.


"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

13.9.13

#libros

hago el camino de los libros que me buscan, me llegan sugeridos, solos, se abren como pétalos de pedeefes adelante de mis ojos, vienen por mí, por mail, por encomienda, se me regalan sin más motivo que volverse una reseña, una mención, libros de mano en mano, de otros libros, me son prestados o se auto-envían, obscenamente, se caen de los estantes cuando paso, se me entregan, se me imponen en ciertas páginas, para que haga el camino que me dictan, libremente, ellos, los dueños de mis lecturas, me sugieren desandar la calle inversa de la razón, y yo me he dado por vencida en la tarea de tratar de sostener, el gobierno estricto de mis ideas, mis deseos, mis mentiras, el gobierno de mis propios pensamientos.
hago el recorrido que me sugieren 
las lecturas que se me imponen 
                 que se me instalan
me dejo arrastrar por ellos
me llevo en el ritmo de la prosa
sobre el ruido de la frase y los atajos
                      del sentido
                 que se hace versos
                                   a veces
me dejo chicle
palabras apiñadas
empastadas pegatinas.

11.9.13

almuerzo

estoy acumulando ganas. no es un plan, me sale así. acumulo ganas de escribir. la vida práctica me obliga, la necesidad de alimento, ropa, servicios. la cuota del colegio de mis hijos, el miedo infantil a la subsistencia, la proximidad de las vacaciones, la falta de confianza en lo que puedo generar. contra todo insisto en la idea absurda de que escribir me va a salvar de esta locura. hago todo con la zanahoria adelante. escribir después. sentarme a contar, como si eso fuera algo distinto de lo que hago ahora, por ejemplo, con la ensalada de pollo al lado del teclado. funciono como una máquina, en etapas. escribo ésto mientras almuerzo, robándole segundos al trabajo. después, dentro de un rato, escribo lo ustedes quieran, o ellos. traduzco informaciones y no me importa qué miles de manos interfieran en el texto, transfiero cuadros a locuciones, hago relatos de unas tortas de crecimiento, llevo números fríos a renglones en los que aplico cierta cadencia. en unos años me he vuelto una experta en escuchar, entender qué se pretende, hacer que quepan las palabras perfectamente en el pedido. soy el silencio, una máquina data entry, la tuerca necesaria que nunca es imprescindible. después, cuando cae la tarde, a veces entrada la noche, renuevo la ilusión. "voy a sentarme a escribir". tengo el hilado en mi cabeza, pienso en ese hilado mientras me baño, si hago la cena, si lavo los platos. pruebo retazos de textos nuevos que podría incorporar. los mido, los descarto mentalmente. cuando me siento a escribir ya son las doce, está empezando el día siguiente, ya entró la mmáquina en su próxima etapa uno. se baja la palanca que me activa, corre el tiempo en el reloj y acaba sin orgasmo otro día que no escribí, crece en mi cabeza esa pelusa, el diálogo entre la pelusa y yo, mi única verdadera producción.

10.9.13


quiero ser libro
que me lean
no ir a trabajar

9.9.13

#soy un pibe

esta tarde, por no decir esta noche, entro a una librería del centro. miro un poco las estanterías, las ofertas y la vidriera. cuando llega mi turno le pido al vendedor una carpeta A4 tapa dura. el tipo da vueltas para no decirme: "no, che, no tengo", entonces me muestra una oficio, una carpeta sobre, otra carpeta con dibujitos, una de tapa blanda. yo le voy diciendo que no, que esa no, que esa menos, que esa tampoco. ya sé, me contesta, vos querés una grande, así ancha y dura. claro, le contesto, esa la quiero cada día, que pena que no me sirva para solucionar el tema de las hojas sueltas.

6.9.13

arrancamos mañana, todavía hay cupos
su pregunta no molesta
leticiamartinelem@gmail.com



5.9.13

cada situación
le digo así al encuentro fortuito
al cruce de dos calles
al choque de dos autos en la ciudad
dos pesos tirados en el piso
dos presos saltando el alambre electrificado
dos pechos agusanados que deben extirparse
dos malas ideas que coinciden
cada situación
la piedra golpeando dos veces
                                          en el agua
los dos minutos tarde del desencuentro
deberían borrarse de mi memoria
como se borran, antes, los instantes que quiero recordar.
cuando era chica dibujaba renglones. me despierto pensando en eso, viendo mi imagen, una de mis caras, pelo corto, remera lisa, blanco y negro, la mano arrojada sobre la mesa, los ojos en el papel y una regla debajo de los dedos de la otra mano. dibujaba los renglones en la hoja blanca que me daban en la escuela, o en mi casa, seguro, para que me sienta libre. yo miraba el espacio impoluto e indicaba previamente, por acá tengo que ir. armaba guías, recorridos autoimpuestos, intentos de que la letra tenga base. en la hoja, libre de renglones, las letras pueden volar, ¿a quién le importa? pero yo me hacía los barrotes, acostados, apretaba ligeramente el lápiz para que quedaran impresas las líneas gris clarito, similares a las de las hojas de carpeta. entre una línea y otra se amontonaban las letras en palabras, todas iguales, la "a" redonda, la "m" parejita. a veces evitaba la correspondiente coronación de las íes con su punto minúsculo en la parte superior, y en un acto de profunda incorrección, dibujaba un pequeño corazón, o enrulaba de más la ele mayúscula, al inicio de alguna oración. después, tiempo después, quise escribir sin renglones. lo intenté bastante tiempo. escribí ubicando la hoja apaisada, en diagonal, de cualquier forma. eran los primeros años de mi carrera universitaria. entonces, si la hoja que tenía para escribir venía con renglones, yo la usaba a mi antojo en otra dirección. guardo poemas chorreantes de bilis, de esa época, ensayos de cierta retórica robada, las frases más desconsoladas, y tristes. hay inviernos bajo cero en esos borradores, referencias concretas al paso de un camión por encima de mi cuerpo. ahora me dibujo de nuevo los renglones. dejé atrás aquellos años de soltura total. lo hago cada día. elijo hojas lisas, pero hago las rayas mentalmente. una debajo de la otra, con la mayor prolijidad de que soy capaz. las hago sin regla, o sí, mejor, con una sola regla. sé del error anticipado, de mi renglón fallido en la mitad, o a veces más arriba, más abajo. un renglón que puede no estar o tiene ondulaciones continuas, sobre las que mis letras resbalan, caen, se excitan. pienso si podría ser cualquiera ese renglón, uno al principio, uno al final, cualquier renglón sin identificar. pero en la mañana abro los ojos, me friego las lagañas entre los párpados, hago pis y abro la nueva hoja en blanco de ese día. me imagino el renglón sin forma ahí, justo ahí, siempre, la linea quebrada por la que van a caerse las palabras, como en la bajada más bruta de una montaña rusa.

3.9.13

"Voy con Levrero (París), hacia un café del centro de Bogotá.
Gracias a él empecé a escribir una novela que se va a llamar Árboles".

31.8.13

voy a recordar

no es que recuerdo
a veces digo: "voy a recordar"
como un objetivo
evoco momentos que se me escurren
recorro esas horas
aquellos movimientos
cada vez con menos agilidad

"voy a recordar"
lo dicen mis palabras mentales
la boca cerrada
la lengua en reposo
la mejilla en contacto con la almohada
la mano apretando el pasamanos del colectivo

¿por qué unas imágenes vienen solas
                                   y otras no?
¿por qué el detalle ínfimo de un hecho
y la nube borrosa de otros tantos?

"voy a recordar"
cómo era en derredor
la imagen de la pantalla
la voz de la locutora
¿o era, acaso, un locutor?

las elipsis mentales son ingobernables
la distancia enfría
las líneas se evaporan
el instante se hace pasado
el recuerdo una foto en instagram.


30.8.13

una reseña justa, certera, buena onda, de El gusto, mi primera novela.
by Macarena Trigo
también voy a enumerar
las cosas que me invento mientrastanto
la ansiedad hacendosa
la manía
de dilatarlo todo.

voy a escribir mi terapia
los días que bañándome, más tarde
entendía el mensaje cifrado
en las primeras cinco frases
de mi charla con el psí
un verso, una sarasa
un ejemplo de algo escrito
una metáfora
un desvío
que a la larga era la síntesis de la sesión
un concentrado explosivo que contenía
la hora que iba a seguirle.

28.8.13

voy a guardar estos guiones
los datos
las tortas de crecimiento
voy a acumularlos en un cd
para volverlos otra cosa
voy a escribir más adelante
algún refrito de cifras.
voy a reseñar novelas inéditas

27.8.13

Voya

voy a armar un poemario
sobre las cosas que voy a hacer
mientras hago otras cosas

26.8.13

#laBoca

voy a escribir un poema
con el odio a la mina que me mete
el torno en la boca
el palo ese
que aspira mi saliva.

voy a dejar por escrito todo el odio
que siento por la fragilidad
de mi espíritu y de mis muelas
                                   fallidas
                                   bruxadas
                                   podridas.

después lo voy a disfrazar
para que piensen que escribí sobre el amor
que parezca una metáfora pasable
sobre un tornillo penetrando un maxilar
enroscándose en el hueso inferior
de la boca de una señorita

voy a vender ese libro por las ferias
o lo voy a regalar en Buenos Aires
lo voy a dejar en consultorios 
donde la gente espera a que la atiendan.

tendrá una foto de mi angustia
encima del babero que no absorbe
al lado del vasito de plástico
que te dan para hacerte algunos buches.

también voy a escribir una novela
narrada en primera del singular
donde le arranco los pelos a mi dentista
y le meto los dedos en la nariz.

25.8.13

¿hay un número estipulado
de pajas
para pasar a la anormalidad?

24.8.13

#insomnio

quiero dormir
y estoy
escribiendo mentalmente
la cabeza apoyada sobre la almohada
el pelo revuelto encima

quiero escribir
y que alguien
me acomode en un catálogo
me venda como un frasco de crema
como a un producto
me rotule
y le ponga precio a esta locura

me siento en la cama
me pongo un abrigo
enciendo, la, computadora
escucho el ronquido que viene desde atrás
ronquido seco de la ausencia
no hay luz, acá
sólo este reflejo
la opacidad de mi propio pathos

"si algo te gobierna es el problema
no al revés"
cuando decido me alejo de la adicción
¿pero quién elige a quién, ahora?
¿puedo dormir, acaso, aunque me esfuerce?
¿puedo olvidar esta fiebre hasta mañana?

no

me gobierna un nudo en la garganta
un camino que tracé sin elegir
que trazó mi deseo desprejuiciado
porque hablan de deseo pero se olvidan
que a mí no me enseñaron a desear
que aprendí hace poco
y me volví
una enferma irrecuperable
que tengo miedo desta enfermedad
del inmenso verdugo que hay en mí

me excedo
todos mis fracasos tienen que ver con el exceso
la intensidad alucinada adentro mío
la fuerza desencajada que soy
¿cómo meto este huracán en una bolsa?

no cabe mi deseo en las definiciones
no cabe mi deseo en las definiciones.

23.8.13

#biografía

yo me quedo acá
me hago mesera
gasista
doctora

estudio matemáticas combinadas
aviación
enfermería
lengua de señas

pico y pala te bajo la pared

me quedo acá
mirando ese despliegue
las patitas de adelante agazapadas
las cejas arqueándose, la testa
carburando como una máquina.

22.8.13

macho es la que va al baño, se traga los mocos con el orgullo, piensa en lo importante, lee la biografía de Juana Azurduy, se sienta en la computadora y tipea la siguiente línea.

antes