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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

14.10.13

los otros días encontré por la Avenida Corrientes un libro de Rosa Chacel: Estación. Ida y vuelta. por lo visto la publicación es responsabilidad de Espasa Calpe, que reeditó este libro de "inocencia", como lo llama la propia autora, en España, en 1999. sé poco y leí casi nada de Rosa Chacel, así que me sumerjo en su novela con mucho más entusiasmo que el que logró despertar en mí la nueva ganadora del premio novel; Alice Munro. me pregunto qué edición habrá encontrado Mario Levrero de este libro citado por él. ¿habrá leído la que Chl trabajó con Julio Gómez de la Serna, para Editorial Ulises? leo el prólogo y enseguida me siento en familia. la influencia es notable. las palabras del viejo están escritas con otras palabras, pero son las mismas y son previas. la primera edición de este libro es de 1930 y fue escrito en Roma, en el invierno que vio finalizar al año 1925 y dio comienzo al 26. Chacel tenía poco más de 30 años, estaba recién casada, leía y copiaba a Dostoyevski. Levrero la leyó más tarde, probablemente haya leído esta misma edición que tengo en mi escritorio, de 1999, considerando que el año en que ganó la beca Guggenheim fue justamente el siguiente, año que dedicó íntegramente a producir el extenso Diario de la Beca, que antecede y da sentido a La Novela Luminosa. 
Estación... es un libro de entreguerras, signado por la violencia y el dolor, entre otros males. Chacel concibe el conflicto, y todas sus aristas, en la mente de un hombre. -en su primera novela escribe en primera persona y es un hombre- anotá. pero además Chl piensa y narra un triángulo amoroso sin abusar del yo. dice en el prólogo: "Suspenda, por tanto, el lector no sólo su memoria, sino su dolor de corazón, si quiere imaginar y comprender corazones que apenas barruntaban la deshumanización del arte". Chacel está en Roma, la Primera Guerra acaba de terminar, su generación arrastra cierto rechazo por la literatura del Siglo XIX, de ese "odio" surge este libro, de ese "olvido adrede" surgen, más tarde, unos cuantos párrafos levrerianos. 

#como

como esos matorrales que crecen en la planta embotelladora abandonada. o como el moho verde, en las paredes, del barco hundido en el océano. como la imagen gris de un parque de diversiones clausurado, la montaña rusa sin carrito, las telarañas en los controles desactivados. como un avión estrellado en el desierto, una pileta olímpica en desuso, el agua en el fondo, podrida y estancada, como los sapos desovando renacuajos. como abatida, está, como agotada. como un container de pilas chinas en la aduana, como la jarra de agua vacía en la heladera, congelándose, viva, como sin sangre.

9.10.13

#voy a

voy a escribir
sobre el diálogo colectivo a la distancia
sobre las voces destacadas en el murmullo
y esas frases que rebotan
sobre el poeta y la política
la soltería de las intelectuales
el pelo blanco
la luz quemada
sobre las ganas de correr y no cansarme
voy a escribir también
sobre escribir lo que voy a escribir
la dilación de lo que es un hecho
la negación de la realidad
sobre la promesa interior que me hago
a cada rato.

#una fotógrafa de la palabra

llego a mi escritorio y mientras recibo las órdenes de trabajo y la información se procesa voy abriendo pestañas en el GoogleCrome. una, dos, catorce, veinte. el criterio es: "me interesa, me interesa, no lo leí, lo sugiere tal, lo escribió cual otro". luego hago mis guiones, pongo música, espero la hora de almorzar. a medida que la gente sube al comedor hago esas lecturas, una atrás de la otra, degluto, voy cerrando las pestañas que desplegué. puede parecer que pierdo el tiempo, pero en verdad es un plan. leer, pensar, recibir. por la tarde apunto cosas, suelen ser horas de pestañas cerradas, el momento en que fluye con fuerza de salida lo que en las horas de la mañana ingresó. @elfaco diría que son vómitos. puede ser. yo creo que es el ritmo natural del ida y vuelta con la web. también, a veces retwitteo cosas para recordar, notas que llegan en momentos como viajes o reuniones, donde no tengo tiempo para asimilar. cuando camino pienso mejor. a veces twitteo ideas que retomo o simplemente le saco una foto en palabras a imagénes que están en ahí, afuera, en el mundo analógico de todos los días. ¿es una transposición? claro que sí. podría abrir instangram, pero twitteo. me gusta lo que sucede cuando otro lee lo que yo estoy viendo. me gusta leer lo que otros escriben que están mirando. ese es el rasgo distintivo de nuestra época. Clarice Lispector en su apasionamiento por el instante hubiera vivido muy a gusto estos años de redes sociales, hubiera sido una gran cronista del micromovimiento del mundo. me gusta pensarme así: una fotógrafa de la palabra. 

6.10.13

#obertura

se abrió la puerta.
entré. 
todo el sol de la vereda desapareció cuando la hoja de metal volvió a juntarse con el marco. 
-hola.
-hola.
nos dimos un beso en la mejilla.
me moría de vergüenza.
recuerdo su tono de voz.
olvidar no es algo que uno pueda proponerse.
se olvida lo intrascendente, por más que lo creamos importante.
se olvidan los datos, las informaciones.
pero hay días, hechos, personas, que aún obligándonos a dejar atrás se hacen presentes como la pura realidad, están ahí como el árbol de mi vereda, un ficus que nunca planté y que, sin embargo, una mañana apareció, como por arte de magia creció, alguien lo trajo, alguien lo vio enorme en su departamento y temió por él, lo bajó a la vereda y lo trasplantó. imagino al ficus apretado, sofocado, hacinado, asfixiado en una maceta pequeñísima, arrinconado en el único ambiente de una mujer, tal vez de un hombre, jóvenes los dos, que pocas veces recordaban su existencia. imagino la tierra seca, la mujer echando agua, el hombre abriendo una ventana. imagino sus ramas perdiendo turgencia, sus hojas mustias, su fotosíntesis velada, su verde amarronándose, el grito mudo de la naturaleza. un recuerdo es como un árbol que no plantaste en tu vereda y que irrumpe ahí, sin previo aviso, se hace visible desde entonces cada día, temprano, cuando salís, más tarde, cuando volvés. un recuerdo es una materialidad, un algo existente, un punto fijo, rojo, recurrente, el centro de un blanco, el medio al que tu mente apunta el dardo, aún las veces en que estás obligándote a olvidar.
dos días más
dos días menos.

#carpintería

no quiere al clavo
que saca al anterior
quiere pudrirse
pilote de madera
fundirse mientras pasa
el tiempo, se derrama
el óxido
el agujero
la humedad de los anillos de celulosa
todo confundido
en una misma argamasa indivisible.

#infinitoPuntoRojo


5.10.13

#restos

hacer compras, cerrar el sumario de la revista, lavar las sábanas, tender y cocinar. este año los sábados se parecen mucho a los días de semana. más tarde armar el taller, dictarlo, leer y corregir. "no sé por qué vienen acá", le digo a mis alumnos. me pregunto en serio si se llevarán alguna idea útil o si sólo pasan bien la tarde. yo leo con ellos, leo lo que traen, les leo a los imprescindibles autores contemporáneos. tomo vino, estudio, escribo; definitivamente a mi me sirve. P me regala un libro que compró dos veces, La casa de papel de Carlos María Dominguez. jamás hubiera comprado ese libro, no conozco al autor, nunca nadie me lo recomendó, no al menos alguien a quien le otorgue autoridad para hacerme leer. ¿tengo que entrar en La casa de papel? mi plan de lecturas se modifica casi a diario. pienso que nada es azaroso, recuerdo unos pasajes de La novela luminosa, abro el libro publicado por Mondadori, la tipografía debe ser cuerpo 20, tal vez 24. mañana lo leo de un saque. más tarde voy a la feria del ebook, hago una entrevista, mensajeo a mis hermanos que están peregrinando a Luján. Rodriguez un par, Moreno los otros. el vacío se siente en el medio del estómago. Buenos Aires está hermosa esta noche de primavera. apacible, tibia, estrellada. la habita esa calma de las noches sin viento en la costanera, la música de los motores de los autos, las luces de los semáforos y las marquesinas. vuelvo caminando a casa. tomo la copa de vino que quedó, *Trumpeter*, huelo el sabor de la demora.

4.10.13

el problema de amar es creer
que se trata de la completud.

3.10.13

#urgencias

hoy salí de la cama y vine a trabajar. cancelé todas las cuestiones previas. "bomba", decía el mensaje de texto. llegué y me puse a escribir. una de mis compañeras hacía llamados, cotejaba informaciones, corría de acá para allá. gana la mitad de sueldo que yo. a veces la miro y pienso: "¿alguien sabrá lo que vale esta mina?" entre un llamado y otro la escucho decir: "emergencia es que le pase algo a algún miembro directo de tu familia". discutía con algún trabajador precoz, cortó y me miró. no dijo nada. levantó el tubo e hizo el siguiente llamado. yo interrumpí el fluir de "datos transformándose en guión" y escribí en tuiter su frase amarga. en tres o cuatro horas, entre las dos, resolvimos la tercera guerra mundial sin movernos de la PC, sin desbordes, sin gritos, comiendo otra vez la misma ensalada de cada día. por la tarde, cuando esperábamos las aprobaciones correspondientes, otra compañera recibió un llamado. acababa de perder a un ser querido. qué poco urgente se volvió todo lo demás después de la noticia. todo lo "por hacer" y todo lo "hecho". sonó mi celular. era #hijoDe10. "ya hice la tarea, ma, ¿puedo usar tu compu?" ¿cómo decirle que me tiraría por el cable del teléfono para darle un beso y jugarle un partido de truco. #hijoDe10 está aprendiendo a mentir en el envido, anota dibujando los cuadradito de cinco rayas en el papel, me pide que le juegue un partido cada mañana, mientras desayunamos. "urgente", pensé. nada merece que dejes tu vida. sin embargo la dejás. #hola. un día el desayuno, otra vez el fin de semana, otra tarde la terapia, otro martes la revista. es así, vas dejando, nena, elegís para el orto. urgente, imperioso, apremiante, acuciante, perentorio. como a las tres de la tarde salí de la oficina a "acelerar el trámite del título". las oficinas públicas son lo contrario de la urgencia. obviamente la respuesta fue: "sí, lo vamos a acelerar, puede ser que en dos meses lo tengas". ingresé mi trámite en diciembre del año pasado. acabo de perder la posibilidad de concursar. después, cuando estoy volviendo a la oficina, antes de subir al subte, me desvío unos metros y compro los tres tomos de Gargantúa y Pantagruel de Francoise Rabelais en su edición del Centro Editor de América Latina. pesó el estudio preliminar de Eduardo Romano. "urgente", en mi caso, también es leer.  

aviones

http://igor113.livejournal.com/51213.html

2.10.13

abro el mismo gdoc dos veces.
un cursor de color verde me hace sentir acompañada por mí misma.
vuelvo sobre la misma pregunta
como un alumno que no termina de entender:
-¿cuándo entronizan otra reina?

1.10.13

#friso

recordé a mi mamá revolviendo la sartén con seso, la vez que por no comer me quedé sin el asalto, el cuadro que me dejó el español que paró en casa y se bañó sin pruritos, se envolvió en mi toallón y salió casi en pelotas de la ducha. recordé la foto del cuadro que debí buscar en Palermo unos días después de que se fuera, la cara del pibe que me lo dio, la escalera en el pasillo hacia arriba, cincuenta tipos desnudos, tirados en el piso, acomodados, formando un dibujo, el friso, de un gran cerebro colectivo. 

29.9.13

río seco



















un día se calma el río
revuelto
se aquietan las aguas, se retiran
queda el cause vacío
el calado
por donde el agua corrió alguna vez
quedan las marcas de la fuerza
lechoso el lecho
                 seco
más o menos lastimado.

desde la orilla puede verse
qué tan profundo era el río
qué tan violenta su corriente
sus andanzas
sus recodos
los juncos lo delatan con sus cuerpos
aplastados
              rendidos
                          h
                          o
                          r
                          i
                          z
                          o
                          n
                          t
                          a
                          l
                          e
                          s
un junco al lado del otro
durmiendo en la misma dirección.

25.9.13

#La inundación

me despierto sin abrir los ojos, estaba soñando la misma canzonetta. voy al baño y me saco el maquillaje, me lavo la cara y los dientes que abandoné. de pronto estoy pensando en los griegos, en "la justa medida", en los espacios del intertexto ¿cuánto deben medir esas distancias? ¿cuánto soporto que se separen? la "justa" medida, el concepto de libertad en Bataille, la sequía del desierto pampeano, sus llanas extensiones de pasto seco, arrasado por el viento que lo aplasta. recuerdo los viajes relámpago de mi padre a la casa de Agapito, su facón en la mesa, la música en el auto. Me vienen imágenes de Santa Rosa, Pico, General Acha, y antes de llegar a la provincia Trenque Luaquen, los campos de los parientes, los instrumentos de la tierra y sus vehículos, partes de tractores desarmados, los vados al costado de la ruta, las vacas sueltas, las suelas de las botas. ¿cuál es el justo intervalo entre discursos? ¿cuánto detenerse entre pueblo y pueblo? de pronto la humedad de la tierra se empantana, llueve demasiado, el humus deja de absorber esa humedad y las napas se vuelven arcillosas, se arman lagunas extensas por kilómetros, esteros con su vegetación, excesos de acuíferos naturales. ¿cuál es la justa medida? ¿cómo se establece ese diálogo? un pueblo y el siguiente unidos por una ruta, amplia ruta despejada, en línea recta al horizonte que se corre, siempre más allá, siempre un poco más allá, más lejos, más adelante. llegar al arco semicircular después de la rotonda, tomar el desvío, pasar al pueblo y ponerle nafta al auto. detectar el momento, esperar, doblar únicamente en el instante justo.

24.9.13

"si la literatura se aleja del mal se vuelve aburrida.
en la literatura la angustia está implicada
y la angustia siempre está fundada en algo que va mal".

acá George Bataille habla de mí.

#ismos

me quiero a desenterrar. primero me mojo las raíces, empapo la tierra hasta ablandarla, me zarandeo de un lado al otro, me giro, me empujo para arriba. como no puedo agarro un serrucho.
me corto las raíces a los tirones.
caigo hacia la izquierda, laik an árbol, en el medio del bosque desolado.
como nadie escucha el ruido, el ruido es de otra cosa, no soy yo, cayendo, no es el árbol, la caída no puede ser filmada. me arrastro hasta el río más próximo, inexistente, y me miro en el reflejo para beberme. como no hay imagen desaparezco, me bebo y me evaporo en mis deposiciones.
desintegrada sobrevuelo el mundo, pero vuelvo a pensar las mismas cosas, a soñar los mismos sueños. no puedo librarme de mi ser.

antes