las medias
los aros
la cena
lo que tarda el 24
que la espera no exaspere
que no se note
que la noche
se ilumine y una brisa
fría en la cara
en una esquina
mejore el abrazo todavía
un poco más.
"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot
me está cambiando algo
la topografía
en el punto de cruce
entre el cerebro
y las emociones
la fiera incontenible se deja agarrar
discimula su furia
camina despacio
recuerda más sueños que nunca
antes
la fiera se deja pensar
pone las manos en el fuego
para ser atada de
y los pies
pone todo y deja que se pierda
si total
con la fiera fuera de control nada tiene sentido ni futuro
ni novela por escribir
los besos calman a las bestias
aunque estén despeinadas y tengan
el maquillaje corrido
la música también, aunque
alguna vez pueda pasar
tan a segundo plano
y las listas seleccionadas con esmero
queden olvidadas en los aparatos
4G
porque los besos
dados en el lugar que sean
más o menos recordados, después
los besos siempre quedan
como marcas invisibles sobre el cuerpo.
las calles frías del microcentro
vacío este sábado, repleto
sólo a la altura de los teatros de Corrientes
el ojo moderno fiscalizando
el movimiento de los otros
vamos por un lado
y volvemos haciendo un camino nuevo
como inventando rutas descentradas
buscando mercados
de frutos carentes de bares
y pasajes de una cuadra
con algo de historia
nombres que esconden pasados
rejas raras de ventanas invisibles
anticuarios para fotografiar
veredas rotas
agrupaciones de bebedores anónimos y
gente que sale al supermercado
por, apenas, un paquete de yerba
vamos por el descanso
y volvemos sin planes
buscándole un vértice nuevo
a la inagotable ciudad de los signos
hermosa asfixiante Buenos Aires
que de pronto desaparece
dejando sólo el instante-ya
la certeza finita de lo real
de lo que nunca se comprende.