.


"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

16.7.13

el hambre insaciable
el deseo insatisfecho
el trabajo sin hacer
siempre
          habrías podido un poco más
¿cómo se incide en alguna parte de lo social?
¿cómo se cumple con todos los mandatos?
escribí
pensá
disfrutá
comé
gozá
dejate de joder
¿por qué pensamos lo que hacemos?
¿en qué grano estalla lo que obligadamente debemos reprimir?
ese manual vendía distensión
recorridos gozosos
absolutos de placer
pero leerlo no me trajo la promesa
entenderlo me dejó en la displicencia
en el puro sinsabor del resultado
en la inconformidad que antecedía su lectura
en los puntos extremos del vaivén.

la fantasía del equilibrio es fantasía
la cadena de la bici no es eterna
la energía de negar también se agota.

¿hay algún lugar donde la risa
se dispense sin bozales?




14.7.13

acabo de googlear el texto de Luis Cano que un grupo de actores de teatro independiente pone fragmentariamente en escena en la obra La mano que tacha, que se muestra en el Espacio Excéntrico, los días sábados y domingos. la novedad que intentan llevar a cabo es lo que ellos llaman: "edición en escena". dejando de lado el destacado trabajo musical y el texto directo y potente de Luis Cano reflexionando sobre la propia escritura dramática, el resto de la propuesta es tibio, básico y sobre todo disperso. "improvisamos las escenas en cada función", te explica la directora de la obra antes de entrar. vale decir, los actores se saben un texto pero no el orden en que van a decirlo, pasan de una boya a la siguiente -como se dice en la jerga teatral- pero no tienen la intención de narrar algo concreto, siempre igual. la obra puede avanzar en un sentido, como en otro, u otro, o miles más, pero nunca en el mismo sentido, más o menos clásico, en que se cuenta una historia mínimamente comprensible. por otro lado,  de fondo, todo el tiempo, una proyección replica lo que se ve en escena. esta incapacidad de decidir por donde pasa la tensión central distrae la atención de los espectadores y los confunde bastante. cuál es el sentido de las imágenes en el escenario teatral es una pregunta, resulta evidente, que atraviesa a la mayoría de las compañías teatrales.  el momento tecnológico pareciera poner a todos en el brete de pensar alguna intervención visual o técnica en la escena, para estar a la moda. pocas compañías han sabido dar uso a la proyección de imágenes de modo complementario al texto que se enuncia en el aquí y ahora de la escena teatral; tal es el caso de Mi primer Hiroshima, de Camila Fabbri o Te encontraré ayer, de Francisco Lumerman, por nombrar dos muy buenos ejemplos de utilización de esta tecnología en la escena. sin embargo la mayoría de las cooperativas teatrales, -o una gran mayoría de ellas, para no exagerar- sólo reproduce imágenes a modo de ilustración de ciertas acciones dramáticas, o para subrayar determinados sentidos. habrá que esperar la evolución de la era digital en su traducción a las artes escénicas para ver qué nuevos efectos de narración o comunicación puede llegar a producir. 

12.7.13

#rebotar

para Agustina Paz Frontera, 
que sabe de achurar con el serrucho
me voy a pedir un día
en el trabajo
para leer un libro en el subte
en el horario contra pico
me voy a clavar en los oídos
un auricular desos enormes
voy a subir el volumen
hasta borrar el mundo exterior

este libro se escribió para ser
leído en cualquier parte
pero yo lo leo en el A
un par de párrafos por día

no es tanto lo que pido
                            rebotar
de cabecera en cabecera
                            mirar
de vez en cuando a los que viajan
                                        asomar
la nariz por la ventana
aislada de los sonidos
por la música y las imágenes
que salen de las palabras
deste libro que leo
escuchando música en el subte
A.

quince, veinte escritores, nos juntamos a comer y a beber, y a leer entre nosotras.
escribo para que alguna piba
o no tan piba 
en cien años 
una noche
leyendo sentada en el bidé 
reciba algo 
parecido a la calma
que me trae Simone de Beauvoir 
en esta desesperación que no anochece.
escribió Simone de Beauvoir: "es la sociedad la que revela a la mujer la inferioridad que le impone. Por lo demás, Freud confesó al final de su vida que nunca había entendido a las mujeres. Había recibido de su época y de su medio un prejuicio "machista" que le hacía considerar a la mujer como un hombre incompleto". 

pienso en la vigencia de este texto, en lo arcaico de ciertas ideas en pleno Siglo XXI. dar oído a voces necias es atrasar, por lo menos, unos ciento cincuenta años.

10.7.13

"la mugre está metida entre las uñas, en las manos limpias, de anillos gordos y pesados, de dueños de pilas de cemento, y portadores de pijas muertas. ¿qué buscás en la basura, nena? la mugre brilla entre los vidrios, en las corbatas lustrosas de los pesimistas. decime qué buscás. ¿no entendiste todavía que la palabra se paga con creces? sí que entendiste, pero sos terca, insistente. no te van a sacar el aire, nena. sos más fuerte que el árbol caído del que hacen leña. sos la raíz que sale igual, cada vez que llueve y en la tierra revive el ecosistema de la vida". Maria Amelia Bergenmacher

se debe notar cómo
junto las mandíbulas y arrastro
una yunta de bueyes
encuentro una carpeta con temas de La patrulla espacial. recuerdo que me gustaba, me gusta, me paso los temas al teléfono celular, los escucho desde las primeras horas de esta mañana límbica. cada track aleja al monstruo oscuro que me tira abajo en este miércoles de vértigo. pero entonces cedo, dejo que la música se meta. escuchar es morir un poco, se parece al momento en que la hamaca tomó velocidad y vuelve, baja, manda la pared del estómago a pegarse contra la espalda y entonces estallás, sin abrir la boca, se desata la guerra por dentro.

7.7.13

#dameDeComer

estaba leyendo y no me había dado cuenta de que sólo repetía palabras que estaban escritas en un epub y que mi boca iba traduciendo, en voz alta, del artefacto al aire, pasando el texto primero por mis ojos, y apenas un instante después por mis neuronas. estaba leyendo pero no entendía nada. y debe haber sido más de una página o dos, que le cedí a mi subconsciente para divagar, porque enseguida después, apenas caí en la cuenta del desvío, pude ver -como en super ocho- las escenas que había construido, con diálogos y escenarios recientes, de mis horas de vagar por Buenos Aires, sola. leía a Philip Dick. un libro que me enviaron por email. Una mirada a la oscuridad. hice memoria y recordé los piojos en los pulmones, la fobia del tipo, la voz del narrador, pero no pude encontrar el punto en que mi mente se desenganchó. 
la palabra 
la idea 
la oración que le abrió la puerta al pensamiento que se coló, ocupando toda mi atención. reordené enseguida las circunstancias de lo acontecido en mi lectura. no había soñado o tenido un recuerdo completo sino apenas la visualización de un escenario sabatino, las luces de la avenida de los teatros, de los autos que venían o que se iban, blancas y rojas, y otras más, arriba, desde los carteles. ese era el escenario, el hecho en sí, para sí, de tomar unas fotos, yo, para no olvidar que en ese instante recordaba, y postear las fotos en las redes, después, como gritando acá estoy, por acá pasé, hoy, a la hora que dice mi muro que pasé, colgué las fotos que estás mirando. como un grito mudo, seco de voces y de fieras. en ese recuerdo empezaba a tejerse una historia. un diálogo que nunca existió, un encuentro fragmentario, que terminó en cuanto leí una frase que no entendí. ¿por donde voy? ¿qué está pasando? ¿de qué se trata todo esto? en ese momento me enteré: hacía una cosa y, sin querer, estaba haciendo otra.

3.7.13

#peso

no tiene cuerpo, narrabilidad. no tengo siquiera la palabra para nombrar qué es lo que no tiene la acción, el hecho, la anécdota que podría tirar en la página para empezar a escribir. no tiene suficiente impacto, doble juego del sentido, densidad literaria, con la lista de salvedades infinitas del uso del término "literaria". no tiene por qué, no tiene fuerza ni peso suficiente. nada tiene el peso del abrazo inenarrable de un amigo.

#memo

releo este diario. el dos de enero comí trucha a la parrilla. era verano y había sol en las tierras sureñas de la Patagonia. mi sentimiento era exactamente el mismo.
lejanía.
acá o allá siempre hay una sensación de lejanía. no había planeado este año, no en los instantes trascendentes. ahora recuerdo la trucha. vuelvo a pensar que la escritura me salvará.

#laHeladera

mando a spam el mail de una capacitación on line. las demás carpetas están vacías. no hay notificaciones en Facebook, o menciones, o invitaciones que me interesen. el libro que esperaba no llegó y en cambio recibí otros cuatro, o cinco, que no tengo ganas de leer. no hace tanto frío en este invierno y sin embargo estoy freezada. no tengo el ánimo de escribir pero igual me siento a seguir este diario. ya me tuve paciencia en estos días y no encuentro el momento, la densidad de alguna cuestión, el suceso que narrar. llené algunas páginas esta tarde, ayer, una reseña y varios guiones. releo las chotadas que escribí. pienso que probablemente ya me convertí en una de las miles de minitas que no entendió nada de lo que dijo Levrero, Kafka, Castillo, Duras, Hemingway, Quiroga. ¿cómo mierda se escribe?, ¿qué mierda es literatura?, ¿dónde se sostiene lo que apenas nos convence?
"mi espacio literario".
"un cuarto propio".
de qué me sirven esas reflexiones si apenas tengo unas horas para escribir, unos minutos por día, entre un trabajo y otro. quiero decirme que no piense. que no vale la pena creer que sólo estoy engrosando el ejército de escritoras mal habidas, mal influenciadas, intérpretes erradas, estúpidas que sólo vuelcan sensaciones. desde mi pieza se escucha el motor de la heladera. se está por quemar. adelante hay una luz encendida. como cada noche se apagará a las cuatro o cinco de la mañana, cuando esté durmiendo y haya movido los pies debajo de las sábanas para chequear que no hay nadie al otro lado. en la pestaña contigua aparece un paréntesis que abre, un número uno y un paréntesis que cierra. voy a revisar la bandeja de entrada. es otro mail de trabajo. cierro todo y leo Final de cuentas; un capítulo al azar. Simone de Beauvoir no tiene mucho para decirme esta noche. habla de su hermana, de las obras de arte, del vacío inllenable del burgués medio. no usa el término "inllenable", pero no importa. la tele está apagada y aún sin audio y sin imagen, sigue acertando testigos falsos para el caso Rawson. hace diez años fui madre por segunda vez. todavía no entendí de qué se trata todo esto.

26.6.13

#gordas

me gustan estas estrías
la parte redondeada de mi abdomen
las cicatrices de los nacimientos
una encima de la otra
el paso de tu cuerpo por el mío
me gusta
el desgarro de la separación
mis tetas blancas, blandas, vencidas
que no han vuelto a mirar de frente
me gustan las marcas de los clavos
uno a cada lado de la rodilla
el tajo donde estaba el tendón
que ya no está y es ligamento
me gusta el ceño serio que fabriqué
entre medio de mis cejas
la espalda curvada de leer
me gusta la carne entre mis piernas
el pelo largo, me gusta, sobre las tetas
mi pelo largo sobre las tetas en la oscuridad
velado en el texto
me gusta reinventarlo
el cuerpo atravesado por la vida
las lecturas de esas marcas
el libro que escribimos en el cuerpo
lo que sobra y lo que falta en cada parte.

la belleza no es en la materia
sino en la mirada sobre ella.

que fácil es pensar
el mundo
desde la destrucción.

24.6.13

estos días leí y escribí. hice lo que me había propuesto. casi ninguna otra cosa. estuve adentro, arme la mesa, comí, lavé los platos, ayudé a los chicos com las tareas. miré los mails, anduve dispersa por las redes, pululando. a decir verdad no leí tanto como hubiera querido. pero tampoco salí de casa en cuatro días. estuve adentro cuidando el tiempo para leer y escribir. "voy a hacer sólo lo que es necesario para mí". pero me enrosqué en relaciones entre autores, corrí para leer completamente un texto, entré en la gula de abarcarlo todo. leer como deglutiendo, como si fuera a acabarse el tiempo para leer. hay un momento donde se pasa como por un tuvo de la lectura a la escritura. leí textos variados a la espera de ese pasaje. muchas veces leo en esa dirección, buscando el chispazo que inicia la escritura, ese ritmo acompasado, ese encuentro de dos cablecitos que hacen contacto sin dar aviso. hoy leí, ayer leí, puse música, leí. marqué el texto, separé las frases, leí. pero no venía el ritmo loco, no sonó tremendo en estos días. es angustiante leer la sequía en los párrafos, a veces, las palabras cortadas sin herramientas, como si yo misma las hubiera arrancado del fluir del lenguaje a mordiscones. todo se trababa en este ocio, en estos días feriados dedicados a escribir. y mientras tanto yo leía y las palabras pasaban, forzadas, de los dedos a la página del word. faltó lubricación entre oraciones. aparecía el texto como un mandato duro, tosco, de alguna parte oculta, dictatorial. se enredaba el texto, me aburría mi cantito, mi prosa achaparrada, enana y retacona. mañana espero elevar las suelas mientras lea, primero, y me ponga a corregir después. mañana espero pegar un saltito y sostenerme. un minuto, dos. tres minutos en el aire. mientras corrija, mañana, cuando me ponga a escribir será otro día.  siempre que secó, llovió.

23.6.13

la lista de Mario Levrero

genealogías

Barton Fink, mil veces
*
Adios Muñeca, de Chandler
Una mujer en la oscuridad, de Dashiell Hammet
La pasión según GH, Clarice Lispector
La vida breve (capítulo 4: Naturaleza muerta) Onetti
Franni y Zooey, de Salinger
Humor, Arthur Koestler
*
nunca Saramago
nada de Paul Auster

21.6.13

#pensar los olvidos

rezo el credo a ver si lo recuerdo. es como el himno, el padrenuestro, sólo pensarlo y a la vez decirlo, de un tirón. se me monta una frase o la salteo, se me encima, creo, con la siguiente. vuelvo atrás y la digo correctamente: "el perdón de los pecados". por como viene la súplica, lo que se está diciendo es que se cree en el perdón de los pecados. si sigo a Levrero ese olvido, ese error, es otra cosa que un problema de la memoria. ¿de qué perdón, de quién estoy hablando? de pronto, entonces, recuerdo aquellos entrenamientos por la General Paz, o de la casa de mis padres a la placita San Pantaleón, las cuadras y cuadras al trote para matar el asma y tener los músculos preparados. sin proponérmelo, a veces, contaba las cuadras con oraciones. había calculado un rosario cada cincuenta y un misterio cada decena de cien metros. igual que cuando me mandaban a Don Bosco. "esta chicas se cura el asma si se pone a nadar". tres ave Marías para cada largo, un misterio sin el gloria y las peticiones cada tres largos completos, un rosario para los quince largos y una corona entera para los cuarenta y cinco. a veces iba a nadar y las frases se me rezaban solas. estaba pensando y de repente "padre nuestro". rezar es cronometrar, medir un murmullo interior con repeticiones, es ocupar el pensamiento evitando el pensamiento. cuando se reza no se peca, no se piensa, no se duda. cuando se reza se cuenta, se suma, se reitera.

20.6.13

#juábado

pienso del lenguaje que es la salvación.
la pregunta, la búsqueda curiosa, la puerta de entrada y de salida de mí misma. unas palabras, letras ordenadas con reiteración, sentidos que se quieren decir y otros, que se dicen pese. solos, los otros sentidos, aparecen en el lenguaje inconsciente. escribo para leer más adelante la parte de mí que desconozco. escribo para leer y mientras leo me soy. voy siendo mientras armo ideas y tramas que me anticipan, mientras escucho la voz oculta, que me empuja a la des-forma, que me corre de la reiteración, del discurso de los demás, en todos sus niveles. escribo el futuro en cada error. junto palabras, borro significados, evito algunas sonoridades. aaardeca me sinonti. esvento mi propio español. puedo ribircse así. organar. ramarte de setram a setram. puedo salirme de mí misma y entrar, a buscar lo que me falta por decir.

18.6.13

#frepajar

cuando llego al TODOR me quino, con la mano derecha, genuflexo, apoyo la bulapa en el argante sugo, después zatoneo con reiteración. frago el íspide molidero en ese acto, el fonible Trumo del TODOR. frago y vuelvo a Fragar en el vacío, como si Trumo pudiera tropengar. no me gusta fragar, aunque lo hago, quino aunque detesto quinar. vogo, tropengo la velaria vincia, hasta el fonible tañir de las campanas. entonces frepajo mi drola en el silencio, me vuelvo un mocronte en ese frepajar. sumoneo mi drola folidante y balbuceo, largas fragas para Trumo en el TODOR: “námido intergoña, Trumo! / námido, intergoñador / tropenga a tu vincia en esta hora / protégenos del dulce frepajar”.

antes