Ojos que no, nunca
viniendo a usura
despilfarro.
Ojos que no, hoy
caricia en el pestañear castaño.
mañana, a la mañana
cuando lo vea de nuevo
atada yo las manos.
Cuando lo vea,
ciega
ciega
mañana a la mañana,
temprano.
Los puñales en las retinas
para no verlo
sin mover un dedo
una pestaña, usted.
Ojos que no, nunca
y me verán igual,
torturándome
con caricias de yemas,
atácanme
atar - me,
sin querer,
sin querer,
mis amarras
a la muerte
a la muerte
querer cercalejos
a la vez
las dos veces
todas las veces
ojos que no, nunca,
por qué.
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