sopor
humedad
cansancio
pesadumbre
aglutinamiento
carbón
chicharra
sofocón
altavoz
luz que se
apaga
circula con demora.
Hay un sopor en el vagón.
Una humedad
como de golpes en la cara.
Hay cansancio en los pasajeros, pesadumbre, desgano
en el modo de cargar el día.
Los hombros se les descuelgan hacia adelante,
algunas cabezas cabecean.
Pasamos Once y se produce la desconcentración: cincuenta
pares de pies desaparecen.
Vuelve algo del aire que se extinguía.
Bajan unos,
chocándose con los que suben.
Se golpean con los vendedores ambulantes.
Puedo
inflar los pulmones, recargarlos.
Imagino el pasillo al fondo, atrás, los
cruces de las combinaciones.
Un pibito afanándose un celular.
La madre
mostrando a su bebé para pedir.
El subte es carbón, es una mina.
Nosotros
somos los mineros.
Sin cielo nos movemos por debajo, sin más música que la
chicharra que despabila.
Se escuchan las frenadas, me tapo los oídos.
Una mujer
corre a sentarse en una hendija.
Entra un hilo de aire que transforma un saxo,
mofándose los tipos, aprietan sus culos.
De nuevo la chicharra y las puertas que se cierran.
Una mujer sale gritando;
“¡la cartera!”.
El subte hace dos metros y se detiene.
Se abren las puertas, se
escucha el altavoz.
“Esta formación circula con demora, disculpe las molestias
ocasionadas”.
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