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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

6.1.16

Cinco puestas

Elegir, siempre, es dejar afuera otra cosa.

Celia Dosio, quien dirige El circuito de teatro, me pidió que seleccione cinco puestas teatrales. Casi le dije que no, pero apenas quiso insistir, ya estaba pensando cuáles serían. Antes van unos criterios. Hay algo de la simpleza y la síntesis que me están pareciendo imprescindibles. Ando pensando últimamente que el teatro tiene que explotar sus ventajas diferenciales, y me gusta cuando no se le quiere parecer a nadie, cuando todo está dispuesto para que disfrutemos lo que pasa ahí, entre esos, como nosotros, que comparten la fragilidad del instante fugaz.

Por eso Amanda Vuelve, de Diego Faturos. Una obra donde todo gira en torno de la fuerza de la palabra, y también ante nuestros ojos, sobre un escenario circular. Hay muy pocos elementos, y sólo tres personajes: una mucama que puede salir del centro de la escena para hacer girar el mundo, un pianista musicalizando de espaldas al público, y una dueña de casa, firme, en su rol de esperar.

Por eso también Lote 77, de Marcelo Minino, obra que vi tres veces. Sola, con amigas, y después con mi esposo, tratando de descular el problema del tiempo en el teatro. Lote, además de ser una oda a la síntesis de objetos significativos, narra tres modos de construcción de la masculinidad, va y viene todo el tiempo, y a la vez, como la vida, y demostró que se puede hacer estallar la idea moderna del tiempo que avanza progresiva y linealmente en el teatro.

Harina, de Román Podolsky y Carolina Tejeda, no cuenta más que los recuerdos de una panadera –Rosalía- que se quedó anclada en su pueblo, aislada del mundo luego del paso del último tren. Una puesta sencilla, con algunas proyecciones y las cancioncitas suaves de la protagonista. Una delicada narración de la conciencia que fluye. De nuevo la fuerza está en la palabra, en la necesidad de ser escuchado para no enloquecer, en evitar el silencio que invisibiliza y desaparece a las personas y al mundo.

Asco, de Santiago Loza y Lisandro Rodríguez, es la pura representación del “tiempo muerto”, la interminable conversación entre un portero de edificio y alguien que lo escucha atentamente y nunca le contesta, o no encuentra espacio para hacerlo. La palabra es la voz de los “sin voz”, una vez más, en la obra de Loza. Y sin la palabra no hay nada.

Los talentos, de Agustín Mendilaharzu y Walter Jacob, tampoco pretende ser más que la conversación acalorada de tres amigos, puertas adentro, que por momentos compiten por la métrica de las palabras y el sonido. Un juego hermoso y agudo que sin embargo parece no resultar puertas afuera. La palabra como límite para operar sobre la vida.




Spinoza poema del pensamiento

Meschonnic lee a Spinoza. Lo lee distinto a como fue leído. 
Desafía y se desmarca de todas las escuelas. No es heideggeriano, ni derrideano, ni lacaniano, ni foucaultiano.
Su ensayo Spinoza poema del pensamiento es una crítica que "el ritmo le hace al signo".

Meschonnic sostiene –con Spinoza– que "no se piensa para a época sino para escapar de ella y para ventilarla", que "se piensa contra el orden", que "cuando se interioriza la religión, siempre es de la libertad de lo que se trata. Es decir de la felicidad". 

Spinoza quiere a la vez "la Biblia y la libertad de pensamiento".

Para Spinoza –lee Meschonnic– el poema...
Es un movimiento que organiza el sentido. 
Inventa el pensamiento.  
Crea modos de vida.
Abre el lenguaje a la historicidad.
Piensa más allá de lo que ya se sabe.
Hace sujeto.
Rechaza al mundo.
Transforma.

Meschonnic no está pensando en el poeta que busca la rima, sino en aquel otro que anda en la búsqueda de combatir la tiranía del signo y romper la trama de la comprensión temática.

Lo que Meschonnic enseña a partir de su lectura de Spinoza es el valor estratégico de lo que llama "marcadores afectivos", que serían una especie de "operadores" que inventan relaciones entre afectos y conceptos. Vale decir: que concretan una "unidad-ritmada".
Por eso hay que pensar a Spinoza en su ritmo. Pensar al cuerpo en el ritmo de su pensamiento.
Para Spinoza cuerpo y alma no son una unión sino una unidad ritmada (de ritmo) 
Por eso opone ritmo a signo.

Sobre el lenguaje/la lengua:

"No es la lengua la que hace a la obra sino la obra la que hace a la lengua. Lo materno es la obra. nunca la lengua".

"La lengua no es generadora. Esto también es falso. Lo que es generador, es un pensamiento de un sujeto en una lengua. Una relación cada vez única".

El lenguaje no es mero medio de expresión ni una forma para un sentido, sino energía: ¨movimiento del sentido del cuál el sentido no es separable¨. Tampoco es un fenómeno de una lengua, sino el significante de un sistema de discurso. "Es el ritmo el significante mayor".


El sujeto del poema:

23.12.15

"su clítoris está tan firme como el de él y de pronto se lo mete y lo monta".

James Joyce le escribe a Nora Barnacle.
"Fóllame, querida; en todas las nuevas formas que tu deseo sugiera. Fóllame ataviada con tus vestidos de calle, con tu velo y tu sombrero puesto, con tu cara sonrosada por el viento y el frío y la lluvia y tus botas embarradas; fóllame también a caballo sobre mis piernas, cuando esté sentado en una silla, montándome de arriba hacia abajo mostrándome los ribetes de tus bragas y mi pito firmemente clavado en tu coño, o móntame sobre la espalda de un sillón. Desnuda, fóllame, solamente con tus medias y tu sobrero puesto, acostados en el piso, con una flor roja en el culo, montándome como un hombre, con tus muslos entre los míos y tu robusto trasero. Móntame vestida con tu bata de estar (ojalá tengas esa tan bonita), con nada debajo de ella, ábrela repentinamente y muéstrame tu vientre y tus muslos y tu espalda y empújame sobre ti, encima de la mesa de la cocina. Fóllame con tu culo, boca abajo en la cama, con tu cabello suelto, desnuda, pero con tus adorables bragas rosas perfumadas, abiertas desvergonzadamente de atrás y medio caídas, de modo que se pueda entrever un poco tu trasero. Fóllame, si puedes, acuclillada en el baño, con tus vestidos levantados gruñendo como una puerca que caga y una gran cosa gruesa sucia serpenteando con lentitud fuera de tu trasero. Fóllame en las escaleras, en la oscuridad, como una niñera follando con su soldado que le desabotona gentilmente la trusa y desliza su mano en su pajarito y lo acaricia con su camisa y con ese contacto se va humedeciendo y entonces lo toma con suavidad y lo acaricia junto con sus dos bolas a punto de estallar y finalmente agarra atrevida la pija que ella mama y la manosea y la acaricia suavemente, murmurando para él en sus oídos palabras obscenas e historias indecentes que otras chicas le han contado a ella y ella dice cosas sucias y se mea las bragas con placer y deja salir suave, quieta, tranquilamente, tibios peditos de su trasero hasta que su clítoris está tan firme como el de él y de pronto se lo mete y lo monta. See more at

#Posiciones

Coger para coronar logros.
Nunca para lograrlos.

22.12.15

#Pocisiones

No vivir de gestos. 
No vivir de ilusiones. 
No esperar. 
No desear. 
No anticiparse. 
Escribir una novela mejor.

Piglia

Los diarios de Emilio Renzi registran la minucia —“Recibí carta de José Antonio, desde Nueva York. No le gusta la comida, fascinado con la biblioteca”—, pero son, sobre todo, apuntes del incierto proceso de formación de un escritor: “Cuando releo lo que tengo escrito de la monografía me quiero morir. ¿De dónde saqué que yo soy un escritor?”. “Con cincuenta pesos en el bolsillo y sin comer, viajo en tren a La Plata (…) sin encontrar la calma que necesito para escribir. Una calma que se define para mí como ausencia de pensamientos. No pensar para poder escribir, o mejor, escribir para lograr pensamientos no del todo pensados que definen siempre el estilo de un escritor”.

La nota.

TAPAS | Prueba 1


De la mente lúcida guiada por los astros de @barbmatata

21.12.15

Sólo se trata de escribir

El libro de entrevistas de Nando Varela Pagliaro que prologué, en Infonews. 

1.12.15

FAV

te faveo con corazones las comisuras
y le doy megusta a tus cutículas
al blanco de tus ojos, al triangulito
de tu pelo sobre la nuca.

le escribo un poema a la cascarita
a las uñas que te comiste
a la aspereza de tus codos de lector
al espacio donde te salgan las arrugas.

al mate que escupís a la mañana
al semáforo que te exaspera
al pedido ansioso de que te chupe
a tu lengua intrépida que me trepa.


26.11.15

La ventana de los fuegos artificiales

la política, el arte
de lo posible
dos chicas que se besan en el subte
la política, el arte
de los relatos
el portazo de una madera contra un marco
convencerse a uno mismo
que esos fuegos artificiales no son balas
y todo lo que quiero está lejos a estas horas
todo lo que quiero todo
quiero todo
está lejos
del arte de lo posible
está lejos de la costa lo que parecía
llegar a buen puerto, está lejos
el puerto, la costa, la tierra firme
estás lejos vos
dormir con alguien que se despierte
si necesito algo, dormir
sin despertarme tantas veces
por miedo a que la política no sea un arte
no sea posible.

19.11.15

Dantesco

De violeta. Escapándole a las normas. Con la camisa floreada y la corbata blanca. Abrazándome con fuerza cada vez que me veías. Mirando a los ojos a todo el mundo. Lanzándote de bomba a la pileta para salpicarnos. Gritando como los Picapiedras. Disfrutando del buen vino y atándote la corbata a la cabeza. Diciendo que tus sobrinas eran las mujeres más lindas de la tierra. Y antes, secando los platos para salvarnos de las tareas y los deberes impuestos. Siempre leyendo el diario entrelíneas. Siempre hablando de anarquismo, escuchando a todos, evitando la discordia. DANTE. Dantesco. Inmenso para siempre en mi memoria. Te voy a extrañar con toda mi alma viejo hermoso.

https://www.youtube.com/watch?v=WQot2LmXaRs&feature=share

escribime mails
con subject o sin motivo
todos los días.

el ritmo y la continuidad

una máquina
un poema que empieza con esa línea
la pieza mínima que no puede faltar
la totalidad de la máquina de leer, funcionando a vapor.

una máquina de leer lo que leés
lo que me llega sin querer por otras vías
a veces con bajadas de línea
interpretaciones posibles.

una máquina de extrañar
detalles que otra olvidaría
de meter la cabeza en los imaginarios
que me conducen a Roma como todos los caminos.

una máquina consciente e inconsciente
que sueña duro con vos
despierta y dormida
adrede y sin querer.

una máquina que se rebela contra el sentido
que al contrario de leer la muerte como amenaza
se aferra a la vida buscando amar
por todos los intersticios que encuentra.

una máquina, mecanismo
una rutina de alejarse y volver
un ruido repetitivo y circular
un funcionamiento.



13.11.15

Gladys Marín






















Me gusta cuando habla de la "reproducción de castas sociales en la educación superior". Y cuando insiste en que "no basta con decir que la educación tiene que ser un derecho, gratuito y de calidad, como consigna, sino que tenemos que repensar el sentido de nuestra educación desde la lógica de un proyecto de emancipación, una educación que te de las herramientas para transformar tu realidad, y no simplemente para salir al mercado endeudado [...] sino con herramientas para generar pensamiento crítico".
Por último me me emociona cuando llama a los partidos políticos y agrupaciones a tener "ambición de poder", y se aclara la garganta por lo bajo, como juntando fuerza.

Camila Vallejo, la próxima presidenta de Chile.

9.11.15

Mundos fantásticos

te voy a mandar
mensajes encriptados en las reseñas
seguro que no vas a encontrarlos, pero van a estar
como la vez de hace mucho que compré
aquel libro de Meschonnic
y te mandé mensajes telepáticos
por las ondas hertzianas
te voy a cuidar en las conversaciones
me voy a ir a vivir a la fantasía
voy a leer tus libros cuando te extrañe
y gastaré mi vida en inventar
                                 lenguajes intangibles
un código morse de megustas
o tal vez podrían ser corazoncitos.



La invención del ex, de Macarena Trigo

Dar sepultura definitiva a los restos de la relación, dejar de exhumar el cadáver en busca de pruebas y culpables. Digerir la soledad sin discurso, asumirla como un modo de vida posible, no como una consecuencia indeseada o un accidente. Y por último, revocar las apariencias de esa soledad de cara a la galería. Volver a aparecer en público con alguien, con cualquiera, para demostrar que se seguía vivo y se volvía a confiar en la humanidad y en el orden de los acontecimientos.

Demasiadas tareas arduas.

¿Por qué enfrentarse de nuevo a otro comienzo cuando se conocía de antemano el fatídico e inevitable final? ¿Para que desgastarse en un nuevo enamoramiento que se diluiría a los pocos meses apenas las hormonas se aclimatarán a los nuevos olores del proceso químico? A esas alturas sabían que nada compensaba el descuartizamiento emocional y psíquico de una ruptura. También sabían que el enamoramiento podía obviarse o no ser parte fundante en una relación pero la separación, el abandono, el cierre, era insalvable. Incluso aquellas que nunca evolucionaban más allá del estado larvario de lo virtual tarde o temprano terminaban con la paciencia de todos y había que armarse de valor para vaciar los chats y bloquear contactos tan impertinentes como estériles.

La solución, el camino más corto a tan largo trayecto, llegó sola. Había alcanzado con un solo casting y varios cientos de voluntarios para ejercer el rol de nuevo ex en sus vidas. Las pautas eran claras. Se trabajaba desde la primera cita en el desencuentro, se le proporcionaban al otro argumentos de peso para la separación, insultos verdaderamente ofensivos y bien asentados, criterios de autoridad sobre el modo en el que nos manejamos en la vida. También se elaboraban listas de acciones molestas que cada quien puntuaba según sus valores: falta o exceso de puntualidad, higiene, concentración, solvencia económica, independencia emocional, deseo sexual, aspiraciones, realismo, ideales, proyectos... y así. Por supuesto, se proporcionaban también antecedentes familiares y de salud, cosa de saber con quién se estaba discutiendo y tener puntería a la hora de insultarle a los padres, por ejemplo. Para sorpresa de todos los involucrados el sexo de separación había funcionado tanto como el sexo en pareja, llegando incluso a ser necesario fingir la ausencia de orgasmos o coordinar tríos e infidelidades que enturbiaran ese área. Al parecer, según los expertos, la verbalización frontal de los conflictos desde el primer día favorecía unas prácticas sexuales despreocupadas y un tanto feroces que distaban mucho de la abúlica y consensuada rutina sexual tradicional.

Las empresas de búsqueda del ex ideal se convirtieron en un éxito de la noche a la mañana.




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antes