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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

24.7.13

no crepitaba, yo, miraba el "normal" acontecer de la rutina
el agua corriendo debajo del puente
las agujas tocando los segundos al pasar.

miraba el lento devenir de un día de semana
sin ostentar, miraba
sin esperar grandes impactos
ni giros bruscos
ni acciones denodadas
dejaba al tiempo precipitarse en las palabras
                                                   los gestos
                                                   las acciones a que estoy acostumbrada
una detrás de la otra -cada acción-
sucediendo, repetitiva, a la anterior.

en frente
sin estridencias la planicie
una línea recta la emoción
como el áspero sonido de un motor, en segunda, por la ruta que anochece.

21.7.13

que nieve hasta que el mundo
se vuelva
un punto al que se pueda
retroceder

20.7.13

me levanto nueve y media. es sábado y todos duermen. la noche fue larga para mí. me propongo reseñar un libro. antes me hago el desayuno. voy hasta la puerta de calle y el suplemento literario de los sábados no está debajo de mi puerta. salgo sin abrigarme. tengo veinte pesos en el bolsillo del jean. cruzo Medrano y pregunto qué pasó con mi Ñ. "está enfermo el canillita", me dice Roberto, detrás de sus ojos hinchados. de pronto registro que hoy no me miré al espejo. paso por la puerta de mi casa y sigo de largo hasta La Calesita. compro unas facturas y regreso apurando el paso. hace frío. reviso la Ñ tomando unos mates, tuiteo lo que me llama la atención. abro el blog para registrar lo siguiente: leer es escribir. lo puse anoche en una nota, pero ahora es más claro lo que estaba diciendo anoche. leer es escribir, se sabe, no lo dije yo, viene de Peirce, o más acá de Sarlo, Ford, Verón. leer es interpretar, escribir un texto nuevo en esa interpretación. yo digo otra cosa. leer es escribir, es hacerlo escribiendo, tuiteando, tomando notas, mandando un mail para pedir ese libro a tal o cuál editorial. ya no leo, casi, tirada en la cama o recluida en la terraza, acostada en las baldosas anaranjadas como en mi adolescencia. ese hábito es la excepción. ahora leo desplegada. tomo la mesa, la lleno de libros y revistas, marco cosas, salto de un texto al otro, escribo, señalo, vuelvo a leer, y mientras tanto, claro, también escribo el texto nuevo de la interpretación, el que se escribe solo, pese a mí. queramos o no somos un nuevo sujeto lectoescritor. en términos de Foucault, podríamos decir, somos un sujeto disciplinado por la web, esa extraña institución transgénero compuesta de una multiplicidad de autoridades. 

19.7.13

me gustan muchas cosas que me hacen mal. el Baileys, el mistela, la cerveza, el asado grasoso, los helados, vos, fumar, el mantecol, comer dulce de leche a cucharadas, vos, la leche condensada, el Lila Pause que volvió a salir, vos, me gustás, me salen granos, de tanto darle al chocolate.

18.7.13

#Tuluá

"voy a tener a Thiago entre mis versos", lo escribí en un chat a la velocidad del tipeo. ¿por qué dije esa frase? su papá está en Bogotá, lejos, a trecientos noventa kilómetros de Thiago, que crece a siete u ocho horas de distancia, en Tuluá, la villa colorida de las madreselvas enparedadas. "voy a tenerlo entre mis versos", pensé como si todavía rezara, como si dios se hubiera hecho palabras, la oraciones versos que se repiten de memoria, el alma intensidad de deseos, fantasmas sin cuerpo que pueden moverse sin pedir permiso. cómo no voy a creer que es posible estar en dos lados a la vez. si ahora escribo y no estoy acá, me dejo ir en las palabras, las intenciones, los objetivos y los deseos, al espacio nuevo y sin forma de lo que vendrá, si avanzo en el audaz camino de perseguir mi verdad.

16.7.13

el hambre insaciable
el deseo insatisfecho
el trabajo sin hacer
siempre
          habrías podido un poco más
¿cómo se incide en alguna parte de lo social?
¿cómo se cumple con todos los mandatos?
escribí
pensá
disfrutá
comé
gozá
dejate de joder
¿por qué pensamos lo que hacemos?
¿en qué grano estalla lo que obligadamente debemos reprimir?
ese manual vendía distensión
recorridos gozosos
absolutos de placer
pero leerlo no me trajo la promesa
entenderlo me dejó en la displicencia
en el puro sinsabor del resultado
en la inconformidad que antecedía su lectura
en los puntos extremos del vaivén.

la fantasía del equilibrio es fantasía
la cadena de la bici no es eterna
la energía de negar también se agota.

¿hay algún lugar donde la risa
se dispense sin bozales?




14.7.13

acabo de googlear el texto de Luis Cano que un grupo de actores de teatro independiente pone fragmentariamente en escena en la obra La mano que tacha, que se muestra en el Espacio Excéntrico, los días sábados y domingos. la novedad que intentan llevar a cabo es lo que ellos llaman: "edición en escena". dejando de lado el destacado trabajo musical y el texto directo y potente de Luis Cano reflexionando sobre la propia escritura dramática, el resto de la propuesta es tibio, básico y sobre todo disperso. "improvisamos las escenas en cada función", te explica la directora de la obra antes de entrar. vale decir, los actores se saben un texto pero no el orden en que van a decirlo, pasan de una boya a la siguiente -como se dice en la jerga teatral- pero no tienen la intención de narrar algo concreto, siempre igual. la obra puede avanzar en un sentido, como en otro, u otro, o miles más, pero nunca en el mismo sentido, más o menos clásico, en que se cuenta una historia mínimamente comprensible. por otro lado,  de fondo, todo el tiempo, una proyección replica lo que se ve en escena. esta incapacidad de decidir por donde pasa la tensión central distrae la atención de los espectadores y los confunde bastante. cuál es el sentido de las imágenes en el escenario teatral es una pregunta, resulta evidente, que atraviesa a la mayoría de las compañías teatrales.  el momento tecnológico pareciera poner a todos en el brete de pensar alguna intervención visual o técnica en la escena, para estar a la moda. pocas compañías han sabido dar uso a la proyección de imágenes de modo complementario al texto que se enuncia en el aquí y ahora de la escena teatral; tal es el caso de Mi primer Hiroshima, de Camila Fabbri o Te encontraré ayer, de Francisco Lumerman, por nombrar dos muy buenos ejemplos de utilización de esta tecnología en la escena. sin embargo la mayoría de las cooperativas teatrales, -o una gran mayoría de ellas, para no exagerar- sólo reproduce imágenes a modo de ilustración de ciertas acciones dramáticas, o para subrayar determinados sentidos. habrá que esperar la evolución de la era digital en su traducción a las artes escénicas para ver qué nuevos efectos de narración o comunicación puede llegar a producir. 

12.7.13

#rebotar

para Agustina Paz Frontera, 
que sabe de achurar con el serrucho
me voy a pedir un día
en el trabajo
para leer un libro en el subte
en el horario contra pico
me voy a clavar en los oídos
un auricular desos enormes
voy a subir el volumen
hasta borrar el mundo exterior

este libro se escribió para ser
leído en cualquier parte
pero yo lo leo en el A
un par de párrafos por día

no es tanto lo que pido
                            rebotar
de cabecera en cabecera
                            mirar
de vez en cuando a los que viajan
                                        asomar
la nariz por la ventana
aislada de los sonidos
por la música y las imágenes
que salen de las palabras
deste libro que leo
escuchando música en el subte
A.

quince, veinte escritores, nos juntamos a comer y a beber, y a leer entre nosotras.
escribo para que alguna piba
o no tan piba 
en cien años 
una noche
leyendo sentada en el bidé 
reciba algo 
parecido a la calma
que me trae Simone de Beauvoir 
en esta desesperación que no anochece.
escribió Simone de Beauvoir: "es la sociedad la que revela a la mujer la inferioridad que le impone. Por lo demás, Freud confesó al final de su vida que nunca había entendido a las mujeres. Había recibido de su época y de su medio un prejuicio "machista" que le hacía considerar a la mujer como un hombre incompleto". 

pienso en la vigencia de este texto, en lo arcaico de ciertas ideas en pleno Siglo XXI. dar oído a voces necias es atrasar, por lo menos, unos ciento cincuenta años.

10.7.13

"la mugre está metida entre las uñas, en las manos limpias, de anillos gordos y pesados, de dueños de pilas de cemento, y portadores de pijas muertas. ¿qué buscás en la basura, nena? la mugre brilla entre los vidrios, en las corbatas lustrosas de los pesimistas. decime qué buscás. ¿no entendiste todavía que la palabra se paga con creces? sí que entendiste, pero sos terca, insistente. no te van a sacar el aire, nena. sos más fuerte que el árbol caído del que hacen leña. sos la raíz que sale igual, cada vez que llueve y en la tierra revive el ecosistema de la vida". Maria Amelia Bergenmacher

se debe notar cómo
junto las mandíbulas y arrastro
una yunta de bueyes
encuentro una carpeta con temas de La patrulla espacial. recuerdo que me gustaba, me gusta, me paso los temas al teléfono celular, los escucho desde las primeras horas de esta mañana límbica. cada track aleja al monstruo oscuro que me tira abajo en este miércoles de vértigo. pero entonces cedo, dejo que la música se meta. escuchar es morir un poco, se parece al momento en que la hamaca tomó velocidad y vuelve, baja, manda la pared del estómago a pegarse contra la espalda y entonces estallás, sin abrir la boca, se desata la guerra por dentro.

7.7.13

#dameDeComer

estaba leyendo y no me había dado cuenta de que sólo repetía palabras que estaban escritas en un epub y que mi boca iba traduciendo, en voz alta, del artefacto al aire, pasando el texto primero por mis ojos, y apenas un instante después por mis neuronas. estaba leyendo pero no entendía nada. y debe haber sido más de una página o dos, que le cedí a mi subconsciente para divagar, porque enseguida después, apenas caí en la cuenta del desvío, pude ver -como en super ocho- las escenas que había construido, con diálogos y escenarios recientes, de mis horas de vagar por Buenos Aires, sola. leía a Philip Dick. un libro que me enviaron por email. Una mirada a la oscuridad. hice memoria y recordé los piojos en los pulmones, la fobia del tipo, la voz del narrador, pero no pude encontrar el punto en que mi mente se desenganchó. 
la palabra 
la idea 
la oración que le abrió la puerta al pensamiento que se coló, ocupando toda mi atención. reordené enseguida las circunstancias de lo acontecido en mi lectura. no había soñado o tenido un recuerdo completo sino apenas la visualización de un escenario sabatino, las luces de la avenida de los teatros, de los autos que venían o que se iban, blancas y rojas, y otras más, arriba, desde los carteles. ese era el escenario, el hecho en sí, para sí, de tomar unas fotos, yo, para no olvidar que en ese instante recordaba, y postear las fotos en las redes, después, como gritando acá estoy, por acá pasé, hoy, a la hora que dice mi muro que pasé, colgué las fotos que estás mirando. como un grito mudo, seco de voces y de fieras. en ese recuerdo empezaba a tejerse una historia. un diálogo que nunca existió, un encuentro fragmentario, que terminó en cuanto leí una frase que no entendí. ¿por donde voy? ¿qué está pasando? ¿de qué se trata todo esto? en ese momento me enteré: hacía una cosa y, sin querer, estaba haciendo otra.

3.7.13

#peso

no tiene cuerpo, narrabilidad. no tengo siquiera la palabra para nombrar qué es lo que no tiene la acción, el hecho, la anécdota que podría tirar en la página para empezar a escribir. no tiene suficiente impacto, doble juego del sentido, densidad literaria, con la lista de salvedades infinitas del uso del término "literaria". no tiene por qué, no tiene fuerza ni peso suficiente. nada tiene el peso del abrazo inenarrable de un amigo.

#memo

releo este diario. el dos de enero comí trucha a la parrilla. era verano y había sol en las tierras sureñas de la Patagonia. mi sentimiento era exactamente el mismo.
lejanía.
acá o allá siempre hay una sensación de lejanía. no había planeado este año, no en los instantes trascendentes. ahora recuerdo la trucha. vuelvo a pensar que la escritura me salvará.

#laHeladera

mando a spam el mail de una capacitación on line. las demás carpetas están vacías. no hay notificaciones en Facebook, o menciones, o invitaciones que me interesen. el libro que esperaba no llegó y en cambio recibí otros cuatro, o cinco, que no tengo ganas de leer. no hace tanto frío en este invierno y sin embargo estoy freezada. no tengo el ánimo de escribir pero igual me siento a seguir este diario. ya me tuve paciencia en estos días y no encuentro el momento, la densidad de alguna cuestión, el suceso que narrar. llené algunas páginas esta tarde, ayer, una reseña y varios guiones. releo las chotadas que escribí. pienso que probablemente ya me convertí en una de las miles de minitas que no entendió nada de lo que dijo Levrero, Kafka, Castillo, Duras, Hemingway, Quiroga. ¿cómo mierda se escribe?, ¿qué mierda es literatura?, ¿dónde se sostiene lo que apenas nos convence?
"mi espacio literario".
"un cuarto propio".
de qué me sirven esas reflexiones si apenas tengo unas horas para escribir, unos minutos por día, entre un trabajo y otro. quiero decirme que no piense. que no vale la pena creer que sólo estoy engrosando el ejército de escritoras mal habidas, mal influenciadas, intérpretes erradas, estúpidas que sólo vuelcan sensaciones. desde mi pieza se escucha el motor de la heladera. se está por quemar. adelante hay una luz encendida. como cada noche se apagará a las cuatro o cinco de la mañana, cuando esté durmiendo y haya movido los pies debajo de las sábanas para chequear que no hay nadie al otro lado. en la pestaña contigua aparece un paréntesis que abre, un número uno y un paréntesis que cierra. voy a revisar la bandeja de entrada. es otro mail de trabajo. cierro todo y leo Final de cuentas; un capítulo al azar. Simone de Beauvoir no tiene mucho para decirme esta noche. habla de su hermana, de las obras de arte, del vacío inllenable del burgués medio. no usa el término "inllenable", pero no importa. la tele está apagada y aún sin audio y sin imagen, sigue acertando testigos falsos para el caso Rawson. hace diez años fui madre por segunda vez. todavía no entendí de qué se trata todo esto.

26.6.13

#gordas

me gustan estas estrías
la parte redondeada de mi abdomen
las cicatrices de los nacimientos
una encima de la otra
el paso de tu cuerpo por el mío
me gusta
el desgarro de la separación
mis tetas blancas, blandas, vencidas
que no han vuelto a mirar de frente
me gustan las marcas de los clavos
uno a cada lado de la rodilla
el tajo donde estaba el tendón
que ya no está y es ligamento
me gusta el ceño serio que fabriqué
entre medio de mis cejas
la espalda curvada de leer
me gusta la carne entre mis piernas
el pelo largo, me gusta, sobre las tetas
mi pelo largo sobre las tetas en la oscuridad
velado en el texto
me gusta reinventarlo
el cuerpo atravesado por la vida
las lecturas de esas marcas
el libro que escribimos en el cuerpo
lo que sobra y lo que falta en cada parte.

la belleza no es en la materia
sino en la mirada sobre ella.

que fácil es pensar
el mundo
desde la destrucción.

antes