existe la amistad
entre el hombre y la mujer
arranca el día después
de que cogieran
.
"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
31.7.13
#martes
se cae un plan y sube otro. los amigos son esas personas que te quieren ver en el momento en que vos ni sabías que los necesitabas. "estoy por Almagro, ¿tomamos una birra?". así dice el mensaje de texto que me manda la gallega. nos encontramos a mitad de camino. camino por Corrientes, iluminada, llego hasta el Imaginario, ya casi no hace frío. se está cerrando una etapa. me acompaña Martín Felipe Castagnet. hace un rato, mientras debatíamos el próximo sumario, le dije sin pruritos que su libro, Los cuerpos del verano, era mejor que otro bastante reconocido del que se hablaba con énfasis. "no podría decir que es el mejor libro del año, pero sí uno de los mejores". lo dije con total sinceridad. ahora, en la esquina de los bares clausurados le doy un beso y sigo camino. me acuerdo otra vez de la trucha que comí en enero, al borde del Nahuel Huapi. qué lejos la lectura aquella, inspiradora, de Levrero. Hacher tiene mi ejemplar de La novela luminosa. almorzamos los otros días y se lo presté, previo rosario de recaudos. tengo una lista de libros prestados subida al google drive. me piso la capa. menos mal que voy a ver a la gallega, pienso. seguro me cuenta que está por estrenar una obra nueva y eso me pellizca esta idiotez que me picó hace unas semanas. creo que estoy débil. tal vez por enfermar. me posee una especie de vacilación, una dependencia horrible de apéndices infectas que en un descuido le crecieron a mis planes. no es que no pueda escribir o que haya dejado de hacerlo. odio ese discurso lastimoso de la víctima sufriente. voy a parecer reiterativa, ya estoy en el bar, ya pedimos la segunda botella de Stella Artois, ya le estoy contando a Maca que padezco de cierta "desconfianza de lo que escribí". releer me está matando. releer es volver sobre lo escrito, verle el defecto, buscarle la falla, encontrarlo estúpido, leve, limitado. ¿limitado para quién? me dice Maca. me meo, le contesto, y salgo de su plano medio en dirección al baño. el Imaginario está casi vacío. es martes, enseguida se hacen las once, no puedo volver a casa todavía. a esta altura sé que mañana será un día imposible. en el baño se escuchan mis demonios, igual salgo con cierta apariencia de frescura, levantando el mentón, acomodándome la ropa. pedimos otra cerveza. cambio de tema, hablamos de sus textos, algo se cierra en la charla proyectada, una especie de metas tácitas y compromisos mutuos. sin verbalizarlas nos hacemos unas promesas. quisiera decirle a Maca que su presencia me puso en otro plano, pero decido no enunciar esa idea. los amigos son esas personas que se actualizan cuando ni sabías que los necesitabas.
27.7.13
G me cuenta una decepción. me dice que está por dejar un proyecto. yo me calzo la botas de torero y le digo que esa actitud es imperdonable, que "yo misma no me permito algo así", digo, y mientras dejo salir esas palabras me enveneno por dentro, de la vergüenza. después me prometo seguir arrastrando este carro para no contradecir todo lo anterior.
alguien me manda un mail donde comenta un texto que escribí. quisiera creer que sólo se trata de confiar y de seguir, pero a la noche releo unos poemas del año pasado y de la parva sólo rescato uno.
freno un libro que estaba por entrar a imprenta. no puedo con este amor-odio a la poesía que escribí. me tiro una siesta y repito el padrenuestro para dormirme. lo hago para ver si todavía lo recuerdo. filmaría la fogata de papeles que hice en el patio, en una lata, con la basura mental que escribí en estos meses y osé imprimir, leer, postear, considerar plausible de ser publicada. odio a las escritoras oscuras, las odio desde lo más profundo de mis imposibilidades.
mi tía viejita me manda un sms. está aprendiendo a comunicarse por escrito con el celular. "te invito ravioles el sábado". no sé por qué mi tía, todavía, tiene esos gestos conmigo.
llevo a mis hijos con un grupo de amigos a ver la muestra del Grupo Mondongo. la mayoría son chicas. las dejo alejarse de mí en el colectivo. hablan fuerte, se ríen, cantan. cuando llegamos veo un retrato de Fogwill hecho con hilos de algodón teñidos. un retrato de Fogwill y otro de Francisca. lo demás es más de lo mismo. ¿quién será Francisca?, pienso. la hija de alguno de los artistas, me contesto. con la distancia cada obra cambia. de cerca los hilos de la cara, los que arman la sombra en la mejilla derecha de Fogwill, son de un violeta inconfundible. camino unos metros hacia atrás sin sacar los ojos de la obra. los hilos se vuelven rosados, y un poco más atrás color piel, perfecta piel de Fogwill. la obra exige verla de cerca y tomar distancia. tanto el detalle como la integridad son necesarios para apreciar el cuadro en su totalidad. admiro el todo completo pero me siento presa del detalle, de cada hilo teñido de un color, ubicado en el cuadro con una forma, según sea pelo, tela, tejido, piel. saco fotos pero no las subo. las fotos arruinan la textura de lo que vi. la inmensidad del trabajo se achata, se aplana, se destruye. me voy en el 24 pensando en que no hay nada que pueda ser nuevo. incluso ahora, que releo este párrafo, lo encuentro tan igual a otros que me produce malestar.
terminar diciendo que extraño a Fogwill sería hueco y bastante blando. pues bien, extraño a Fogwill. extraño poder pensar que mañana o en un mes, un año, dos, habrá un texto nuevo de su mano, salido de sus ideas torcidas, de su forma de mirar torcida, como las ramas de los árboles que crecen, como pueden, buscando el sol.
26.7.13
24.7.13
no crepitaba, yo, miraba el "normal" acontecer de la rutina
el agua corriendo debajo del puente
las agujas tocando los segundos al pasar.
miraba el lento devenir de un día de semana
sin ostentar, miraba
sin esperar grandes impactos
ni giros bruscos
ni acciones denodadas
dejaba al tiempo precipitarse en las palabras
los gestos
las acciones a que estoy acostumbrada
una detrás de la otra -cada acción-
sucediendo, repetitiva, a la anterior.
en frente
sin estridencias la planicie
una línea recta la emoción
como el áspero sonido de un motor, en segunda, por la ruta que anochece.
el agua corriendo debajo del puente
las agujas tocando los segundos al pasar.
miraba el lento devenir de un día de semana
sin ostentar, miraba
sin esperar grandes impactos
ni giros bruscos
ni acciones denodadas
dejaba al tiempo precipitarse en las palabras
los gestos
las acciones a que estoy acostumbrada
una detrás de la otra -cada acción-
sucediendo, repetitiva, a la anterior.
en frente
sin estridencias la planicie
una línea recta la emoción
como el áspero sonido de un motor, en segunda, por la ruta que anochece.
20.7.13
me levanto nueve y media. es sábado y todos duermen. la noche fue larga para mí. me propongo reseñar un libro. antes me hago el desayuno. voy hasta la puerta de calle y el suplemento literario de los sábados no está debajo de mi puerta. salgo sin abrigarme. tengo veinte pesos en el bolsillo del jean. cruzo Medrano y pregunto qué pasó con mi Ñ. "está enfermo el canillita", me dice Roberto, detrás de sus ojos hinchados. de pronto registro que hoy no me miré al espejo. paso por la puerta de mi casa y sigo de largo hasta La Calesita. compro unas facturas y regreso apurando el paso. hace frío. reviso la Ñ tomando unos mates, tuiteo lo que me llama la atención. abro el blog para registrar lo siguiente: leer es escribir. lo puse anoche en una nota, pero ahora es más claro lo que estaba diciendo anoche. leer es escribir, se sabe, no lo dije yo, viene de Peirce, o más acá de Sarlo, Ford, Verón. leer es interpretar, escribir un texto nuevo en esa interpretación. yo digo otra cosa. leer es escribir, es hacerlo escribiendo, tuiteando, tomando notas, mandando un mail para pedir ese libro a tal o cuál editorial. ya no leo, casi, tirada en la cama o recluida en la terraza, acostada en las baldosas anaranjadas como en mi adolescencia. ese hábito es la excepción. ahora leo desplegada. tomo la mesa, la lleno de libros y revistas, marco cosas, salto de un texto al otro, escribo, señalo, vuelvo a leer, y mientras tanto, claro, también escribo el texto nuevo de la interpretación, el que se escribe solo, pese a mí. queramos o no somos un nuevo sujeto lectoescritor. en términos de Foucault, podríamos decir, somos un sujeto disciplinado por la web, esa extraña institución transgénero compuesta de una multiplicidad de autoridades.
19.7.13
18.7.13
#Tuluá
"voy a tener a Thiago entre mis versos", lo escribí en un chat a la velocidad del tipeo. ¿por qué dije esa frase? su papá está en Bogotá, lejos, a trecientos noventa kilómetros de Thiago, que crece a siete u ocho horas de distancia, en Tuluá, la villa colorida de las madreselvas enparedadas. "voy a tenerlo entre mis versos", pensé como si todavía rezara, como si dios se hubiera hecho palabras, la oraciones versos que se repiten de memoria, el alma intensidad de deseos, fantasmas sin cuerpo que pueden moverse sin pedir permiso. cómo no voy a creer que es posible estar en dos lados a la vez. si ahora escribo y no estoy acá, me dejo ir en las palabras, las intenciones, los objetivos y los deseos, al espacio nuevo y sin forma de lo que vendrá, si avanzo en el audaz camino de perseguir mi verdad.
16.7.13
el hambre insaciable
el deseo insatisfecho
el trabajo sin hacer
siempre
habrías podido un poco más
¿cómo se incide en alguna parte de lo social?
¿cómo se cumple con todos los mandatos?
escribí
pensá
disfrutá
comé
gozá
dejate de joder
¿por qué pensamos lo que hacemos?
¿en qué grano estalla lo que obligadamente debemos reprimir?
ese manual vendía distensión
recorridos gozosos
absolutos de placer
pero leerlo no me trajo la promesa
entenderlo me dejó en la displicencia
en el puro sinsabor del resultado
en la inconformidad que antecedía su lectura
en los puntos extremos del vaivén.
la fantasía del equilibrio es fantasía
la cadena de la bici no es eterna
la energía de negar también se agota.
¿hay algún lugar donde la risa
se dispense sin bozales?
el deseo insatisfecho
el trabajo sin hacer
siempre
habrías podido un poco más
¿cómo se incide en alguna parte de lo social?
¿cómo se cumple con todos los mandatos?
escribí
pensá
disfrutá
comé
gozá
dejate de joder
¿por qué pensamos lo que hacemos?
¿en qué grano estalla lo que obligadamente debemos reprimir?
ese manual vendía distensión
recorridos gozosos
absolutos de placer
pero leerlo no me trajo la promesa
entenderlo me dejó en la displicencia
en el puro sinsabor del resultado
en la inconformidad que antecedía su lectura
en los puntos extremos del vaivén.
la fantasía del equilibrio es fantasía
la cadena de la bici no es eterna
la energía de negar también se agota.
¿hay algún lugar donde la risa
se dispense sin bozales?
14.7.13
acabo de googlear el texto de Luis Cano que un grupo de actores de teatro independiente pone fragmentariamente en escena en la obra La mano que tacha, que se muestra en el Espacio Excéntrico, los días sábados y domingos. la novedad que intentan llevar a cabo es lo que ellos llaman: "edición en escena". dejando de lado el destacado trabajo musical y el texto directo y potente de Luis Cano reflexionando sobre la propia escritura dramática, el resto de la propuesta es tibio, básico y sobre todo disperso. "improvisamos las escenas en cada función", te explica la directora de la obra antes de entrar. vale decir, los actores se saben un texto pero no el orden en que van a decirlo, pasan de una boya a la siguiente -como se dice en la jerga teatral- pero no tienen la intención de narrar algo concreto, siempre igual. la obra puede avanzar en un sentido, como en otro, u otro, o miles más, pero nunca en el mismo sentido, más o menos clásico, en que se cuenta una historia mínimamente comprensible. por otro lado, de fondo, todo el tiempo, una proyección replica lo que se ve en escena. esta incapacidad de decidir por donde pasa la tensión central distrae la atención de los espectadores y los confunde bastante. cuál es el sentido de las imágenes en el escenario teatral es una pregunta, resulta evidente, que atraviesa a la mayoría de las compañías teatrales. el momento tecnológico pareciera poner a todos en el brete de pensar alguna intervención visual o técnica en la escena, para estar a la moda. pocas compañías han sabido dar uso a la proyección de imágenes de modo complementario al texto que se enuncia en el aquí y ahora de la escena teatral; tal es el caso de Mi primer Hiroshima, de Camila Fabbri o Te encontraré ayer, de Francisco Lumerman, por nombrar dos muy buenos ejemplos de utilización de esta tecnología en la escena. sin embargo la mayoría de las cooperativas teatrales, -o una gran mayoría de ellas, para no exagerar- sólo reproduce imágenes a modo de ilustración de ciertas acciones dramáticas, o para subrayar determinados sentidos. habrá que esperar la evolución de la era digital en su traducción a las artes escénicas para ver qué nuevos efectos de narración o comunicación puede llegar a producir.
12.7.13
#rebotar
para Agustina Paz Frontera,
que sabe de achurar con el serrucho
me voy a pedir un díaen el trabajo
para leer un libro en el subte
en el horario contra pico
me voy a clavar en los oídos
un auricular desos enormes
voy a subir el volumen
hasta borrar el mundo exterior
este libro se escribió para ser
leído en cualquier parte
pero yo lo leo en el A
un par de párrafos por día
no es tanto lo que pido
rebotar
de cabecera en cabecera
mirar
de vez en cuando a los que viajan
asomar
la nariz por la ventana
aislada de los sonidos
por la música y las imágenes
que salen de las palabras
deste libro que leo
escuchando música en el subte
A.
escribió Simone de Beauvoir: "es la sociedad la que revela a la mujer la inferioridad que le impone. Por lo demás, Freud confesó al final de su vida que nunca había entendido a las mujeres. Había recibido de su época y de su medio un prejuicio "machista" que le hacía considerar a la mujer como un hombre incompleto".
pienso en la vigencia de este texto, en lo arcaico de ciertas ideas en pleno Siglo XXI. dar oído a voces necias es atrasar, por lo menos, unos ciento cincuenta años.
10.7.13
"la mugre está metida entre las uñas, en las manos limpias, de anillos gordos y pesados, de dueños de pilas de cemento, y portadores de pijas muertas. ¿qué buscás en la basura, nena? la mugre brilla entre los vidrios, en las corbatas lustrosas de los pesimistas. decime qué buscás. ¿no entendiste todavía que la palabra se paga con creces? sí que entendiste, pero sos terca, insistente. no te van a sacar el aire, nena. sos más fuerte que el árbol caído del que hacen leña. sos la raíz que sale igual, cada vez que llueve y en la tierra revive el ecosistema de la vida". Maria Amelia Bergenmacher
encuentro una carpeta con temas de La patrulla espacial. recuerdo que me gustaba, me gusta, me paso los temas al teléfono celular, los escucho desde las primeras horas de esta mañana límbica. cada track aleja al monstruo oscuro que me tira abajo en este miércoles de vértigo. pero entonces cedo, dejo que la música se meta. escuchar es morir un poco, se parece al momento en que la hamaca tomó velocidad y vuelve, baja, manda la pared del estómago a pegarse contra la espalda y entonces estallás, sin abrir la boca, se desata la guerra por dentro.
7.7.13
#dameDeComer
estaba leyendo y no me había dado cuenta de que sólo repetía palabras que estaban escritas en un epub y que mi boca iba traduciendo, en voz alta, del artefacto al aire, pasando el texto primero por mis ojos, y apenas un instante después por mis neuronas. estaba leyendo pero no entendía nada. y debe haber sido más de una página o dos, que le cedí a mi subconsciente para divagar, porque enseguida después, apenas caí en la cuenta del desvío, pude ver -como en super ocho- las escenas que había construido, con diálogos y escenarios recientes, de mis horas de vagar por Buenos Aires, sola. leía a Philip Dick. un libro que me enviaron por email. Una mirada a la oscuridad. hice memoria y recordé los piojos en los pulmones, la fobia del tipo, la voz del narrador, pero no pude encontrar el punto en que mi mente se desenganchó.
la palabra
la idea
la oración que le abrió la puerta al pensamiento que se coló, ocupando toda mi atención. reordené enseguida las circunstancias de lo acontecido en mi lectura. no había soñado o tenido un recuerdo completo sino apenas la visualización de un escenario sabatino, las luces de la avenida de los teatros, de los autos que venían o que se iban, blancas y rojas, y otras más, arriba, desde los carteles. ese era el escenario, el hecho en sí, para sí, de tomar unas fotos, yo, para no olvidar que en ese instante recordaba, y postear las fotos en las redes, después, como gritando acá estoy, por acá pasé, hoy, a la hora que dice mi muro que pasé, colgué las fotos que estás mirando. como un grito mudo, seco de voces y de fieras. en ese recuerdo empezaba a tejerse una historia. un diálogo que nunca existió, un encuentro fragmentario, que terminó en cuanto leí una frase que no entendí. ¿por donde voy? ¿qué está pasando? ¿de qué se trata todo esto? en ese momento me enteré: hacía una cosa y, sin querer, estaba haciendo otra.
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