1.
las mujeres debemos sentirnos solas, mal por estar lejos de los hijos, mal por no recordar una reunión en el colegio, mal por llegar tarde a los actos, solas por no contar con la suficiente presencia masculina. también debemos llorar, ser más inestables y colaborar con la economía hogareña. nunca "sostenerla", siempre "colaborar". ninguno de estos deberes se esgrime en alguna plataforma, claro está, sin embargo todos operan constantemente y en no pocas mentes de mi generación. todavía hoy, pleno siglo XXI, las miradas y comentarios incriminatorios de las madres en la puerta del colegio dan cuenta de los inmensos prejuicios y limitaciones del género. escucho a veces la intolerancia de algunas, la forma de juzgar a las que trabajan más, los comentarios del grupo de las "participativas". ¿cuánto falta para que el prejuicio desaparezca? si el padre busca al chico en el colegio, si es el que se presenta en las reuniones, si cocina, si llama al dentista, nosotras mismas lo encontramos "débil", nosotras mismas lo corremos de ese espacio más íntimo, territorio exclusivo de la "maternidad". ¿qué son acaso la fuerza y la debilidad? ¿cómo medimos esas fuerzas que tantos años se han usado para marcar las diferencias entre géneros? ¿no es fuerza estar lejos de tus hijos sin sufrir y victimizarte? ¿no es fuerza, del mismo modo, que el padre cocine y coma con ellos?
las mujeres debemos sentirnos solas, mal por estar lejos de los hijos, mal por no recordar una reunión en el colegio, mal por llegar tarde a los actos, solas por no contar con la suficiente presencia masculina. también debemos llorar, ser más inestables y colaborar con la economía hogareña. nunca "sostenerla", siempre "colaborar". ninguno de estos deberes se esgrime en alguna plataforma, claro está, sin embargo todos operan constantemente y en no pocas mentes de mi generación. todavía hoy, pleno siglo XXI, las miradas y comentarios incriminatorios de las madres en la puerta del colegio dan cuenta de los inmensos prejuicios y limitaciones del género. escucho a veces la intolerancia de algunas, la forma de juzgar a las que trabajan más, los comentarios del grupo de las "participativas". ¿cuánto falta para que el prejuicio desaparezca? si el padre busca al chico en el colegio, si es el que se presenta en las reuniones, si cocina, si llama al dentista, nosotras mismas lo encontramos "débil", nosotras mismas lo corremos de ese espacio más íntimo, territorio exclusivo de la "maternidad". ¿qué son acaso la fuerza y la debilidad? ¿cómo medimos esas fuerzas que tantos años se han usado para marcar las diferencias entre géneros? ¿no es fuerza estar lejos de tus hijos sin sufrir y victimizarte? ¿no es fuerza, del mismo modo, que el padre cocine y coma con ellos?
2.
de los derechos conseguidos por las
mujeres sabemos algunas cosas más. avanzamos en la conquista de espacios
públicos y espacios de poder, avanzamos en libertades sexuales y poniendo en
caja los sentimientos inmanejables de la maternidad, sin embargo todavía hay
una cantidad de mandatos operando en nuestras psiquis que sólo dentro de mil
generaciones de minas demostrando lo contrario podrán ser finalmente desterrados.
3.
competir con los hombres no garpa, pero ocupar los espacios que ellos dejan libres es todavía más miserable.
competir con los hombres no garpa, pero ocupar los espacios que ellos dejan libres es todavía más miserable.
4.
la mujer habita mundos masculinos. esa es la verdad. todo bien con la idea del capital erótico y la belleza como posibilidad pero la cuestión, la simple y clara cuestión, es que la mayoría de las veces quienes negocian espacios y dineros tanto públicos como privados, son ellos. en esos contextos de mayorías masculinas y codazos amistosos, las mujeres solemos enfrentarnos a cierto descrédito. negociar en inferioridad de condiciones es salir perdiendo antes de abrir la boca, ya se sabe. es verdad que en algunas oportunidades se pierde para ganar, pero la mayor parte de las veces el escenario se construye en la cabeza de hombres dedicados pura y exclusivamente al ámbito laboral, que son los mismos que dictaminan las reglas del juego a su favor. finalmente la cuestión es una especie de David y Goliat. la vieja historia de la micro Pyme frente a los capitales concentrados, o más atrás, la cuestión de la posesión o no de los medios.
la mujer habita mundos masculinos. esa es la verdad. todo bien con la idea del capital erótico y la belleza como posibilidad pero la cuestión, la simple y clara cuestión, es que la mayoría de las veces quienes negocian espacios y dineros tanto públicos como privados, son ellos. en esos contextos de mayorías masculinas y codazos amistosos, las mujeres solemos enfrentarnos a cierto descrédito. negociar en inferioridad de condiciones es salir perdiendo antes de abrir la boca, ya se sabe. es verdad que en algunas oportunidades se pierde para ganar, pero la mayor parte de las veces el escenario se construye en la cabeza de hombres dedicados pura y exclusivamente al ámbito laboral, que son los mismos que dictaminan las reglas del juego a su favor. finalmente la cuestión es una especie de David y Goliat. la vieja historia de la micro Pyme frente a los capitales concentrados, o más atrás, la cuestión de la posesión o no de los medios.
5.
peor que no negociar es hacerlo en escenarios de aparente "igualitarismo".
peor que no negociar es hacerlo en escenarios de aparente "igualitarismo".
6.
si el mundo es todavía un mundo de
hombres, que la mujer ocupe un lugar es jugar siempre a la táctica. las
estrategias son territorio masculino. hablo sobre todo del ámbito laboral, del
rol social y público de la mujer.
7.
el mundo será un mundo de todos cuando la mujer no debe masculinizarse para ser respetada, pero a la vez, y por otro lado, cuando consiga no ponerse mal por faltar a la muestra de tae kwondo de algún hijo, cuando no se sientas sola estando sola, cuando no necesite la continua aprobación masculina.
el mundo será un mundo de todos cuando la mujer no debe masculinizarse para ser respetada, pero a la vez, y por otro lado, cuando consiga no ponerse mal por faltar a la muestra de tae kwondo de algún hijo, cuando no se sientas sola estando sola, cuando no necesite la continua aprobación masculina.
8.
la libertad es machista, la soledad es feminista. una mujer sola es un fracaso, un hombre solo es un groso, o en todo caso, en el más desprestigiado de los casos, un infantil.
la libertad es machista, la soledad es feminista. una mujer sola es un fracaso, un hombre solo es un groso, o en todo caso, en el más desprestigiado de los casos, un infantil.
9.
puedo imaginarme una vida sola. los otros días, conversando por mail con @angulita, irónicamente me dijo: "tus hijos ya son casi adolescentes, deberías ponerte en campaña y buscar el hijo de la vejez". su ironía me trajo hasta acá. tapar con hijos la soledad, pensé, tapar con hijos la ausencia, tapar con hijos el miedo a disfrutar demasiado. ¿no tiene acaso que preocuparme la soledad?
puedo imaginarme una vida sola. los otros días, conversando por mail con @angulita, irónicamente me dijo: "tus hijos ya son casi adolescentes, deberías ponerte en campaña y buscar el hijo de la vejez". su ironía me trajo hasta acá. tapar con hijos la soledad, pensé, tapar con hijos la ausencia, tapar con hijos el miedo a disfrutar demasiado. ¿no tiene acaso que preocuparme la soledad?
10.
los hijos son individuos. "in-dividuos", indivisibles, pero indivisibles de ellos mismos, no de
nosotras. la madre histórica que nos viene dada por dos mil años de cultura
cree erróneamente que los hijos no deben dividirse de ella, no deben separase definitivamente, nunca. de este modo, en lugar de educar seres que crezcan con
independencia y libertad criamos niños dependientes, preguntadores compulsivos,
importantes necesitados de autonomía. –¿por qué no me preguntaste?– me
encuentro diciéndole a veces a mis hijos–porque no lo necesitaba, ma– escucharlos
me devuelve a una calma interior que no reconoce parámetros. resolvieron
distinto, a su modo, ensuciando o rompiendo, puede ser, pero resolvieron
solos. #hola. asociar libertad y soledad sería una forma
de sintetizar las fuerzas masculinas y femeninas que nos habitan. muchas veces
escribí mi nombre pensando en esa mixtura. soy un nombre de mujer y un nombre
de varón, dos fuerzas complementarias que deben tender al equilibrio. me habito
en mi ser mujer, y me habita también una energía varonil. libertad y soledad. recato
y desparpajo. calentura, apasionamiento y pudores absurdos. ¿por qué no? ni una
es buena, ni la otra es mala. todos podemos pararla bien y mal en distintos
momentos. solos en grupo. libres en la corrección. dos o tres caras de una
misma moneda.
Que fuerte, Leti. Y que profundo. Me encantó. Te felicito mucho. Despierta un sin fin de reflexiones, sentimientos y proyecciones. Es dificil ser mujer. Para nuestras madres y abuelas, casi un imposible. Para nosotras complejo y hostil. Pero para las mujeres del futuro resultará mas fácil. La evolución es "la" evolución. Es femenina. Y en ella residen los nuevos y futuros escenarios que transitaran nuestras hijas o sobrinas. Veo en el esfuerzo y el valor de las mujeres de hoy, la libertad consciente de las mujeres de mañana.
ResponderEliminarTe quiero. Ceci