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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

22.8.13

#límites

te crucé, generalpaz
              en la primaria
porque "la escuela en capital era mejor"
te crucé, miedosa, en colectivo
                             caminando
                             en bicicleta
                                           te crucé
para estudiar en un laboratorio
para ver a mis amigas del colegio
te crucé en la secundaria, generalpaz
porque del otro lado había luces

Mataderos
Flores
Caballito
las casas de ropa johnlecook
siempre en la línea de Rivadavia
te crucé, generalpaz
                              para crecer
                              para dejar la duda atrás
              y emborracharme
permanecer encandilada en tu belleza
empedrada a tus calles, te crucé
enredada a tu melancolía
a tus múltiples bares
                           librerías
a los teatros de Corrientes
                            te crucé    
me enamoré de tus tumultos
de tus barrios
de no conocer a los vecinos

trancé con Almagro que es mi Alma
con mi esquina del grafitti y la herejía
me enamoré de tu gris
me enamoré
de tu amarga e indulgente opacidad

nací en la Matanza y me volví
porteña de cafés y bibliotecas
te cruzo, generalpaz
                              cada domingo
cuando se apagan las luces por acá.

8.8.13

me despierto a las 6:50. 
tengo el reloj de la tele programado a las 7:00, pero abro los ojos antes, sin ayuda, apenas mi cuerpo decide abandonar el tejido onírico de la noche que pasó. tengo sueño pero estoy despierta. me cuesta comenzar el día. sé que los pensamientos vuelteros de cada mañana seguirán ahí, construyendo pereza, dejadez, ideas de cansancio. pienso que ya sé el mecanismo de mi cabeza, que sólo tengo que ahuyentar esos perros y arrancar el jueves sin dubitaciones. pero en eso recuerdo el sueño. el sueño se me recuerda solo. no es un pensamiento que busco sino un rayo en el medio del campo que parte la tierra y se divisa a lo lejos. la trama del sueño cae. su sentido se desviste frente a mis ojos. tomo nota en un papel y ya tengo motivos suficientes para darme la ducha fría, rápida, de las mañanas, la ducha que tarda lo que la pava en hervir, y salgo entonces, con la toalla en la cabeza, a apagar la hornalla y poner azúcar en las tazas, para mis hijos. mientras me visto anoto una punta del sueño en mi bloc de papel. remonto el día, cambio a los chicos, tomo té, preparo sus mochilas. enseguida después me siento a desmembrar mi sueño. a medida que lo escribo lo recuerdo. eso ya lo sé porque se repite, siempre así. por eso avanzo sin dudar, y cuando todo está listo pongo la primera palabra sobre el doc.

hay un éxodo de mi barrio natal a otra parte. un gran salón, con un tinglado como techo, baldosas negras y blancas. podría ser un gimnasio, podría estar en Almagro, no lo sé. sabemos que estamos refugiados. cada situación en ese espacio es de lo más cotidiana. lazos de amistad, encuentros de amigas, cocina casera y esas cuestiones. ahora recuerdo la quinta. quizá el tinglado es una quinta, verde, con pileta. digámosle quinta con tinglado al lugar de nuestro refugio. pasamos la noche mezclados y por la mañana volvemos a nuestro barrio. van los hombres, dos o tres, y obviamente yo. voy a ver cómo quedó la casa, si estamos a salvo o qué. apenas asomamos a la calle central, que desemboca en la plaza, una especie de cañones avanza por Olleros en dirección a nosotros. más allá no hay personas. parece todo zona militar. el aire es gris, denso, y todavía hay explosiones. alguien grita que volvamos. se escuchan unos tiros y vemos que los cañones están cada vez más cerca. volvemos. todos esperan que les digamos que ya pueden retornar a sus hogares, pero apenas ven nuestras caras entienden la respuesta. yo le explico a mi grupo que todo empeoró. nos sentamos secos, angustiados, abatidos. llega mi prima de Cañuelas y se sienta a mi lado. me mira mal. sé que me mira como culpando a mi sector político. no me importa su mirada. mientras tengamos que estar acá vamos a tener que convivir. me pongo de pie y organizo algo. no puedo recordar qué organicé, pero al rato me estaba riendo, con la imagen atrás, en la cabeza, la imagen de las bombas y los cañones en la plaza. creo que me reía de felicidad, que en el sueño comprendía mi rol, que tenía que preservar a los otros y seguir adelante con una sonrisa.



5.8.13

la belleza de la distancia
como la rutina
         algunas veces
la soledad.
amar es
que todavía
cada día te importe
que el otro la pase bien
sacar la bocha de atrás
de la rutina
no escudarse en que uno
puede estar cansado
amar es
que todavía
cada día te importe
pasarla bien.

4.8.13

qué estamos dispuestos
                                   a hacer
a cambio de una palmada
de un cacho de popularidad
de un me gusta
de una estrellita en tuiter.

qué estamos dispuestos
                                   a dejar
a cambio de pertenecer
a qué
      tenemos que llegar
para sentirnos satisfechos.

qué estamos dispuestos
                                   a perder
para decir algo con nosotros
para irradiar algo mientras vamos
                          andando por ahí.

los días se me hacen largos. una goma chiclosa que se estira y no se corta. por suerte alguien reconoce mis lecturas. ¿de qué sirve eso?, pienso. de mucho. es un modo de sobrevivir. el resto del tiempo, el que pasa entre lectura y lectura, libro y libro, sumario y sumario, se parece mucho a la demasía del 35 mm, al sobrante, a los retazos que no van a formar parte del vestido. están ahí, son horas que hay que recorrer, extensas reuniones escuchando prejuicios, aburridas personas que se lamentan de su suerte, de la suerte de los otros, del país. algunos, más lamentables, asumen el lugar de víctimas, otros no tienen tema, otros hablan hasta por los codos y no registran ni qué dicen, ni para qué. otros sobran a todos los demás, sectorizan, arman círculos de pertenencia para segregar. esta noche, apoltronada en el inodoro, llegué a la conclusión de que por cada persona con la que quiero hablar, sentarme en un bar a debatir, intercambiar ideas o impresiones, hay decenas de otras personas indeseables. en cualquier momento se me acaba la batería de la mac, como aquella mañana de enero, este año, en Neuquén, la distancia puede generar, el efecto contrario.

2.8.13

existe la amistad
entre el hombre y la mujer
arranca el día después
de que cogieran
http://200peliculas.tumblr.com/

31.7.13

#martes

se cae un plan y sube otro. los amigos son esas personas que te quieren ver en el momento en que vos ni sabías que los necesitabas. "estoy por Almagro, ¿tomamos una birra?". así dice el mensaje de texto que me manda la gallega. nos encontramos a mitad de camino. camino por Corrientes, iluminada, llego hasta el Imaginario, ya casi no hace frío. se está cerrando una etapa. me acompaña Martín Felipe Castagnet. hace un rato, mientras debatíamos el próximo sumario, le dije sin pruritos que su libro, Los cuerpos del verano, era mejor que otro bastante reconocido del que se hablaba con énfasis. "no podría decir que es el mejor libro del año, pero sí uno de los mejores". lo dije con total sinceridad. ahora, en la esquina de los bares clausurados le doy un beso y sigo camino. me acuerdo otra vez de la trucha que comí en enero, al borde del Nahuel Huapi. qué lejos la lectura aquella, inspiradora, de Levrero. Hacher tiene mi ejemplar de La novela luminosa. almorzamos los otros días y se lo presté, previo rosario de recaudos. tengo una lista de libros prestados subida al google drive. me piso la capa. menos mal que voy a ver a la gallega, pienso. seguro me cuenta que está por estrenar una obra nueva y eso me pellizca esta idiotez que me picó hace unas semanas. creo que estoy débil. tal vez por enfermar. me posee una especie de vacilación, una dependencia horrible de apéndices infectas que en un descuido le crecieron a mis planes. no es que no pueda escribir o que haya dejado de hacerlo. odio ese discurso lastimoso de la víctima sufriente. voy a parecer reiterativa, ya estoy en el bar, ya pedimos la segunda botella de Stella Artois, ya le estoy contando a Maca que padezco de cierta "desconfianza de lo que escribí". releer me está matando. releer es volver sobre lo escrito, verle el defecto, buscarle la falla, encontrarlo estúpido, leve, limitado. ¿limitado para quién? me dice Maca. me meo, le contesto, y salgo de su plano medio en dirección al baño. el Imaginario está casi vacío. es martes, enseguida se hacen las once, no puedo volver a casa todavía. a esta altura sé que mañana será un día imposible. en el baño se escuchan mis demonios, igual salgo con cierta apariencia de frescura, levantando el mentón, acomodándome la ropa. pedimos otra cerveza. cambio de tema, hablamos de sus textos, algo se cierra en la charla proyectada, una especie de metas tácitas y compromisos mutuos. sin verbalizarlas nos hacemos unas promesas. quisiera decirle a Maca que su presencia me puso en otro plano, pero decido no enunciar esa idea. los amigos son esas personas que se actualizan cuando ni sabías que los necesitabas.  

27.7.13

G me cuenta una decepción. me dice que está por dejar un proyecto. yo me calzo la botas de torero y le digo que esa actitud es imperdonable, que "yo misma no me permito algo así", digo, y mientras dejo salir esas palabras me enveneno por dentro, de la vergüenza. después me prometo seguir arrastrando este carro para no contradecir todo lo anterior.

alguien me manda un mail donde comenta un texto que escribí. quisiera creer que sólo se trata de confiar y de seguir, pero a la noche releo unos poemas del año pasado y de la parva sólo rescato uno.

freno un libro que estaba por entrar a imprenta. no puedo con este amor-odio a la poesía que escribí. me tiro una siesta y repito el padrenuestro para dormirme. lo hago para ver si todavía lo recuerdo. filmaría la fogata de papeles que hice en el patio, en una lata, con la basura mental que escribí en estos meses y osé imprimir, leer, postear, considerar plausible de ser publicada. odio a las escritoras oscuras, las odio desde lo más profundo de mis imposibilidades. 

mi tía viejita me manda un sms. está aprendiendo a comunicarse por escrito con el celular. "te invito ravioles el sábado". no sé por qué mi tía, todavía, tiene esos gestos conmigo.

llevo a mis hijos con un grupo de amigos a ver la muestra del Grupo Mondongo. la mayoría son chicas. las dejo alejarse de mí en el colectivo. hablan fuerte, se ríen, cantan. cuando llegamos veo un retrato de Fogwill hecho con hilos de algodón teñidos. un retrato de Fogwill y otro de Francisca. lo demás es más de lo mismo. ¿quién será Francisca?, pienso. la hija de alguno de los artistas, me contesto. con la distancia cada obra cambia. de cerca los hilos de la cara, los que arman la sombra en la mejilla derecha de Fogwill, son de un violeta inconfundible. camino unos metros hacia atrás sin sacar los ojos de la obra. los hilos se vuelven rosados, y un poco más atrás color piel, perfecta piel de Fogwill. la obra exige verla de cerca y tomar distancia. tanto el detalle como la integridad son necesarios para apreciar el cuadro en su totalidad. admiro el todo completo pero me siento presa del detalle, de cada hilo teñido de un color, ubicado en el cuadro con una forma, según sea pelo, tela, tejido, piel. saco fotos pero no las subo. las fotos arruinan la textura de lo que vi. la inmensidad del trabajo se achata, se aplana, se destruye. me voy en el 24 pensando en que no hay nada que pueda ser nuevo. incluso ahora, que releo este párrafo, lo encuentro tan igual a otros que me produce malestar.

terminar diciendo que extraño a Fogwill sería hueco y bastante blando. pues bien, extraño a Fogwill. extraño poder pensar que mañana o en un mes, un año, dos, habrá un texto nuevo de su mano, salido de sus ideas torcidas, de su forma de mirar torcida, como las ramas de los árboles que crecen, como pueden, buscando el sol.

26.7.13

ahora en 15 te armo
una fogata con toda 
la mierda que escribí

24.7.13

no crepitaba, yo, miraba el "normal" acontecer de la rutina
el agua corriendo debajo del puente
las agujas tocando los segundos al pasar.

miraba el lento devenir de un día de semana
sin ostentar, miraba
sin esperar grandes impactos
ni giros bruscos
ni acciones denodadas
dejaba al tiempo precipitarse en las palabras
                                                   los gestos
                                                   las acciones a que estoy acostumbrada
una detrás de la otra -cada acción-
sucediendo, repetitiva, a la anterior.

en frente
sin estridencias la planicie
una línea recta la emoción
como el áspero sonido de un motor, en segunda, por la ruta que anochece.

21.7.13

que nieve hasta que el mundo
se vuelva
un punto al que se pueda
retroceder

20.7.13

me levanto nueve y media. es sábado y todos duermen. la noche fue larga para mí. me propongo reseñar un libro. antes me hago el desayuno. voy hasta la puerta de calle y el suplemento literario de los sábados no está debajo de mi puerta. salgo sin abrigarme. tengo veinte pesos en el bolsillo del jean. cruzo Medrano y pregunto qué pasó con mi Ñ. "está enfermo el canillita", me dice Roberto, detrás de sus ojos hinchados. de pronto registro que hoy no me miré al espejo. paso por la puerta de mi casa y sigo de largo hasta La Calesita. compro unas facturas y regreso apurando el paso. hace frío. reviso la Ñ tomando unos mates, tuiteo lo que me llama la atención. abro el blog para registrar lo siguiente: leer es escribir. lo puse anoche en una nota, pero ahora es más claro lo que estaba diciendo anoche. leer es escribir, se sabe, no lo dije yo, viene de Peirce, o más acá de Sarlo, Ford, Verón. leer es interpretar, escribir un texto nuevo en esa interpretación. yo digo otra cosa. leer es escribir, es hacerlo escribiendo, tuiteando, tomando notas, mandando un mail para pedir ese libro a tal o cuál editorial. ya no leo, casi, tirada en la cama o recluida en la terraza, acostada en las baldosas anaranjadas como en mi adolescencia. ese hábito es la excepción. ahora leo desplegada. tomo la mesa, la lleno de libros y revistas, marco cosas, salto de un texto al otro, escribo, señalo, vuelvo a leer, y mientras tanto, claro, también escribo el texto nuevo de la interpretación, el que se escribe solo, pese a mí. queramos o no somos un nuevo sujeto lectoescritor. en términos de Foucault, podríamos decir, somos un sujeto disciplinado por la web, esa extraña institución transgénero compuesta de una multiplicidad de autoridades. 

19.7.13

me gustan muchas cosas que me hacen mal. el Baileys, el mistela, la cerveza, el asado grasoso, los helados, vos, fumar, el mantecol, comer dulce de leche a cucharadas, vos, la leche condensada, el Lila Pause que volvió a salir, vos, me gustás, me salen granos, de tanto darle al chocolate.

18.7.13

#Tuluá

"voy a tener a Thiago entre mis versos", lo escribí en un chat a la velocidad del tipeo. ¿por qué dije esa frase? su papá está en Bogotá, lejos, a trecientos noventa kilómetros de Thiago, que crece a siete u ocho horas de distancia, en Tuluá, la villa colorida de las madreselvas enparedadas. "voy a tenerlo entre mis versos", pensé como si todavía rezara, como si dios se hubiera hecho palabras, la oraciones versos que se repiten de memoria, el alma intensidad de deseos, fantasmas sin cuerpo que pueden moverse sin pedir permiso. cómo no voy a creer que es posible estar en dos lados a la vez. si ahora escribo y no estoy acá, me dejo ir en las palabras, las intenciones, los objetivos y los deseos, al espacio nuevo y sin forma de lo que vendrá, si avanzo en el audaz camino de perseguir mi verdad.

16.7.13

el hambre insaciable
el deseo insatisfecho
el trabajo sin hacer
siempre
          habrías podido un poco más
¿cómo se incide en alguna parte de lo social?
¿cómo se cumple con todos los mandatos?
escribí
pensá
disfrutá
comé
gozá
dejate de joder
¿por qué pensamos lo que hacemos?
¿en qué grano estalla lo que obligadamente debemos reprimir?
ese manual vendía distensión
recorridos gozosos
absolutos de placer
pero leerlo no me trajo la promesa
entenderlo me dejó en la displicencia
en el puro sinsabor del resultado
en la inconformidad que antecedía su lectura
en los puntos extremos del vaivén.

la fantasía del equilibrio es fantasía
la cadena de la bici no es eterna
la energía de negar también se agota.

¿hay algún lugar donde la risa
se dispense sin bozales?




antes