¿Te acordás cuando era un caño roto
la poesía el agua que filtraba
la perforación arrastrando
partículas de plomo, cobre, Arsenio?
¿Te acordás cuando a borbotones fluían
los versos se asociaban
siguiendo un hilo absurdo
de imágenes reconocibles?
Cuando insistías con la oración y
su suma en párrafos, capítulos.
Cuando te obligabas a romper el ritmo
de las sílabas encolumnadas.
Entonces creías en el amor
de todos los colores
en la experiencia sensible de la intimidad
y hasta en tu propio deseo.
Ahora los versos se te niegan
y lo que fluye te lastima
no querés borrar y cuenta nueva
porque deseás un imposible.
Entonces es hostil, desangelado
tu escritorio un campo de batalla
las palabras muertos en el frente
la ilusión un manchón en el papel.
A dónde va a parar todo este amor
nombralo como quieras, esta fuerza
a dónde meto estos pensamientos, los sueños
que voy a dedicarte en media hora.
.
"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
28.6.15
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