"mi espacio literario".
"un cuarto propio".
de qué me sirven esas reflexiones si apenas tengo unas horas para escribir, unos minutos por día, entre un trabajo y otro. quiero decirme que no piense. que no vale la pena creer que sólo estoy engrosando el ejército de escritoras mal habidas, mal influenciadas, intérpretes erradas, estúpidas que sólo vuelcan sensaciones. desde mi pieza se escucha el motor de la heladera. se está por quemar. adelante hay una luz encendida. como cada noche se apagará a las cuatro o cinco de la mañana, cuando esté durmiendo y haya movido los pies debajo de las sábanas para chequear que no hay nadie al otro lado. en la pestaña contigua aparece un paréntesis que abre, un número uno y un paréntesis que cierra. voy a revisar la bandeja de entrada. es otro mail de trabajo. cierro todo y leo Final de cuentas; un capítulo al azar. Simone de Beauvoir no tiene mucho para decirme esta noche. habla de su hermana, de las obras de arte, del vacío inllenable del burgués medio. no usa el término "inllenable", pero no importa. la tele está apagada y aún sin audio y sin imagen, sigue acertando testigos falsos para el caso Rawson. hace diez años fui madre por segunda vez. todavía no entendí de qué se trata todo esto.
"un cuarto propio".
de qué me sirven esas reflexiones si apenas tengo unas horas para escribir, unos minutos por día, entre un trabajo y otro. quiero decirme que no piense. que no vale la pena creer que sólo estoy engrosando el ejército de escritoras mal habidas, mal influenciadas, intérpretes erradas, estúpidas que sólo vuelcan sensaciones. desde mi pieza se escucha el motor de la heladera. se está por quemar. adelante hay una luz encendida. como cada noche se apagará a las cuatro o cinco de la mañana, cuando esté durmiendo y haya movido los pies debajo de las sábanas para chequear que no hay nadie al otro lado. en la pestaña contigua aparece un paréntesis que abre, un número uno y un paréntesis que cierra. voy a revisar la bandeja de entrada. es otro mail de trabajo. cierro todo y leo Final de cuentas; un capítulo al azar. Simone de Beauvoir no tiene mucho para decirme esta noche. habla de su hermana, de las obras de arte, del vacío inllenable del burgués medio. no usa el término "inllenable", pero no importa. la tele está apagada y aún sin audio y sin imagen, sigue acertando testigos falsos para el caso Rawson. hace diez años fui madre por segunda vez. todavía no entendí de qué se trata todo esto.

