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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

26.9.16

Fotos presentación Kintsugi

Lecturas programadas o me corto la chota

Septiembre
Hasta que puedas quererte solo, Pablo Ramos
Kintsugi, Celeste Blanco
La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia

Octubre
Antropología del cuerpo y modernidad, David Le Breton
Recién despierta, Luciana Ravazzani

Noviembre
Los planes, María Lobo
No derrames tus lágrimas..., Patricio Pron

Presentación Kintsugi

El sábado presentamos Kintsugi de Celeste Blanco
en la Galería Patio del Liceo.



PRESENTACIÓN KINTSUGI de CELESTE BLANCO


Henri Meschonnic: crítico aguerrido, estudioso del lenguaje, traductor y también poeta francés escribió: “el sujeto, para constituirse como tal, debe hacerse a la necesidad del poema”. ¿Qué significa hacerse a la forma del poema? Crear un hueco en la vida cotidiana donde quepan diversas experiencias del orden del lenguaje. Meschonnic no quería discutir terminológicamente, lo que buscaba era oponer poema a poesía. Su objetivo último era castigar a la poesía. ¿Por qué? Porque el “acto poético” era para él algo muy distinto de la “idea” de poesía, a quien consideraba una reina institucionalizada a la que la lengua francesa le estaba rindiendo culto ciego. El poema era entonces lo contrario del conformismo despolitizado y de los academicismos capaces de sofocar al poema y asfixiarlo, anularlo y arrancarlo de la experiencia del sujeto. 

Por eso Meschonnic despreciaba a la poesía, que no hacía más que estetizar los esquemas de pensamiento. Ponerlos lindos, prolijos, a la moda. Meschonnic le dispara al medio de la frente a la poesía: Para eliminar a los idólatras. Para terminar con el entusiasmo bobo. Para terminar con la pose del poeta. Y para terminar con el fetichismo sin voz de la poesía. Por ello también eligió tener una posición contra la poesía banal. Y escribió: “Sólo existe el poema si una forma de vida transforma una forma de lenguaje y si, recíprocamente, una forma de lenguaje transforma una forma de vida.”

Cuando leí Kintsugi pensé que estaba frente a alguien entregándose al poema y no a la forma de la poesía. Acá, Celeste Blanco, en este libro difícil de nombrar, le está haciendo un hueco al lenguaje en la vida cotidiana. 

“Todo lo que no tengo que saber / ahora está próximo y suspendido / sobre mi cabeza y ms hombro / a punto de cubrirme ya / y no me asusto por el ruido / que hace la lámpara / de papel contra el viento”.

Habría que analizar dos cosas de estos versos. Todo lo que no tengo que saber y …. ya sé, por un lado, y el no temerle a algo tan in-temible como la lámpara de papel que se mueve. ¿A qué le teme entonces? ¿A lo que sabe? Blanco hace que nos preguntemos y respondamos cosas al leer sus poemas. Entonces nos lleva por un hilo de sentido delgado y politizado, desde el cual administra a cuentagotas unas informaciones que nos tienen atentos, interpretando.

“El remedio lo trajimos / desde un lugar que no recuerdo. / Concentrarme en un objeto y respirar y respirar / Agua caliente y trapos (antes hablamos de la partera) / para limpiar la arena desgranada / alrededor mío hicimos algo / como un abrazo.

Hay una escena de parto y una escena que terminará en la irrupción del plomero que viene a arreglar el caño y la pared. Me gusta la imagen de la interrupción en ese lugar del libro.

Los versos se encabalgan y también los temas se encabalgan. Los objetos de la casa, los rincones, los cajones, como escribió Bachelard, hacen poemas con ese lenguaje al que Celeste Blanco le hace lugar en su vida cotidiana. La pared arenosa entra en el poema, lo hace, interrumpe la otra historia trágica y política que se está contando. Pero a la vez el poema elige esa pared y la deja ahí. Podría ignorarla pero no lo hace.

Luego las voces de la administradora, el plomero, el viejo, los otros, a los que se decide dejar hablar. Sin embargo a todo ese bullicio externo Blanco responde con otro poema contundente.

“No hay soledad / fuera de cualquier paisaje, / quien dice las cosas sin palabras me acompaña”.

¿Qué es decir sin palabras? ¿Es hacer? ¿Es decir con hechos?

Una poeta juega con las palabras sin embargo sabe que el borde del lenguaje lo vuelve en otra cosa, que allí donde el lenguaje se pliega: no dice nada, que las palabras son dagas y pueden esquivar, traicionar, mentir, llevar al equívoco e incluso incomunicarnos.

En esos pasajes da gusto encontrar a la poeta detrás de sus versos. Porque la pose del poeta se descascar intencionalmente y lo que queda no es la fútil poesía, como decía Fogwill, sino el poema que constituye al sujeto, que se hace con el hacer del lenguaje y la forma.

Lo político aparece como praxis, como elecciones, como fuerza femenina que se expande y lucha.

Traigo un último poema.

“Abracemos al nonato / es como un óvulo librado / al calor de la tierra, mendrugo / de fibras y posibles errores / abracemos al germen / y a lo que de él provenga.”

No es fácil decir "algo" con el poema. Ni siquiera es intención de los adoradores bobos de la poesía. Sin embargo Blanco dice cosas, toma posición, decide, ejerce el lenguaje y lo pone al servicio, lo ubica en su lugar, entiendo lo que pregonó Meschonnic: que “en la poesía siempre es la guerra”.


Preguntas a Celeste:

–¿Por qué Kintsugi se llama así?
–¿Sabías que estabas contando una historia en este poemario?
–¿Cómo surge un poema, qué pensás / hacés primero?
–¿Por qué poesía y no narrativa? ¿Qué te permite el género?
–¿Cuándo supiste que el poemario estaba terminado?


ese lugar donde siempre
el alma se reserva
ella
buscando evitar ser lastimada
ese reducto incompartible
también quedó flanqueado
sin guardia sin
soldados
vigias
ni porteros
y saca pecho el reducto
entregado se expande como el sol
de septiembre con vértigo
confiando en que va a saber
soportar lo que venga.

25.9.16

el sol de este día
como resto diurno
de amarte ayer

23.9.16

la molestia que implica
pone
impone
significa
hace sentir tu ausencia
y
no es angustia
no es dolor
no tiene un nombre
especifico aunque tampoco
es malestar exactamente ese vacío
interminable de horas lejos
de tu cuerpo y de vos
vacío de palabras reales
que me hace escribir
palabras en fila
ordenadas hacia abajo
palabras huecas de experiencia
rotas de no existir más
que en mi cabeza

hagamos una cosa:
no estés lejos

22.9.16

una pequeña interferencia
termina en silencio
se apagan las palabras, se vacía
el contenido de los días
no andan las radios y enmudecen
todos los conductores televisivos
se acalla el sonido ambiente
no sale nada de los auriculares
alguien entierra una guitarra
y el chico que canta en el subte
hace la mímica
tienen voz los otros, pero
nada de lo que dicen me interesa
los veo como a mimos intentando
capturar mi atención
¿hace ruido el árbol al caer en el bosque si nadie lo escucha?
¿dicen algo los que me hablan si no quiero escucharlos?
quiero desapunarme y volver
a tener oídos para vos.

21.9.16

ternura en gif
comprimida
para cuando haya wifi
le mando
me pongo el bozal un rato
para dejarlo en paz
pero de pronto me urge
pensar en él
"donde estarás ahora
más cerca del sol que yo"
entonces busco un gif
como en la panadería
la factura más recargada
de ternura y dulce
y le mando para después
un beso de conejos
para que sepa que a estas horas
estaba ahí

20.9.16

le digo que me escriba
un "extraño de viaje"
o un "viaje de extrañar" -me
un diario
un montón de cosas para contar
después
una lista como escribir
una novela
un cuento
los libros que tenés que comprar
durante el resto de tu vida
palabras en fila para luego
dar sentidos
le digo que le pasen
cosas que narrar
en una línea como twitts
ideas concisas
o versos de un poema
directo como él
que una abeja le pique un dedo
por ejemplo
o que un gol errado le dé
en el medio de la cara
que una soga lo ate de los pies
y el alma se le escape en un grito
descendiendo desde la cima
de un cerro hasta la calma
que piense cuando se tira
nuestro próximo destino


extrañar de forma apacible
contenida
sin angustia
extrañar por el goce de hacerlo
traer al otro imaginariamente
a la mente
cuando se extraña
como abrir la canilla y poner abajo
el balde para que se llene
y derramarse en el otro cuando se acaba
la espera y acabar
en el otro
cuando el balde rebalsa y el agua
de uno
se cuela en las pequeñas grietas de las pieles
que se juntan pero jamás
son una sola carne.

19.9.16

yo viéndote

suena el despertador
suena la primera imagen del día
en mi cabeza
estás
instalado sonriendo
desde anoche.

17.9.16

después está lo disrruptivo
la microaccción inesperada
la sorpresa
la promesa
la próxima
visita al mismo-distinto lugar
qué es la libertad si no
la entrega al desconocimiento
la aceptación de que todo podrá ser
como el destino quiera
elegimos sólo a veces
algunas pequeñas acciones
lo demás se hace a otra escala, encaja afuera
del deseo
coincide y toma forma en las acciones
que va decidiendo otro.

8.9.16

TAO LAO / Alfonsina Storni

La complejidad femenina. 
Storni firmando Tao Lao 14 de noviembre de 1920; 
el mismo día que nació mi madre, mucho tiempo después.



Coger, gestar, parir

Tres preguntas que le respondí a Pe Puebla.
te mirás cada vez 
hasta que una vez
te mirás distinto
y decís que sabés
algo
que antes desconocías
pero no es saber
"yo sé"
es sólo un modo de nombrar
una forma de sentir que no entra
en las formas anteriores
es una impresión que trae
la fuerza del universo

6.9.16

disfrutar después
desmenuzar el acontecimiento
como atún en lata
sacar flechas y no nombrar
no clasificar lo que pasó
suspender el análisis
no hacer una monografía del instante
meter la energía en el repaso
palmo a palmo sin que pase
mucho tiempo sin que se haga
pasado de verdad

repetir antes
volver a acontecer
a oscuras o donde sea
reiterar el amor
hacerlo antes de que se vuelva
pasado-pasado de la nostalgia
anécdota
recuerdo melancólico
de lo que se acabó
de una vez por todas

quedarse escribiendo cada escena
estirar, permanecer ahí
rogodearse en el gozo
                   regodear
como infinitivo de gozar parientes
unidos por la metonimia


uno puede desear
como quien suplica que llueva
y sin embargo no puede imaginar
y aunque imagine uno no puede
nunca puede saber 
los movimientos de la escena
cada ordenamiento
del acontecer

Bachelard observaría el hecho
y hablaría de "fenómeno"
cada escena montada sobre un azar
que revela su ser y lo actualiza
sin ser un eco del pasado el verso
se redibuja en cada imagen
y jamás pide permiso

4.9.16

exagero
quiero
bajar
no de un hondazo sino
las escaleras
o también podría ser en ascensor
bajar sin rebotar
vivir abajo siempre
sólida sobre la materia
el cuerpo replegado
la piel de cuero duro
cayos en los pies
y la alegría acotada
justa en su medida
administrada con racionalidad
por el panóptico de mi inteligencia
una piedra que sepa sonreír
pero jamás se entregue
toda
una piedra sobre la que se levanten edificios
ideas
locuras
pero nunca muros abroquelados
una piedra arrojada
suspendida en el trayecto aéreo
que sepa gozar el viaje
el golpe y lo que llueva
pero que nunca espere o se entusiasme
un poco
una piedra opositora
realista
liviana
que sea siempre su única preocupación
que no se desdibuje ni se empalme 
que no obture
una piedra que no olvide su condición

antes