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"La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento mutuo del poder de decir y el poder de oír". Maurice Blanchot

22.9.12

Ayer, en FM La Boca, Nicolás Mavrakis nos contó los pormenores de la salida de su libro de cuentos No alimenten al Troll (Tamarisco, 2012), acá, en Guardia con la joven... para los que no pudieron escucharlo. 

http://fmlabocaguardiaconlajoven.blogspot.com.ar/

17.9.12

GodoT

escucho a Blat en el Filblat
y se me va la pierna sola
se me agita la patita contra el piso
lo percibo y me impongo inmovilidad

igual me pasa con Godoy
que lo leo y me incomoda
me hace escribir mientras lo escucho
mejores versos que este frío
mejores líneas que las que terminan
siendo, cuando las escribo

acá no hay porro en mi cocina
ni macetas
ni apenas tiempo libre
con el cronómetro encendido ya no hay
márgenes para hacer los garabatos

acá en esta hoja corren locas
las palabras que no dicen 
porque el apuro me corre a mí
y el minutero me corroe

las ollas de anoche en la pileta
me corren
los pibes que una vez
adentro mío fueron yo
fueron mi aire en el silencio

la mina que hay que ser
la inconformista
                        me corre
la minita proyectada
el disfraz que tengo que coser
para el acto de Octavio del colegio

la autorización de la vacuna
los guiones
me corren del trabajo
los de arriba
los años
los kilos
las lecturas
el almacén que cierra a las diez

quiero escribir lo que anoche nos leías
ser Blat
un día
un Godoy
encender un porro y encenderme
volverme los manuales de Malena
ser las cama para hacer esta mañana
las zapas altas
la rapada
la pansa de Carlos y eructar
sacarme los mocos en la mesa
calzarme la gorrita para atrás
y a la vez hacer las chocotortas
una especie de yo y mis influencias
deliberadas y decididas
quisiera agarrar un Photoshop
y ver como quedo si me injertan.

16.9.12

Propietarios

Cuando tenía diez mi papá nos llevaba al colegio cada día. Salíamos a las siete y nos subíamos al Falcon en el garaje. Era un auto amplio, blanco y mal visto. Los vecinos pensaban que mi papá era médico porque en ese entonces trabajaba como contador para un laboratorio y usaba guardapolvo. De camino a la escuela, en las mañanas, nosotros peleábamos por las casas. Yo veía una y la señalaba. Esa es mía, decía. Y listo. Era. Como si la hubiera comprado y escriturado ahí mismo, de camino a la primaria. Mi hermana cantó pri una vez y así adquirió la casa más linda del barrio. Una de dos pisos, con balcón a la calle y ligustrinas en la puerta. La vereda, como una alfombrada fucsia de flores que caían, resaltaba de las demás veredas, y parecía estar anunciando que ahí venía algo hermoso. Las plantas en el jardín hacían juego con las cerámicas y los canteros rebalsaban de helechos.

Esteban venía muy atrás con sus casas. 

Mi papá cambiaba de recorridos, nunca supe si a propósito, para ayudarlo. Un día dobló en Pagola y fue una cuadra en contra mano. Apareció entonces un chalecito a dos aguas, con rejas ornamentadas y columnas sosteniendo un alero adelante. Había dos silloncitos y una mesa de hierro, para tomar mate en el jardín.

—Mía— dijo Esteban —la vi primero, es mía. Pero Cecilia también la había visto, y había cantado lo mismo.

—Vos ya tenés la otra — le dije yo —la de Famaliá, que es la más linda.

Resignada Cecilia aceptó, y pidió como resarcimiento la casa roja con una ventana sola. Mi hermano aceptó y así las dos casa más lindas de Lomas del Mirador tenían dueño.

Era un juego sencillo. Había que ver y dictaminar. Algunas mañanas podíamos discutir todo el camino si era más lindo que fuera grande, o si lo lindo era algo en relación a los colores. Ahora que lo pienso estábamos decidiendo criterios estéticos. 

Mis primos venían a la escuela con nosotros. Más o menos tenían elegidas sus casas y a veces, ante la desazón de pensar que iban perdiendo, nos narraban la fachada de alguna casa de Aldo Bonzi o de Tapiales. Ellos las habían visto primero y eso los convertía en propietarios.

Javier venía a la cola de todos. El consenso general era que sus casas, tanto las de Lomas, como las de Bonzi, eran las más feas. Cansado de que no aparezca una mejor y de que los vecinos no las pintaran un poco, una mañana dijo, llegando a la General Paz;

—¡Mía!

Todos miramos por la ventanilla del Falcon.

—No hay ninguna casa ahí, nene. ¿Qué te pasa? —Le dije yo.

—¡Cómo no! Ese árbol. Esa es mi casa—dijo, seguro. —Voy a poner unas maderas y me voy a construir una casa ahí arriba, así veo para el lado de la Capital.

Era un sauce que barría con sus ramas la tierra reseca de sus raíces sobresalientes.

Me morí de envidia por dentro. Le dije a Javier si podía vivir con él, en ese árbol. Yo también quería mirar para el otro lado, sentarme en las noches estrelladas con mi primo, las piernas colgando en el aire, balanceándose, y escuchar a Soda Stereo en el walkman, mientras mirábamos pasar los autos del Río de La Plata al Riachuelo, o al revés,  haciendo ruido. 

Yo también quería poder cambiar las reglas.


14.9.12

le dijo que mire por sus ojos
que se enamoran fácil
que mire todo lo que tenga al rededor.

cada semana


los viernes a las 19 hs escuchá 
Guardia con la joven 
por FM La Boca, 90.1

Gonzalo Unamuno, Enzo Maqueira, Andrés Taurián y Leticia Martin te contamos qué pasa y qué está por pasar con la más nueva narrativa.


12.9.12

arrastrar las compresiones

la harina con la levadura, levan
hasta la tapa del tupper, se topan
con el techo en lo más alto, la masa
siente el límite, se expande
hacia los borde se extiende, buscando
espacio para seguir camino
llega a los lados, las paredes
cuatro medianeras bajo el techo
la metáfora culinaria descolocada
instala al culo en la cocina
junta presión la masa
se aprisiona
comprime burbujas y hace fuerza
como olla de hierro rompiendo hervor
la tapa de tupper salta
pega un par de vueltas en el aire
deja que la masa se derrame
y caer es a la vez ir para arriba
elevarse es arrastrar las compresiones.

10.9.12

el objeto

lo que quiere está guardado
cuidadosamente
al fondo atrás dese placard
no lo toca
por las dudas
por miedo al error irreversible
no lo embarra
no lo usa
no lo cuenta por temor a los decires
no lo busca por si no fuera a encontrarlo
no lo agarra porque después ya lo agarró
le gusta saber que está allá atrás
de lateral, en chanfle al placard de la pared
justo empotrado en la madera
                                   imagina
que está en potencia
              ques probabilidad
sabe que se está resistiendo a malograrlo
disfruta la ilusión de las mil formas
de estirar la mano para alcanzarlo y resvalar
inventa caminos para acercarse
ensaya respuestas por si un día es al revés
el juego de imaginar la acompaña y la divierte
le abre otras puertas a supervivencias que serán
universos en cajones, mesas de luz
formas de capturar el objeto que escondió
por temor
porque le importa.

8.9.12

escribir derecho y después torcer
la línea que antecede da lugar al desorden armónico
sería una estética de la disolución

7.9.12

añicos


los versos se encolumnan sobre el margen
se apilan y se ordenan por la forma
no llevan punto para no frenarse y piensan 
que la mayúscula es la norma

los versos no reponen, te, las manos
sólo a penas la conciencia
banales no se cortan ni se cuentan
con los dedos maquinarias de las venas

repelen la rima, redefinen las maneras
los modos de travestir cursilerías
disfrazan el sentido que ocultan tras el fino
velo de la vil mentira

ella escribe guiones encolumnados
gacetillas, después, notas de prensa
escribe así ninguno la sospecha
poeta escindida en mil maneras

los dedos que mentira que no cuentan
desapilan, lo que la historia le atiborra
parten como César que partió
Vallejo los versos desbordados 

y entrilce tonces todo tanto
la entristece que no tenga que tenerlo 
tintinea
tienta
tinta
enciende todo
enterrada la tormenta en su existencia

la cuchara, recuerda, la botella
las tardes de lluvia reprimiendo
deseos en estrofas destilados
puntos de un Punctum Gambarado
piernas
piedras
picaduras
picabeas
pincha, pinta, las paredes
Pintabona
pinta bocas
pinta puntos peatonales
pernoctadas apoyadas en sus pectorales
y él
aparcado el punto 
pone el punctum entre sus ancas






6.9.12

una red social
de dos
que no es chat

4.9.12

pensaba que era lo mejor que se había escrito hasta que se escribió algo mejor.

2.9.12

decálogo de Hemingway

aprendí esto de Terra, que lo aprendió de Hemingway


1. Enamorarse.
2. Creer en uno mismo cuando se escribe.
3. Mirar el mundo.
4. Frecuentar a los escritores del barrio.
5. No perder el tiempo.
6. Escuchar música y mirar pintura.
7. Leer sin parar.
8. No buscar explicarse a uno mismo.
9. Seguir aquello que te da placer.
10. Callarse la boca.

30.8.12

sábados se súper terror



Martes 
CADA DÍA FALTA MENOS. Leticia Martin, la autora de BREVIARIO, se enfrenta a sus miedos y nos cuenta algo de ellos este sábado 1ro. de septiembre a las 20 en el ciclo de cine, música y escritores que organizamos con Hernán Lucas. Tenemos el agrado de contar para esta cuarta Función Privada en la librería Aquilea (Av. Corrientes 2008) con una copia de 1928 de LA CAÍDA DE LA CASA USHER de Melville Webber y J. S. Watson Jr. Leticia nos pone en clima y abre la jornada, toca en vivo Agostina Yacosa y cierra el gran-gran Lucio Greco. Como ya saben: la entrada es gratis, la cerveza y el vino a precio de amigo. Los esperamos.

25.8.12

La Raulito

los animales escriben a su través a
la querés matar, pero dudás y no podés
La Raulito, le decían, como a La Raulito
se compraba la Boca un sentimiento
una adolescente es el menú de un sitio web
hay que empezar a desplegarla
leyendo sus revistas a escondidas
y a Girondo
en el estante abajo del pupitre
en la clase de inglés
en el recreo
leía si no cabía en las conversaciones
y relataba el voley en el patio
imitando los latiguillos de Caldiero
hacía reír a las demás
se esguinzaba los tobillos en el handball
escribía canciones para su guitarra
que iba y venía como lapicera
una energía masculina sin domar
era
deseos transplanetarios en conserva
el flequillo rollinga y pantalones
una voz durmiendo en su interior
un grito ahogándose por gritar
era
las crines atadas de una yegua
trotaba en el lugar y sin moverse
acumulaba desconociendo para después
la querés borrar y no podés
la metés adentro de tu bolsa
la desplegás hacia adelante y hacia atrás
y la llevás
con vos a donde sea que estés yendo.



24.8.12

tu cernícalo

la consistencia
del tiempo
en perspectiva

22.8.12

dos años después

a REF
me adjudico "que florezcan
diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele"
una Ele te hereda
me adjudico
nene
en el hedor del ardor
del cuerpo sin testar tereda
baja y se adjudica tu deseo
          te lo hace florecer
como enea del pantano
se roba la historia
se adjudica el propio padre
                  el hijo muerto
                  el espíritu impuro
y la verdad reactiva y relativa
de que hay que escribir.

19.8.12

debería titularse parajuanele


rodear al objeto, decía
nunca nombrarlo
le gustaban las pilas de basura
los elementos que fracasan y se desechan
deberías escribir un poeta sobre el otro
ir a sus peregrinaciones
deberías haberlo conocido
nacer antes y llegar al Paraná
entrar a su casa en la barranca
deberías
mirar menos lo que tenés enfrente
ser servida por el anfitrión y escucharlo recitar
las manos más blancas que la cara
deberías volverte la voz de tus ancestros
dejarlos que te habiten
desaparecer
abandonar las repeticiones por un tiempo
por lo menos aguantar un par de estrofas
tendrías que haber corrido en los setentas
a salvar del fuego sus papeles
ser editora y republicarlo en los ochentas
para que una década no se quede sin Juanele
deberías conocer la Universidad del Litoral
los cerros terminados en cuchillas
ver la boquilla fina entre sus labios
una vez
los dedos puntiagudos y sus perros
sus frases estiradas en sutiles ies
mirar menos lo que tenés enfrente
las descripciones detalladas que genera
si pudieras
hablar con su amigo JorgeLuis
ir abriéndote en preguntas
proclamarte en duda permanente
seguir conteniendo el "deberías"
deberías
alivianar tus versos y flotar
como sus galgos y su río en la barranca
como todos sus tigres
deberías
de bengala.


antes