Religar, lijar, dejar, lo que vale, sacar todo lo que sobra, lo que perturba, lo que ata, lo seguro, lo cómodo, lo idealizado. Hacer una familia centrada en el deseo. Dar curso a las pulsiones serias. Escribir líneas que irán a libros, más tarde. Unir las líneas, los puntos nodos a lo largo de la vida. Soñar todas las noches, forzar los sueños, forzar el trabajo a conciencia, el estado de erotismo. Reírse de los relajados que sólo reciben inspiración. Reírse más. todos los días. Lavar ropa, tu ropa, la de tus hijos, colgar tu ropa, amar, las dificultades de todos los días. Abrazar los problemas como dibujos del texto que se va armando en la cabeza para después ser, solo, afuera. Escribir cartas, contestar mails como si fueran a estampillarse y viajar en avión o en barco a ciudades lejanas. Confiar en el poder único de la originalidad que le es propia al mapa del deseo. Insistir, insistir, insistir.
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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
15.2.16
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