me hacen pensar que no es eterno para mí.
Como las voces de los chicos que
trapean, se estiran y deforman
en ecos vacíos sobre la cúpula que ayer gritaba.
De noche los patriotas duermen iluminados de artificio
y las palmeras devuelven sus hojas a la tierra
las palomas insisten en atravesar los alambrados sobre los patios
y la historia se teje en las oficinas que no se apagan.

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