tocaba y pensaba
en el grosor de la piel
creía que el espesor era
cada vez más delgado
y que el tacto era húmedo
como pupilas en las huella dactilares
papilas gustativas en los dedos suaves
piel tensa al punto de perder sus huellas
creía que el grosor de la piel era
como un papel de film recubriendo
los músculos sujetando huesos
sujetando los órganos
sujetando el alma rota
que se termina de reconstruir
pero los dedos sensibles
acarician en exceso y no permiten
que el aire pase calmo
por las fosas nasales entre
los cuerpos discordantes
no me llames cuando llueve
y estoy entretenida
soy capaz de poner
toallones en todas las calles
para secar las gotas
y empezar a aburrirme
no me invites cuando la corriente amaina
y sigue su curso, el río
lleva una rama de sauce
a la desembocadura
adiviná la noche gris
esperá la angustia, dejá
que el viento arrase, que el sol
caiga en el piso doce
y nos encandile
no me sorprendas, es mejor
que me abandones
para no faltarme después.
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