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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

30.5.12

el deseo entremedio de las oraciones

imagino a un monje en su celda
buscando en la oración la castidad
la fuerza infinita para refrenar
el deseo
una santa mártir latigándose
los dedos
sin lograr amansar las pasiones
pensar en otra cosa
veo como brota la sensualidad entre las frases
de este salmista que no acaba
de ser sacro.

a ver qué leen ustedes.


SALMO 62, 2-9
El alma sedienta de Dios
.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
 
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
 
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
 
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
 
Mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

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