidad, va
y viene todo el tiempo, y a la vez, como la vida, y demostró que se puede hacer
estallar la idea moderna del tiempo que avanza progresiva y linealmente en el
teatro.
Harina, de Román Podolsky y Carolina Tejeda, no cuenta
más que los recuerdos de una panadera –Rosalía- que se quedó anclada en su
pueblo, aislada del mundo luego del paso del último tren. Una puesta sencilla,
con algunas proyecciones y las cancioncitas suaves de la protagonista. Una
delicada narración de la conciencia que fluye. De nuevo la fuerza está en la
palabra, en la necesidad de ser escuchado para no enloquecer, en evitar el
silencio que invisibiliza y desaparece a las personas y al mundo.
Asco, de Santiago Loza y Lisandro Rodríguez, es la pura
representación del “tiempo muerto”, la interminable conversación entre un
portero de edificio y alguien que lo escucha atentamente y nunca le contesta, o
no encuentra espacio para hacerlo. La palabra es la voz de los “sin voz”, una
vez más, en la obra de Loza. Y sin la palabra no hay nada.
Los talentos, de Agustín Mendilaharzu y Walter Jacob, tampoco
pretende ser más que la conversación acalorada de tres amigos, puertas adentro,
que por momentos compiten por la métrica de las palabras y el sonido. Un juego
hermoso y agudo que sin embargo parece no resultar puertas afuera. La palabra
como límite para operar sobre la vida.
Spinoza poema del pensamiento
Meschonnic lee a Spinoza. Lo lee distinto a como fue leído.
Desafía y se desmarca de todas las escuelas. No es heideggeriano, ni derrideano, ni lacaniano, ni foucaultiano.
Su ensayo Spinoza poema del pensamiento es una crítica que "el ritmo le hace al signo".
Meschonnic sostiene –con Spinoza– que "no se piensa para a época sino para escapar de ella y para ventilarla", que "se piensa contra el orden", que "cuando se interioriza la religión, siempre es de la libertad de lo que se trata. Es decir de la felicidad".
Spinoza quiere a la vez "la Biblia y la libertad de pensamiento".
Para Spinoza –lee Meschonnic– el poema...
Es un movimiento que organiza el sentido.
Inventa el pensamiento.
Crea modos de vida.
Abre el lenguaje a la historicidad.
Piensa más allá de lo que ya se sabe.
Hace sujeto.
Rechaza al mundo.
Transforma.
Meschonnic no está pensando en el poeta que busca la rima, sino en aquel otro que anda en la búsqueda de combatir la tiranía del signo y romper la trama de la comprensión temática.
Lo que Meschonnic enseña a partir de su lectura de Spinoza es el valor estratégico de lo que llama "marcadores afectivos", que serían una especie de "operadores" que inventan relaciones entre afectos y conceptos. Vale decir: que concretan una "unidad-ritmada".
Por eso hay que pensar a Spinoza en su ritmo. Pensar al cuerpo en el ritmo de su pensamiento.
Para Spinoza cuerpo y alma no son una unión sino una unidad ritmada (de ritmo)
Por eso opone ritmo a signo.
Sobre el lenguaje/la lengua:
"No es la lengua la que hace a la obra sino la obra la que hace a la lengua. Lo materno es la obra. nunca la lengua".
"La lengua no es generadora. Esto también es falso. Lo que es generador, es un pensamiento de un sujeto en una lengua. Una relación cada vez única".
El lenguaje no es mero medio de expresión ni una forma para un sentido, sino energía: ¨movimiento del sentido del cuál el sentido no es separable¨. Tampoco es un fenómeno de una lengua, sino el significante de un sistema de discurso. "Es el ritmo el significante mayor".
El sujeto del poema:
Desafía y se desmarca de todas las escuelas. No es heideggeriano, ni derrideano, ni lacaniano, ni foucaultiano.
Su ensayo Spinoza poema del pensamiento es una crítica que "el ritmo le hace al signo".
Meschonnic sostiene –con Spinoza– que "no se piensa para a época sino para escapar de ella y para ventilarla", que "se piensa contra el orden", que "cuando se interioriza la religión, siempre es de la libertad de lo que se trata. Es decir de la felicidad".
Spinoza quiere a la vez "la Biblia y la libertad de pensamiento".
Para Spinoza –lee Meschonnic– el poema...
Es un movimiento que organiza el sentido.
Inventa el pensamiento.
Crea modos de vida.
Abre el lenguaje a la historicidad.
Piensa más allá de lo que ya se sabe.
Hace sujeto.
Rechaza al mundo.
Transforma.
Meschonnic no está pensando en el poeta que busca la rima, sino en aquel otro que anda en la búsqueda de combatir la tiranía del signo y romper la trama de la comprensión temática.
Lo que Meschonnic enseña a partir de su lectura de Spinoza es el valor estratégico de lo que llama "marcadores afectivos", que serían una especie de "operadores" que inventan relaciones entre afectos y conceptos. Vale decir: que concretan una "unidad-ritmada".
Por eso hay que pensar a Spinoza en su ritmo. Pensar al cuerpo en el ritmo de su pensamiento.
Para Spinoza cuerpo y alma no son una unión sino una unidad ritmada (de ritmo)
Por eso opone ritmo a signo.
Sobre el lenguaje/la lengua:
"No es la lengua la que hace a la obra sino la obra la que hace a la lengua. Lo materno es la obra. nunca la lengua".
"La lengua no es generadora. Esto también es falso. Lo que es generador, es un pensamiento de un sujeto en una lengua. Una relación cada vez única".
El lenguaje no es mero medio de expresión ni una forma para un sentido, sino energía: ¨movimiento del sentido del cuál el sentido no es separable¨. Tampoco es un fenómeno de una lengua, sino el significante de un sistema de discurso. "Es el ritmo el significante mayor".
El sujeto del poema:
23.12.15
"su clítoris está tan firme como el de él y de pronto se lo mete y lo monta".
James Joyce le escribe a Nora Barnacle.
"Fóllame, querida; en todas las nuevas formas que tu deseo sugiera. Fóllame ataviada con tus vestidos de calle, con tu velo y tu sombrero puesto, con tu cara sonrosada por el viento y el frío y la lluvia y tus botas embarradas; fóllame también a caballo sobre mis piernas, cuando esté sentado en una silla, montándome de arriba hacia abajo mostrándome los ribetes de tus bragas y mi pito firmemente clavado en tu coño, o móntame sobre la espalda de un sillón. Desnuda, fóllame, solamente con tus medias y tu sobrero puesto, acostados en el piso, con una flor roja en el culo, montándome como un hombre, con tus muslos entre los míos y tu robusto trasero. Móntame vestida con tu bata de estar (ojalá tengas esa tan bonita), con nada debajo de ella, ábrela repentinamente y muéstrame tu vientre y tus muslos y tu espalda y empújame sobre ti, encima de la mesa de la cocina. Fóllame con tu culo, boca abajo en la cama, con tu cabello suelto, desnuda, pero con tus adorables bragas rosas perfumadas, abiertas desvergonzadamente de atrás y medio caídas, de modo que se pueda entrever un poco tu trasero. Fóllame, si puedes, acuclillada en el baño, con tus vestidos levantados gruñendo como una puerca que caga y una gran cosa gruesa sucia serpenteando con lentitud fuera de tu trasero. Fóllame en las escaleras, en la oscuridad, como una niñera follando con su soldado que le desabotona gentilmente la trusa y desliza su mano en su pajarito y lo acaricia con su camisa y con ese contacto se va humedeciendo y entonces lo toma con suavidad y lo acaricia junto con sus dos bolas a punto de estallar y finalmente agarra atrevida la pija que ella mama y la manosea y la acaricia suavemente, murmurando para él en sus oídos palabras obscenas e historias indecentes que otras chicas le han contado a ella y ella dice cosas sucias y se mea las bragas con placer y deja salir suave, quieta, tranquilamente, tibios peditos de su trasero hasta que su clítoris está tan firme como el de él y de pronto se lo mete y lo monta. See more at
22.12.15
#Pocisiones
No vivir de gestos.
No vivir de ilusiones.
No esperar.
No desear.
No anticiparse.
Escribir una novela mejor.
No vivir de ilusiones.
No esperar.
No desear.
No anticiparse.
Escribir una novela mejor.
Piglia
Los diarios de Emilio Renzi registran la minucia —“Recibí carta de José Antonio, desde Nueva York. No le gusta la comida, fascinado con la biblioteca”—, pero son, sobre todo, apuntes del incierto proceso de formación de un escritor: “Cuando releo lo que tengo escrito de la monografía me quiero morir. ¿De dónde saqué que yo soy un escritor?”. “Con cincuenta pesos en el bolsillo y sin comer, viajo en tren a La Plata (…) sin encontrar la calma que necesito para escribir. Una calma que se define para mí como ausencia de pensamientos. No pensar para poder escribir, o mejor, escribir para lograr pensamientos no del todo pensados que definen siempre el estilo de un escritor”.
21.12.15
Sólo se trata de escribir
El libro de entrevistas de Nando Varela Pagliaro que prologué, en Infonews.
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