Me dicen que el Gobierno no puede usar los Medios del Estado para hacer propaganda. Que se muestra una parte, que se embellece una política, y se esconde otra. Y que eso no es correcto.
Lo pienso en serio, le doy vueltas al asunto y me acuerdo de otras épocas. De mí en los rodajes de los ´90, en el emporio del despilfarro neoconservador, buscando palabras atractivas para vender las promos con regalos que eran clavos de las empresas, clavos con brillantina, disfrazados de regalo con moño para que los consumidores gastaran sus buenos pesos creyéndole al falso 2x1. Me acuerdo de los planes de Speedy, armando el combo para que pareciera ahorro lo que era gasto, aumento de tarifas encubierto. Me vienen imágenes como la cámara lenta sobre la leche que era pintura blanca, los bebés felices que se filmaban usando los pañales de la competencia, y la grasa de los platos que salía tan rápido porque era apenas polvo de café.
Entonces, para no seguir recordando mentiras, puestas en escena cuyo exponente máximo sigue siendo el tipo que gana minas porque se fuma los restos de la nicotina del primer mundo, o la mina que se vuelve Valeria Masa porque toma agua sin gas, busco mis argumentos de por qué sí me gusta estar acá, contando una política, mostrando una cara no tan bonita. Y es que me cansé de que la tele, o la tanda, sean privativas. Propiedad pura y exclusiva de unos pocos que sí pueden mentir.
Uno sabe que la salsa natural de tomate tiene conservantes, y que los productos light no lo son tanto. Para eso sí "la gente" tiene capacidad crítica. Para lo demás no. Para imaginar que en una cooperativa puede haber madera en el piso, clavos tirados, no. Ahí estamos mintiendo, exagerando, mostrando sólo lo que nos conviene. Es verdad, no mostramos la grasa de una mano, el aserrín por el piso de una maderera o los mocos en la nariz de un bebé. Los mostramos como mejor podemos, igual que las empresas, que imprimen en papel más caro las etiquetas de sus productos para poder acercarles la cámara, o que eligen una por una las galletitas que van en el pack final del comercial.
¿Es mentir mostrar el lado lindo de una política? ¿Está mal que queramos exhibir nuestro mejor perfil? Claro que no. Segurísimo que no. La comunicación es puro punto de vista. Es lo que creemos, en lo que confiamos. Yo no quiero un país con una falsa programación televisiva, con un falso juego democrático. Prefiero toda la vida a 6,7,8 diciendo su verdad, y a TN diciendo la suya, que a los paneles del griterío. Porque a la larga los hechos hablan solos, y porque además prefiero analizar después de ver, yo solita, sintetizando lo que me dicen con mis propias herramientas. Prefiero que dejen de masticarnos la comida, de decirnos que “este es el debate” o que tal o cuál es un programa objetivo. Porque esa es la gran mentira que se esconde atrás de cada mensaje. La falsa objetividad de los que traen a una mesa de debate a varios pensadores, dándole el micrófono al que les conviene ya no engaña a nadie.
Las audiencias no somos tan ingenuas. Y no es una novedad lo que estoy diciendo. Desde los años ´80 se viene escuchando este verso. Tan viejo es que algunos de los que lo esgrimían ya pasaron al otro lado de su propio discurso.
Ahora cada vez más “gente” estudia, se forma, va a la escuela. Los tontos culturales no son tantos, los pibes en las escuelas son más. Quienes quieran poner en duda esto pueden hacerlo, pararse y decir lo contrario. No nos asustamos. La realidad, que sí es objetiva a diferencia del discurso, los números que son cantantes y sonantes, están de nuestro lado. Y sí, empecé hablando de mí, y termino diciendo nosotros. No es un problema de número, es un punto de vista ideológico.
commentario..en ingles o espanol??
ResponderEliminarme gusta su "blog"
me gusta BORGES para muchos anos
lo seinto..no tengo una tilde para
el "n"..
buena suerte de california!!!
y yo hablo ingles egualmente